Desde la Asociación Paraguaya de Criadores de Hampshire Down destacaron que la raza ovina atraviesa un momento de consolidación y crecimiento, impulsado por mejoras genéticas, mayor inversión en marketing y un trabajo sostenido en la identidad productiva de la raza.
Laura Mendoza de Arbo, presidenta del gremio, mencionó a La Nación/Nación Media que actualmente la raza se encuentra en su mejor nivel, resultado de un proceso de mejora continua en los últimos años. Según explicó, este avance responde principalmente al esfuerzo conjunto de los criadores locales, que apostaron fuertemente por el desarrollo genético y la profesionalización del rubro.
Uno de los factores fue la incorporación de genética extranjera. En los últimos años, los productores pudieron invertir en la importación de reproductores desde países vecinos como Argentina y Uruguay, lo que permitió elevar significativamente la calidad del rodeo nacional. A esto se sumó la importación de pajuelas y embriones desde el Reino Unido, iniciada hace aproximadamente dos años.
“Todos nuestros criadores están apostando fuertemente a eso, al trabajo de marketing, la presencia y la identidad genética. Son los factores más influyentes en este momento”, señaló a LN/NM al remarcar el enfoque integral que está adoptando la asociación para posicionar a la raza.
Asimismo, dijo que hoy la producción aún se destina principalmente al mercado interno, pero sostuvo que el objetivo es lograr la inserción en mercados internacionales ya que la mejora genética alcanzada en los últimos cinco años fue significativa y la incorporación de genética británica podría acelerar aún más ese proceso.
La carne ovina se encuentra ganando mayor presencia en la mesa de los paraguayos, pasando de ser un producto asociado principalmente a ocasiones muy especiales, a presentarse cada vez más frecuente en la dieta cotidiana, señalando a la vez que hoy en día es común encontrar carne de cordero en la oferta gastronómica de restaurantes.
Por último, aseveró que uno de los principales desafíos continúa siendo la trazabilidad y el registro del stock. Asimismo, aún el hato es difícil de determinar debido a que muchos productores poseen ejemplares sin registro formal, siendo una situación que representa una limitación para la planificación productiva.
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