La empresa de calzado y artículos textiles Dass trasladó una parte de la maquinaria que operaba en su planta de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, hacia Paraguay para la fabricación de productos destinados a marcas internacionales como Nike, Adidas, Fila, Asics y Champion.
Las operaciones en territorio paraguayo comenzaron formalmente el pasado mes de marzo tras concretarse una inversión estimada en 40 millones de dólares, un proyecto desarrollado en alianza con la firma brasileña Texcin. Actualmente, la unidad fabril local ya genera empleo para unas 600 personas en el país.
El movimiento estratégico se produce en un contexto de retracción económica en el vecino país. De acuerdo con reportes de medios de prensa argentinos, la planta bonaerense de Coronel Suárez atraviesa un proceso de vaciamiento vinculado directamente con la fuerte caída del consumo interno en el mercado argentino.
El desmantelamiento de las instalaciones y la salida física de los bienes de capital sugieren que la operatividad de dicha fábrica ha quedado descartada para los próximos ciclos económicos, según los análisis del sector industrial.
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La planta de Coronel Suárez posee un alto valor histórico para la región rioplatense, habiendo sido construida en 1976 por la familia Bachellian, propietaria de Gatic y entonces licenciataria oficial de Adidas en Argentina.
Con el correr de los años, el sitio se había consolidado como el polo de empleo industrial más importante de su localidad, llegando a ocupar a miles de trabajadores durante sus décadas de mayor actividad productiva, un rol que ahora se desvanece ante la migración de sus operaciones hacia el mercado paraguayo.
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Hantavirus Andes: qué saben los científicos argentinos
El hantavirus Andes circula desde hace décadas en la Patagonia argentina y chilena, transmitido por roedores silvestres. Pero el brote vinculado al crucero “Hondius” puso el foco en una característica excepcional de esa variante: su capacidad de transmitirse entre personas. ¿Cómo se comporta el roedor que lo transmite? ¿Hay factores ambientales que expliquen su propagación? ¿Por qué es tan difícil de estudiar?
El reservorio del virus Andes en la Patagonia es el ratón “colilargo”, Oligoryzomys longicaudatus. El contagio inicial ocurre por exposición a saliva, orina o heces de roedores infectados, en general en ambientes cerrados. Para el biólogo Raúl González Ittig, profesor asociado de genética de poblaciones de la Universidad Nacional de Córdoba, los casos que registra Argentina pueden vincularse a una secuencia ambiental: lluvias intensas asociadas a El Niño, más vegetación y mayor disponibilidad de alimento para los roedores.
Más roedores no significa necesariamente un brote, pero sí más oportunidades de contacto. “Hay más individuos y hay mayor probabilidad de que algún trabajador rural se infecte”, dijo a la AFP González Ittig. En cambio, la sequía y los incendios, que suelen ocurrir en verano en la región, “hacen disminuir las poblaciones de roedores”, explicó el especialista.
De todos modos, en los casos de transmisión interhumana, el único roedor culpable es el que causó el primer contagio.
En esos casos “no es aplicable lo que se sabe o sospecha respecto a la asociación o influencia de factores medioambientales”, dijo a la AFP la infectóloga María Ester Lázaro, médica jubilada del Hospital Zonal de Bariloche cuya tesis doctoral se basó en hantavirus Andes.
Más allá de los brotes conocidos -en la Patagonia argentina en 1996 y 2018, y ahora en el crucero- la transmisión entre personas es reportada muy ocasionalmente en la región.
Contagio interhumano: no es mutación
El epidemiólogo Rodrigo Bustamante, del hospital de Bariloche, precisa que la transmisión interhumana de la cepa Andes “no es una regla sino un evento excepcional que requiere contacto estrecho de menos de un metro durante treinta minutos”.
Tampoco se comporta como el covid-19 o la gripe. “Es mucho menos transmisible”, dijo Bustamante a la AFP. “Acá necesitan un contacto mucho más cercano, generalmente son convivientes”.
Los científicos rechazan la idea de que una mutación reciente haya convertido al virus Andes en transmisible entre humanos.
“Es un virus muy estable, a diferencia del del covid-19 o la gripe. Cada hantavirus ha evolucionado desde tiempos ancestrales con su roedor hospedero sin sufrir mutaciones relevantes”, dijo Lázaro.
“Lo que no sabemos -prosigue- es por qué el virus Andes, en vez de generar un caso aislado al infectar a una persona, es luego capaz de transmitirse a otra en algunas ocasiones, e incluso generar cadenas de transmisión de varios eslabones” como se observó en 1996 y 2018.
Al respecto, González Ittig responde: “Yo pienso que el virus siempre tuvo esa propiedad”.
Probablemente “los humanos empezaron a ocupar los ambientes en donde vivían los ratones. No fue una mutación puntual”, considera.
Difícil de estudiar
“El problema del hantavirus es que son tan pocos los casos, sobre todo en nuestra zona (...) que necesitas mucho tiempo para tener un número mínimamente decente (significativo, ndlr) para sacar conclusiones”, dijo Lázaro.
Bustamante plantea el mismo obstáculo desde la experiencia hospitalaria en Bariloche. En su hospital, cuenta, “normalmente tenemos de 2 a 4 casos de hantavirus al año”.
También pesa la evolución clínica. Al comienzo, el paciente puede parecer sano o tener una gripe con diarrea o vómitos. “Al cuarto día, en cuestión de horas, el paciente pasa de un estado que parece una gripe a estar ya en un respirador”, explica Lázaro.
Esa dínámica produce obstáculos “para hacer el interrogatorio del itinerario de los pacientes, de dónde estuvieron, y también para ensayos clínicos”, dice.
Entretanto, en Tierra del Fuego, de cuya capital Ushuaia salió el barco “Hondius”, los científicos discuten si el roedor local es el mismo colilargo o una subespecie, sobre la que existe un debate respecto de su potencial rol como reservorio de hantavirus.
Especialistas del Malbrán, el instituto nacional que estudia enfermedades epidemiológicas, viajarán el lunes a Ushuaia para realizar esta investigación.
En lo que va de la campaña epidemiológica, que se extiende por 12 meses desde junio cada año, se han registrado 102 casos de distintas cepas de hantavirus en Argentina, casi el doble de los 57 de los que existe registro en igual período anterior.
Fuente: AFP.
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Argentina: universitarios marcharon contra recortes a la educación superior
Decenas de miles de personas marcharon ayer martes en Argentina para protestar contra los recortes presupuestarios a la educación superior, después de que el gobierno de Javier Milei anunciara nuevos ajustes al sector. Bajo la consigna “Milei cumplí la ley”, una multitud de estudiantes y docentes colmaron la Plaza de Mayo para exigir el financiamiento del sistema universitario.
Portaban pancartas con inscripciones como “los brutos nos quieren brutos”. La marcha federal universitaria, la cuarta desde que asumió Milei en diciembre de 2023, tuvo lugar tras la publicación el lunes de una modificación del presupuesto con nuevos recortes en las áreas de educación y salud en aras de su política de equilibrio fiscal.
“Estoy acá para defender la educación pública”, dijo a la AFP Renata López, una estudiante de Letras de 18 años, frente a la casa de gobierno. Los universitarios reclamaron la aplicación de una ley que obliga al gobierno a garantizar fondos para el sistema universitario y actualizarlos por inflación.
Esa legislación fue aprobada por el Congreso, pero Milei la vetó. Posteriormente los parlamentarios ratificaron la norma, pero el gobierno consideró que va en contra de su política de equilibrio fiscal y pidió la intervención de la Corte Suprema, que no tiene plazos para resolverlo.
Sindicatos docentes denunciaron que en los últimos años los salarios han tenido una caída del 40 % y cientos de profesores han renunciado. “Yo sufrí 30 % de pérdida de mi poder adquisitivo”, contó a la AFP Natalia, una empleada administrativa de la Universidad Nacional de Quilmes que prefirió no dar su apellido por temor a represalias.
La facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) está en huelga desde hace tres meses. Autoridades de los hospitales universitarios denunciaron que se encuentran al borde del colapso.
“La única ley que vamos a cumplir es la del presupuesto”, sostuvo el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, el lunes a la prensa. “Hay una demanda genuina de salarios que nosotros podemos entender, pero por las características que tiene, está fuertemente influenciado por la política”, añadió.
Fuente: AFP.
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Uruguay y Argentina avanzan millonario proyecto de planta de hidrógeno verde
Los cancilleres de Uruguay y Argentina dijeron el martes que avanzan en el diálogo para atender los reparos de Buenos Aires a un millonario proyecto de una planta de hidrógeno verde del lado uruguayo de un río limítrofe. El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, y su par argentino, Pablo Quirno, se reunieron en Montevideo por segunda vez en seis meses para dialogar sobre el proyecto de la multinacional HIF, que prevé una inversión de más de 5.000 millones de dólares.
"Esta reunión puede tener solamente el signo de más, el signo positivo, el signo de un avance sustancial de un proceso que todavía tiene que dar unos cuantos pasos más para poder concretarse", dijo en rueda de prensa el jefe de la diplomacia uruguaya luego de la reunión.
Uruguay informó a Argentina que evalúa el estudio de impacto ambiental del proyecto. También analiza ubicaciones alternativas para una posible relocalización de la planta, uno de los pedidos de Buenos Aires.
La ubicación inicial proyectada es en el departamento de Paysandú (norte), a pocos kilómetros del río Uruguay, frontera natural de ambos países. El proyecto mantiene en vilo a la ciudad argentina de Colón por el posible impacto en el medioambiente y en el turismo de la zona.
Quirno celebró que Uruguay tomara en cuenta los apuntes a nivel ambiental que hizo Argentina a la hora de estudiar el impacto de la planta.
Además, resaltó que su vecino “tiene todo el derecho de aceptar las inversiones que cumplan con sus requisitos”, pero que su apertura al diálogo sirve para “evitar conflictos”.
Si bien la relocalización de la planta aún no está decidida, lo más probable es que sea trasladada a otra zona del mismo departamento, según medios locales.
Montevideo y Buenos Aires tuvieron roces diplomáticos en el pasado por la instalación de plantas de producción cerca del río Uruguay.
En 2010, ambos países pusieron fin a un conflicto por instalación de una planta de celulosa en Uruguay, cerca del río compartido. El presidente uruguayo en esa época, Tabaré Vázquez (2005-2010), dijo, cuando ya no estaba al frente del gobierno, que incluso consideró la posibilidad de un conflicto armado con el país vecino.
Fuente: AFP.
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Epuyén, marcada por la calamidad del hantavirus hace siete años
Mailén Valle perdió a su padre y dos hermanas en un brote de hantavirus que se transmitió entre personas en el diminuto pueblo de Epuyén. Ocho años después, los contagios en un crucero reabren la memoria de una comarca de la Patagonia argentina marcada por la calamidad. “Perder a mi papá y a mis dos hermanas en menos de un mes...”, empieza Mailén, de 33 años, sin terminar. La voz se le rompe, ríe nerviosa. Decide leer un texto que había escrito porque anticipó que le costaría hablar: “Nadie estaba preparado para ver cómo en cuestión de días una mesa familiar quedaba vacía”, dice.
El brote de hantavirus en el crucero Hondius que zarpó de Argentina devolvió la atención a Epuyén, un pueblo andino de 2.400 habitantes donde la enfermedad dejó 34 casos y 11 muertos entre diciembre de 2018 y marzo de 2019. El padre de Mailén, Aldo Valle, enfermó después de un cumpleaños en este pueblo solitario, encajonado entre montañas y al borde de un lago en la comarca del paralelo 42, donde el hantavirus es endémico.
“La persona con el virus estaba justo en la misma mesa de mi papá. Y en esa mesa hubo varios contagios y personas fallecidas”, recuerda Mailén. Habla con la AFP en la plaza, a pesar del frío de otoño. En un pueblo chico donde todos se conocen, el velorio de Aldo Valle fue otro foco de propagación. Días después enfermaron sus hijas. La muerte de la primera “fue cuestión de horas”, cuenta Mailén. A la segunda, “la tuvimos que llevar al cementerio sin poder velarla”.
Se sabía poco
El hantavirus de la cepa Andes se transmite por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados. En la Patagonia argentina y chilena, el vector es el ratón colilargo. El epidemiólogo Jorge Díaz, de la Secretaría de Salud de la provincia de Chubut y quien trabajó en la respuesta al brote de Epuyén, dijo a la AFP que en 2018 “se sabía muy poco sobre la enfermedad”.
En 1996 se había descubierto la transmisión interhumana en el pueblo vecino El Bolsón, que fue confirmada años después en Epuyén. “Se implementó la cuarentena, que obligó a los contactos de una persona positiva a aislarse por 45 días”, explicó Díaz.
Un centenar de personas fueron puestas bajo aislamiento obligatorio, en una escena que anticipó, un año antes, los rigores de la pandemia de covid-19. Ese abordaje, llamado “aislamiento selectivo”, marcó un cambio en la respuesta epidemiológica: ahora, “cada vez que ocurre un caso de hantavirus (Andes), se indica o se recomienda el aislamiento”.
El miedo de los otros
En la comarca saben convivir con el virus, al que llaman “el hanta”. Ventilan galpones y limpian con lavandina para protegerse del colilargo. Pero el brote de ocho años atrás cambió la escala: el enemigo ya no era solo el roedor, también podía ser el vecino.
Mailén recuerda el estigma. “Nos sentíamos muy discriminados”, dice. Los pobladores cuentan que en otros pueblos de la comarca no les permitían entrar a los negocios.
Isabel Díaz, de 53 años, vivió la tragedia desde otro lugar. Su padre, Víctor Díaz, el que asistió a la fiesta con los primeros síntomas de “el hanta”, fue señalado como el “paciente cero”, rótulo que su familia rechaza como estigmatizante.
“A mi papá lo miraban mal. No tiene culpa de haberse enfermado. Porque sos de Epuyén, porque sos el caso cero, o porque sos la ‘hija de’”, dice Isabel. Sus ojos se llenan de lágrimas. “Uno no busca enfermarse y mucho menos contagiar, mucho menos perder a una madre”. Isabel también enfermó. Poco después se contagió la madre. “Fue la paciente seis” de los 11 fallecidos.
“Una tras otra”
Desde entonces se encadenaron la pandemia y dos incendios forestales consecutivos -en los veranos de 2025 y 2026- que cambiaron el paisaje. La ruta 40 muestra casas destruidas y árboles calcinados entre plantas de rosa mosqueta cargadas de frutos rojos. Donde no hubo fuego, las lengas salpican de rojo y naranja las laderas.
Víctor Díaz, el “caso cero” ahora de 74 años, baja del cerro con una motosierra en la mano, transpirado, delgado y fibroso, seguido por dos perros y un gato que lo acompaña a todas partes. Acaba de talar 12 árboles quemados en su terreno de las afueras de Epuyén.
Sobrevivió al hantavirus, la pandemia y los incendios, que entraron por lados opuestos de sus 15 hectáreas de bosque patagónico, ahora de álamos resecos y sauces carbonizados. “Es una, otra y otra”, ríe. Se siente inmortal.
Él y su hija recuerdan que el hanta les provocó dolor de cuerpo y un sabor amargo que volvía intolerable incluso el agua. “Empezó como un decaimiento. No tenía ganas de comer. Y me empezó a salir como una mancha morada”, cuenta Víctor. “Ese mismo día perdí el conocimiento”. “A nosotros no nos van a contar lo que es vivir la vida y seguir adelante”, dice Isabel.
Fuente: AFP.