Gobierno ve con buenos ojos cambiar el IPC para fijar el salario mínimo
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Mañana martes se reunirá el Consejo Consultivo Tripartito (CCT) para analizar propuestas sobre la fijación del salario mínimo. Al respecto, César Segovia, viceministro de Trabajo, dijo que la instancia es más amplia que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) y que hay planteamientos a ser analizados entre las partes. La visión del Gobierno consiste en ir más allá del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El funcionario explicó que el CCT es más amplio que la Conasam, dando cabida a más entes del Estado, sindicatos y gremios empresariales. La instancia consultiva fue creada por decreto en el año 2014, precisó en diálogo con la 780 AM.
Segovia habló sobre las diferentes propuestas acercadas, tanto desde los sindicatos, los empresarios y la visión del propio Gobierno. “Son diferentes propuestas, sobre todo del sector sindical, una de ellas que plantea el reajuste del 20 %, una del 25 %, otra que plantea incorporar en el análisis una nueva canasta de productos, por sobre todo alimenticios, y apartarse un poco del IPC, que es lo que la normativa establece en el artículo 255”, explicó. “El sector empresarial ha manifestado su predisposición a escuchar, pero aparentemente están con la idea de mantener el IPC”, citó por otro lado.
Visión del Gobierno
En cuanto a lo que puede plantear el Gobierno en la fijación del salario mínimo, expresó que el IPC no sería un índice adecuado actualmente. “En el Gobierno estamos con la idea de que el IPC es un buen instrumento a nivel monetario, pero no para poder evaluar adecuadamente la pérdida del poder adquisitivo del trabajador asalariado y, por sobre todo, del salario mínimo, ya que el IPC contiene canasta muy amplia de productos, y muchos de los cuales no consume habitualmente el sector trabajador”, manifestó.
La normativa vigente establece que, a mitad de año, la Conasam debe establecer el reajuste del salario mínimo con base en la variación del IPC (inflación acumulada), fijado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
La inflación argentina se ubicó en 2,1 % en mayo, una nueva desaceleración tras la registrada en abril, según datos publicados el jueves por el Instituto Nacional de Estadística (Indec).
Con el dato de mayo, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año es del 14,7 %, mientras que la variación interanual se ubica en torno al 33,2 %.
La inflación de abril había sido de 2,6%, tras un pico de 3,4% en marzo.
El alza de mayo estuvo impulsada por los precios en comunicación (3,4 %) y educación (2,9 %), mientras que el sector que menos movimientos tuvo fue el de prendas de vestir y calzado (0,3 %).
El presidente Javier Milei celebró el dato en X, donde destacó la labor de su ministro de economía, Luis “Toto” Caputo, y señaló que el núcleo de inflación logró quebrar el umbral del 2 % “cayendo al 1,9 %”.
Para el gobierno, la baja en la tasa de inflación es uno de los logros centrales de su programa de estabilización.
Cuando Milei ganó en diciembre de 2023 y devaluó el peso a la mitad, la inflación anual rondaba el 211 %. Dos años después, y tras un draconiano ajuste fiscal, el indicador bajó al 31,5 %, el más bajo en ocho años.
Pero para amplios sectores de la población, la brecha entre los números del Indec y la vida cotidiana permanece abierta.
“Hay cierto tipo de consumos que te hacen sentir un instante de optimismo, algo que no comprabas hace un tiempo y esperabas que haya subido y no subió, algún servicio que se mantiene igual hace meses”, dice a la AFP Horacio Barros, un productor musical de 41 años.
Sin embargo, Barros advierte: “Cuando quieras darle lugar a ese optimismo te das cuenta de que te quedaste sin plata más temprano que el mes pasado”.
Un informe publicado en mayo por la Universidad de Buenos Aires (UBA) señala que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el salario mínimo perdió el 39,3 % de su poder adquisitivo, colocándose por debajo del nivel que tenía en 2001, año del estallido social en Argentina.
Inflación baja en Paraguay, pero el petróleo podría encarecer el costo de vida
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El informe presentado por Puente señala que, aunque los precios se mantienen estables con una inflación de 2,4%, el aumento del petróleo a nivel internacional empieza a perfilarse como el principal riesgo para el bolsillo de las familias en los próximos meses.
En la vida cotidiana, la inflación no se mide en gráficos ni porcentajes. Se siente en el precio del combustible, en el supermercado, en el transporte y en cada gasto del mes. Por eso, la buena noticia es que Paraguay hoy atraviesa un escenario de estabilidad. La inflación interanual se ubica en 2,4%, un nivel bajo y controlado en comparación con otros países de la región.
En términos simples, esto significa que los precios, en promedio, no están subiendo de forma acelerada y que el poder de compra de las familias se mantiene relativamente estable. Sin embargo, esta calma tiene un factor de riesgo que está fuera del país: el petróleo.
El precio del combustible no afecta solo a quienes cargan nafta o diésel, sino a toda la economía, pues todo lo que llega a una familia paraguaya ya sea alimentos, productos, mercaderías, se transporta.
Cuando el petróleo sube a nivel internacional, el efecto se transmite como una cadena. Se incrementa el costo del transporte, luego el de distribución y finalmente el precio de los productos en góndola.
Es decir, lo que empieza en el mercado global termina impactando en el gasto diario de las familias.
Si bien el fortalecimiento del guaraní ayudó a amortiguar parte de las presiones externas, el aumento del petróleo todavía no se trasladó completamente a los precios internos. Además, los incrementos se concentran en sectores específicos y no se han extendido a toda la economía.
Esto se refleja en la inflación “de fondo”, que se mantiene en 1,1 %, lo que indica que no hay una suba generalizada de precios. En otras palabras, hay presión, pero aún está controlada.
El riesgo real es que el aumento se mantenga en el tiempo. Por eso, la estabilidad de precios es clave porque define cuánto rinde el salario. Cuando la inflación es baja, el ingreso alcanza mejor y la economía es más previsible, pero cuando los costos aumentan, aunque sea gradualmente, el poder adquisitivo se reduce sin que los ingresos suban al mismo ritmo.
Un equilibrio que todavía se sostiene. Por ahora, Paraguay mantiene un escenario favorable: inflación baja, precios estables y condiciones macroeconómicas controladas.
Pero la advertencia está sobre la mesa. Si el petróleo sigue en alza, la estabilidad que hoy se percibe en los precios podría comenzar a trasladarse lentamente al costo de vida de las familias.
Y ese es el punto clave, lo que hoy parece estable, puede cambiar en la medida en que los costos globales sigan presionando la economía local.
Inflación asciende a 2,4% interanual entre transmisión contenida y desafíos abiertos
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El contexto externo sigue transmitiéndose de forma acotada a la inflación. El petróleo mantuvo una marcada volatilidad durante mayo y, tras una breve pausa a mediados de mes, el crudo retrocedió por debajo de USD 100 por barril. Sin embargo, esa incertidumbre no muestra señales claras de disiparse en el corto plazo y el riesgo al alza sobre la cotización continúa vigente.
La inflación interanual de mayo se ubicó en 2,4%, un pequeño aumento en comparación a abril, pero aún 1,1% por debajo de la meta del BCP (3,5%). Este dato arroja lecturas relevantes sobre el mecanismo de transmisión, tanto en el comportamiento marginal como en el estructural.
Por el lado marginal, los combustibles moderaron su variación mensual a 0,9% tras el impulso que dominó abril. Sin embargo, el rubro acumula un aumento del 20,8% en lo que va del año y su incidencia sobre la inflación interanual trepó de 0,7% a 1,0%. Aunque su variación mensual contribuyó a amortiguar el índice general, su efecto acumulado sigue ganando incidencia dentro del IPC en el 2026.
Por otro lado, los precios de la carne vacuna aumentaron 1,2% a nivel mensual y acumulan 1,4% en el 2026, con una incidencia de 0,4% sobre la inflación interanual. El resultado respondió a una combinación de menor disponibilidad de oferta doméstica, mayor demanda estacional durante el mes y precios internacionales firmes, que incentivaron una mayor orientación exportadora por encima de la disponibilidad interna.
Los servicios agregan una lectura complementaria al IPC de mayo. Con una inflación interanual del 4,0%, el resultado combinó una demanda interna sostenida con aumentos puntuales en reparaciones de vivienda y transporte interurbano de pasajeros, segmentos donde los mayores costos operativos incidieron directamente sobre los precios finales.
Aun así, los indicadores de corto plazo continúan mostrando un dinamismo favorable en la actividad económica y en los niveles de venta. Esto sugiere que la inflación observada hasta ahora no generó una contracción relevante en la economía. La inflación de bienes se ubicó en 1,6% interanual, por debajo de la de servicios.
Esta brecha confirma que la presión sigue concentrada en servicios y en algunos componentes volátiles y no se extendió, hasta el momento, de forma amplia al resto de la canasta, en línea con un índice general que todavía acompaña más de cerca la trayectoria de los bienes que una aceleración generalizada de precios.
La inflación SAE (+), que excluye alimentos, combustibles y regulados, se ubicó en 1,1% interanual y la apreciación del guaraní continúa moderando productos importados y durables, compensando parte de las presiones. Con la TPM en 5,50% desde febrero y las expectativas ancladas en 3,5%, la política monetaria conserva margen para sostener una postura neutral.
Ese margen también se refleja en el costo de sostener la política monetaria. En el primer cuatrimestre de 2026, el costo total de la política monetaria acumuló aproximadamente USD 53,6 millones, 3,1% por debajo del mismo periodo de 2025, cuando la inflación promediaba un 4%.
De cara al resto del año, el escenario base se sostiene mientras el “pass-through” permanezca contenido bajo las premisas señaladas, con las expectativas de inflación al cierre del año en torno al 3,5% - 3,7% y sin presión inmediata para ajustar la política monetaria.
El riesgo, en cambio, se concentra en el deterioro de los principales amortiguadores. Precios volátiles combinado con señales de segunda ronda, erosionaría el margen de absorción que hoy contiene el índice general del IPC. En ese escenario, el episodio podría extenderse al resto de la canasta y empujar la inflación por encima de la meta.
Para los próximos meses, el efecto sobre la inflación dependerá del tiempo en que persista el shock. Con rezagos de transmisión durante los primeros cuatros meses, una presión más prolongada del petróleo podría filtrarse hacia los componentes menos volátiles a medida que la demanda doméstica valida los nuevos niveles.
El Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) sigue con las reuniones para definir la variación del salario mínimo, que debe regir desde el mes de julio. Hasta el momento no hay un acuerdo sobre el monto de la variación, considerando que los trabajadores rechazan que el incremento esté fijado con base en la inflación.
En el último encuentro estuvieron presentes Jorge Rivas, director de Trabajo; Bernardo Rojas, de la Central Unitaria de Trabajadores-Auténtica (CUT-A), y Enrique Vidal, representante de los empleadores.
Culminada la reunión, Rojas conversó con medios y aseguró que el dato arrojado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Banco Central del Paraguay (BCP) no sirve para establecer la pérdida del poder adquisitivo. Explicó que, con base en la información brindada por la banca matriz, elaboraron un análisis paralelo que indica que el incremento del salario mínimo debe ser de G. 647.000. Desde el sector de los empleadores se aferran a la inflación, es decir, al aumento del 2,4 %, lo que representa G. 69.577.
Por su parte, el alto funcionario del Ministerio de Trabajo explicó que la Conasam se limita a informar las posiciones de las partes y que esto se hará público cuando se remitan los documentos al Poder Ejecutivo. Adelantó que la próxima semana se tendrá la última reunión.
Rivas no quiso dar mayores detalles sobre la posición del Ministerio, ante la diferencia entre las partes sobre el monto del incremento de la remuneración básica. “La decisión final es del presidente de la República”, dijo.
El salario mínimo actualmente es de G. 2.899.048 y el nuevo monto debe comenzar a regir en el mes de julio, tras el decreto correspondiente del Poder Ejecutivo.