El dólar en Paraguay rompió el piso de los G. 6.400 esta semana, quebrando referencias que el mercado venía manejando desde hace varios años. Para el economista Jorge Garicoche, este comportamiento responde principalmente a un fenómeno global, una menor preferencia por el dólar como activo de inversión.

Según explicó a La Nación/Nación Media, hoy los inversores internacionales están reorientando sus capitales hacia otros refugios, como el oro o distintas monedas, lo que reduce la demanda por el dólar a nivel mundial.

Esto no implica una pérdida total de confianza en la divisa, sino un cambio en la estrategia de inversión global. “El mundo no dejó de confiar en el dólar, pero hoy hay menos disposición a posicionarse en esa moneda”, sostuvo.

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El economista Jorge Garicoche. Foto: Archivo/Mariana Díaz

Tendencia más amplia

A este escenario se suma la propia política económica de Estados Unidos. Garicoche señaló que existe una intención de debilitar el dólar para mejorar la competitividad de su economía, en un contexto marcado por elevados déficits fiscal y comercial. Un dólar más débil facilita las exportaciones estadounidenses, aunque se trata de un ajuste que no necesariamente es sostenible en el tiempo.

Este contexto internacional termina impactando en Paraguay y en otros países de la región, donde las monedas tienden a moverse en línea cuando no existen distorsiones fuertes. Es decir, la caída del dólar no es un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia más amplia.

En términos económicos, el dólar bajo genera efectos cruzados. Por un lado, beneficia a los importadores y a sectores productivos que dependen de insumos del exterior, como la industria o el agro, ya que pueden acceder a costos más bajos en dólares. También impacta en consumidores que tienen deudas en moneda extranjera, como créditos para viviendas o vehículos, porque terminan pagando menos en guaraníes.

Sin embargo, el efecto no es uniforme. El sector exportador enfrenta una situación más compleja: si bien algunos costos pueden bajar, los ingresos también se reducen al recibir menos guaraníes por cada dólar exportado. Esto presiona los márgenes, especialmente en un contexto donde los costos logísticos y productivos siguen siendo elevados.

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