Un análisis realizado por la vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Susana Cordeiro Guerra, destaca que Paraguay logró una de las reducciones de pobreza más rápidas de América Latina en las últimas dos décadas, pasando de más del 50 % a cerca del 16 % en 2025.
Menciona que este resultado no es casual, sino el reflejo de un modelo basado en crecimiento económico, generación de empleo y mejoras en los ingresos laborales.
El eje central del avance fue el empleo, dice el artículo. “El crecimiento del producto interno bruto (PIB), cercano al 5 % anual, permitió aumentar la demanda laboral y mejorar los ingresos, especialmente en los sectores de menores recursos”, resaltan.
Leé también: Sin tregua: el dólar tocó piso histórico de G. 6.380 minorista
Reiterando que solo en los últimos dos años, unas 300.000 personas lograron salir de la pobreza, impulsadas principalmente por mayores ingresos provenientes del trabajo.
El análisis muestra que el crecimiento económico solo impacta en la calidad de vida cuando está acompañado por empleo. En el caso de nuestro país, señalan que el mercado laboral no solo creció, sino que se orientó hacia puestos más estables y mejor remunerados, lo que permitió una reducción sostenida de la pobreza.
Uno de los pilares de este proceso fue la inversión en infraestructura. El acceso a energía confiable, junto con mejoras en rutas, puertos y conectividad, redujo costos y facilitó la integración de personas y empresas a la actividad económica. La energía hidroeléctrica de Itaipú y Yacyretá, en particular, se convirtió en una ventaja clave para atraer inversiones industriales.
A esto se sumó un entorno regulatorio más favorable para los negocios. Reformas como la simplificación del registro de empresas, la flexibilización laboral y la modernización del régimen de maquila facilitaron la inversión privada y la creación de empleo. Estas medidas, junto con una gestión macroeconómica estable, permitieron mejorar la confianza y atraer capital.
Sin embargo, el informe advierte que aún persisten desafíos. Existen regiones donde la pobreza sigue siendo elevada, como los departamentos de Caaguazú, Caazapá y San Pedro.

