La industria sustentable en Paraguay atraviesa una etapa de expansión sostenida, con inversiones que superan los USD 170 millones en los últimos cinco años y un creciente posicionamiento en las cadenas globales de valor. Así lo afirmó Carlos Mangabeira, presidente de la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (Cispy), en conversación con La Nación/Nación Media, donde detalló el dinamismo del sector, los avances en la modernización industrial y los principales desafíos para su consolidación.
Mangabeira explicó que el crecimiento se refleja en inversiones concretas en segmentos clave como vidrio, plásticos y papel/cartón. Entre ellas, destacó los USD 43 millones invertidos por la Fábrica Paraguaya de Vidrios en 2024, los USD 25 millones destinados por Circular PET en 2023 para reciclaje de grado alimenticio, y los USD 5 millones de Coresa Packaging en tecnología para envases 100 % reciclados.
A esto se suma la inversión de USD 3 millones de Yaguarete Reciclaje y su ambicioso proyecto de USD 200 millones para una segunda planta, además de los USD 80 millones previstos por Parglass S.A para una nueva fábrica en Villa Hayes, que operará con energía 100 % renovable.
En términos de capacidad productiva, el sector ya recupera más de 215.000 toneladas de materiales reciclables al año y genera exportaciones superiores a USD 200 millones anuales. Sin embargo, Mangabeira advirtió sobre limitaciones estructurales que frenan su expansión, como la baja separación de residuos en origen, menos del 3 % de los hogares, y la fuga de materiales valorizables por contrabando hacia países vecinos.
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En paralelo, el sector avanzó en la modernización de sus plantas mediante automatización de procesos, incorporación de tecnologías de clasificación y mejoras en eficiencia energética.
“Hoy las industrias están alineadas con estándares internacionales, lo que permite acceder a mercados más exigentes y de mayor valor agregado”, sostuvo. Ejemplo de ello es la producción de resina reciclada apta para contacto con alimentos, con certificaciones internacionales.
En el ámbito tecnológico, resaltó la implementación de plantas “bottle-to-bottle”, como la de PET Circular, que permite reciclar botellas para producir nuevas, aptas para consumo, cerrando el ciclo productivo. También mencionaron avances en el tratamiento de residuos complejos como electrónicos, neumáticos y envases multicapa, lo que amplía el alcance de la economía circular en el país.
Otro punto clave es la formalización del sector, que actualmente involucra a más de 25.000 recicladores de base. Según Mangabeira, la estrategia no es excluirlos, sino integrarlos progresivamente mediante centros de acopio, capacitación y su incorporación a cadenas de valor industriales, bajo un enfoque de sostenibilidad social.
Finalmente, el titular del CISPy subrayó que el crecimiento del sector dependerá de un entorno de negocios previsible y competitivo. Entre las condiciones necesarias se mencionaron la seguridad jurídica, incentivos fiscales, acceso a financiamiento verde y el fortalecimiento del mercado de materias primas recicladas. También destacó la importancia de la articulación público-privada para políticas e inversiones alineales.
“Paraguay tiene el potencial de consolidarse como un actor relevante en la economía circular regional, pero requiere una estrategia integral que combine regulación inteligente, inversión y desarrollo tecnológico”, concluyó.
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