El rubro ovino en Paraguay comienza a consolidarse como una oportunidad de negocio con alto potencial, impulsado por la demanda insatisfecha y el posicionamiento de razas como la Texel en la producción de carne de calidad. Sin embargo, la falta de volumen y de capacidades productivas sigue siendo el principal cuello de botella para escalar hacia los mercados internacionales.
En conversación con La Nación/Nación Media , el presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Texel, Juan Pablo Sardi, señaló que el sector atraviesa una etapa de crecimiento, pero aún lejos de su techo. “Tenemos demanda de mercados internacionales que no podemos cumplir por falta de volumen. Es un negocio 100 % seguro y rentable para nuevos productores”, afirmó.
En ese contexto, la raza Texel se posiciona como una de las principales alternativas dentro del rubro, gracias a su calidad carnicera, rendimiento y adaptación a los sistemas productivos locales. Según Sardi, cada vez más ganaderos están incorporando la producción ovina como una línea complementaria al negocio bovino, lo que marca una tendencia creciente en el sector.
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Desde la asociación destacan avances en el posicionamiento de la carne Texel, con el impulso de una marca propia que será lanzada próximamente en alianza con productores, faenadores y establecimientos. Actualmente, la comercialización se da principalmente a través de canales como restaurantes, supermercados y tiendas especializadas, donde el producto logró buena aceptación.
En paralelo, el sector registró un salto en calidad genética tras la incorporación de material británico desde 2023, lo que permitió mejorar significativamente los estándares productivos. “Hoy Paraguay ya cuenta con animales competitivos a nivel regional”, aseguró el titular del gremio.
Pese a estos avances, la oferta sigue siendo insuficiente incluso para abastecer el mercado interno, lo que dificulta pensar en exportaciones a corto plazo. No obstante, Paraguay ya cuenta con mercados abiertos como Israel, Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán, lo que refleja el interés internacional por la carne ovina nacional.
Entre las principales barreras que frenan el crecimiento, Sardi mencionó la falta de vientres , clave para aumentar la producción y la escasez de mano de obra calificada, factores que impactan directamente en los niveles de productividad del sector.
En cuanto al financiamiento, indicó que actualmente solo el Banco Nacional de Fomento (BNF) y Basa ofrecen líneas de crédito adaptadas al rubro, con períodos de gracia e incentivos a la inversión. Aún así, el desafío sigue siendo escalar la producción para aprovechar plenamente una demanda que, hoy por hoy, supera ampliamente la oferta disponible.

