A días de la Semana Santa, el aumento estacional en el consumo de huevos comienza a sentirse en el mercado local, en un contexto en el que también se registran subas en los principales ingredientes de la chipa, uno de los productos más demandados en esta época.
El presidente de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar), Néstor Zarza, explicó que el comportamiento del mercado del huevo responde a una dinámica cíclica, marcada principalmente por el calendario religioso.
“El negocio del huevo es siempre muy cíclico. Hay dos temporadas diferentes, porque el nivel de consumo, principalmente en la Cuaresma, empieza a subir en un promedio de 40 %, mientras que la producción se mantiene estable”, señaló en entrevista con la 780 AM.
A este factor se suma la reducción de la oferta de huevos caseros, lo que empuja a una mayor demanda de producción comercial. “Los huevos caseros desaparecen en este periodo, entonces todo el sector rural se provee también de huevos comerciales, lo que hace que la demanda suba”, agregó.
Zarza indicó además que, si bien las altas temperaturas pueden afectar la producción, este año el impacto fue menor en comparación al anterior. En ese sentido, destacó que los precios actuales siguen siendo accesibles, ubicándose entre G. 24.000 y G. 34.000 por plancha, dependiendo del tamaño, la presentación y el origen.
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En paralelo, otros insumos para la elaboración de alimentos tradicionales registran incrementos. El queso Paraguay se comercializa actualmente a G. 40.000 el kilogramo, mientras que la grasa vegetal alcanza los G. 25.000.
Este escenario plantea un contexto de mayor presión sobre el costo de producción de alimentos típicos como la chipa, en un periodo de alta demanda, donde tanto consumidores como emprendedores ajustan sus decisiones ante la variación de precios.
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Agrotec premió a productores que superaron los 15.000 kilos por hectárea
La iniciativa Élite del Rinde reconoció a ocho agricultores de siete regiones del país por sus resultados en soja y maíz.
La productividad agrícola fue protagonista de la primera etapa de Élite del Rinde, iniciativa impulsada por Agrotec S.A., que reconoció a ocho productores nacionales por sus resultados en soja y maíz. Tres de ellos superaron incluso los 15.000 kilogramos por hectárea, reflejando el impacto del conocimiento técnico, la dedicación y las decisiones de manejo agronómico.
El programa plantea como desafío alcanzar una producción conjunta de 15.000 kg/ha, considerando las zafras de soja y maíz. Esta meta supera el promedio nacional de referencia, establecido en 10.160 kg/ha.
En esta primera etapa, el promedio de Élite del Rinde llegó a 12.740 kg/ha, un incremento del 25,4 % frente a la referencia nacional. Los resultados también evidenciaron las particularidades de cada región, donde las condiciones agronómicas y ambientales influyen en la productividad.
Fazenda Almeida, de Santa Rita, se consagró campeón nacional Élite del Rinde 2026, con 15.783 kg/ha. También superaron los 15.000 kg/ha Agro Campo, con 15.482,68 kg/ha, e IMAPO SRL, con 15.387,10 kg/ha.
Conocimiento técnico y acompañamiento. Alex Román, director ejecutivo de Agrotec, destacó que uno de los principales logros fue superar la producción media mediante la participación de las distintas áreas de la compañía, con conocimiento técnico, experiencia e información específica, aplicados a una metodología sustentable.
“Comprobamos en la finalización de la primera etapa de la iniciativa que estamos en el camino correcto, ya que por cada dólar de inversión se logró un retorno de 3,3 dólares”, señaló.
El ejecutivo también destacó el desafío de estar cada vez más cerca del cliente, siguiendo la filosofía de la compañía desde su llegada a Paraguay, en 1990, con asistencia técnica y atención a las necesidades de los productores. “No se trata solo de una relación comercial, sino más bien de confianza”, sintetizó.
Reconocimiento a las regiones. Además de Fazenda Almeida, fueron distinguidos Agro Silo Santo Angelo SA, de Santa Rita; IMAPO SRL, de Nueva Esperanza; Cristian Lorenz, de Bella Vista; Mauricio Ghellere, de San Alberto; Agro Campo SA, de Pedro Juan Caballero; Agro Ganadera 43 SA, de San Pedro; y Willfarm SA, de Campo 9.
La iniciativa busca destacar la planificación, el manejo eficiente de los recursos y la incorporación de tecnologías y prácticas adaptadas a cada zona, como factores para mejorar la productividad y fortalecer la competitividad agrícola.
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Una pausa con historia y buena gastronomía
En el Centro Histórico de Asunción, Osteria Central transforma un antiguo palacete en un punto de encuentro para quienes buscan comer rico, disfrutar de un buen trago y hacer una pausa en medio del movimiento cotidiano.
Quien recorre el centro de Asunción puede encontrar en una casona antigua una invitación a cambiar el ritmo, sentarse un momento, compartir algo rico, pedir un trago y seguir con el día. Esa es la experiencia que busca ofrecer Osteria Central, un restaurante instalado en el emblemático Palacete 1880, un edificio que llama la atención de quienes pasan frente a su fachada y que hoy suma una nueva historia a sus años de vida.
La iniciativa nació hace dos años, cuando Mauricio Mangan, propietario del establecimiento, descubrió el potencial de la casa que anteriormente albergó a Tienda Pilar. La belleza del inmueble despertó la idea de recuperar sus espacios y convertirlos en un lugar de encuentro. El proyecto encontró, además, el respaldo de los propietarios del palacete, un apoyo clave para hacerlo realidad.
Pero poner en marcha un restaurante dentro de una construcción antigua implicó algo más que diseñar una carta y acondicionar un salón. Las molduras, los detalles arquitectónicos y las exigencias de conservación obligaron al equipo a trabajar con cuidado. Hasta el piso se rehizo desde cero para mantener la fidelidad al carácter original de la casa.
“El approach que tuvimos fue con mucho respeto, porque tuvimos que adaptarnos básicamente a lo que la casa quería que nosotros hagamos, y no tanto a lo que nosotros queríamos hacer adentro de la casa. Ella nos guió básicamente”, contó Mauricio.
Esa relación con el espacio también define el espíritu de Osteria Central: un ambiente cálido, informal y sin demasiados protocolos, donde la gente pueda sentirse cómoda tanto para una comida completa como para una parada breve.
“Queremos que puedas pasar, sentarte, comer algo, tomar algo y seguir con tu vida”, explicó el propietario. Por eso, la barra ocupa un lugar protagonista y la carta reúne opciones para distintos momentos como empanadas, croquetas, tartas, sopa paraguaya, chipa guasu, hamburguesas, milanesas, tacos de vacío, asado a la olla y otros tantos platos. Para el postre, Mauricio no dudó en destacar una combinación tradicional: dulce de batata con queso Paraguay.
La propuesta se completa con una coctelería que incluye Vermut Tonic, Tinto de Verano, Mimosa y Tom Collins, además de clásicos como el negroni y el fernet. Las cervezas y los vinos también acompañan el cambio de estación, con mayor presencia de blancos y rosados durante el verano.
Detrás del proyecto hay un equipo joven que comparte una ambición que va más allá de la gastronomía y que busca contribuir a recuperar el movimiento del centro histórico.
Con opciones para encuentros privados y planes de ampliar sus horarios hacia el almuerzo y la merienda, Osteria Central apuesta por integrarse a la rutina de la ciudad y convertirse en el punto neurálgico de la capital.
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Paraguay responde con solidaridad
En medio de la incertidumbre que golpea a miles de familias, emprendedores y trabajadores, distintas iniciativas ciudadanas están en auge ante la crisis financiera de ueno bank. Desde alimentos y platos de comida hasta oportunidades para pequeños negocios y espacios de apoyo laboral, la empatía se transforma en acciones concretas.
Cuando la incertidumbre golpea la vida cotidiana, la solidaridad puede convertirse en uno de los recursos más valiosos de una comunidad. En Paraguay, frente a las dificultades que atraviesan ahorristas, trabajadores, emprendedores y familias por la crisis de ueno bank, comienzan a surgir iniciativas que tienen como denominador común el no quedarse de brazos cruzados y buscar la manera de ayudar.
En las redes sociales, donde también se multiplican la preocupación y los reclamos, aparecen gestos que recuperan una característica profundamente arraigada en la sociedad paraguaya: la capacidad de organizarse, compartir lo que se tiene y acompañar al que está pasando por un momento difícil.
Una de las propuestas convoca directamente a los emprendedores. Desde una iniciativa difundida en Instagram, se abrieron las redes sociales para dar visibilidad gratuita a pequeños negocios, reposteando sus promociones y productos en historias. La intención es ofrecerles una herramienta para seguir vendiendo y llegar a nuevos clientes en un momento en que disponer del capital de trabajo resulta especialmente importante.
La propuesta también mira al trabajador de a pie. Sus impulsores anunciaron que repartirán platos de comida para aliviar, aunque sea parcialmente, el gasto diario de quienes lo necesitan. Además, invitan a otras marcas y personas a sumarse a la preparación de kits de víveres.
Alimentos, higiene y una mano extendida. El Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Jurídicas, a través de CEDUC, lanzó la campaña “Entre todos”, con una convocatoria abierta a cualquier persona que quiera colaborar.
La iniciativa recibe alimentos no perecederos y productos de higiene, entre ellos arroz, fideos, harina, aceite, legumbres, conservas, leche en polvo, atún y artículos de cuidado personal.
El mensaje que acompaña la propuesta resume el espíritu de cada paraguayo y es que la solidaridad no tiene límites ni distingue a quién ayudar. La intención es acompañar a personas y familias cuyo día a día se vio afectado por la coyuntura.
En la misma línea, la experta en marketing y comunicación de Turismo, Viajes y Posicionamiento de Marca, Emilia Von Glasenapp López, impulsa una recolección de alimentos y productos de higiene personal.
La convocatoria aclara que no solicita dinero, sino donaciones en productos que puedan contribuir a aliviar las necesidades más inmediatas. También invita a compartir la iniciativa para ampliar su alcance.
Acompañar también es abrir oportunidades. La contención no se limita a la asistencia material. La incertidumbre laboral también movilizó a colegas y profesionales de la comunicación.
PRessencia, junto con integrantes de la promoción 2005 de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, organiza una jornada gratuita dirigida a trabajadores de medios de comunicación afectados.
La propuesta contempla un espacio de encuentro e intercambio, actualización de currículums y fotografías profesionales que puedan utilizarse en futuras postulaciones laborales. La actividad está prevista para el viernes 13 de noviembre, de 11:00 a 20:00, en PRessencia Estudio, con inscripción al 0971 550 999.
Sus organizadores reconocen que una jornada no resuelve la incertidumbre que atraviesan los trabajadores, pero puede ofrecer herramientas, contactos y, sobre todo, la oportunidad de sentirse acompañados.
La fuerza de una comunidad. La crisis tiene consecuencias que van más allá de las cuentas bancarias. Alcanza a quienes necesitan recuperar sus ahorros, a los negocios que dependen de su capital operativo y a trabajadores que enfrentan un escenario incierto. El impacto sobre las mipymes y sus operaciones cotidianas ya fue advertido por representantes del sector.
Frente a ese panorama, estas iniciativas muestran otra dimensión de la respuesta social. No reemplazan las soluciones institucionales, la devolución de los depósitos ni las garantías que deben ofrecer las autoridades, pero sí construyen una red de apoyo desde la cercanía: una publicación que ayuda a vender, una bolsa de alimentos, un plato de comida o una fotografía profesional que puede abrir una nueva oportunidad.
En tiempos en que la preocupación puede dar paso a la indiferencia o a la burla, elegir acompañar también es una forma de construir comunidad. Y si algo vuelve a quedar en evidencia es que, cuando una dificultad alcanza a tantos, la respuesta puede empezar con un gesto sencillo: mirar al otro, reconocer su situación y tenderle una mano.
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Huevos con ambición exportadora
Con aproximadamente cinco millones de gallinas ponedoras en producción y un consumo anual de hasta 230 huevos por habitante, el sector avícola enfrenta una fuerte competencia. Néstor Zarza, presidente de Avipar, revela la apuesta del gremio por la tecnología, la formalización y la apertura para impulsar el crecimiento del sector.
Paraguay produce al menos cuatro millones de huevos por día, una cifra que refleja el crecimiento del sector y su importancia en la alimentación. Sin embargo, la precisión en las estadísticas es difícil debido a la informalidad del sector que corresponde a pequeños productores, según explicó Néstor Zarza, presidente de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar).
El país cuenta con un hato aproximado de cinco millones de gallinas ponedoras en producción. A este volumen se suma la producción casera, arraigada principalmente en las familias rurales, que también contribuye a la oferta nacional.
El consumo per cápita se ubica entre 220 y 230 huevos al año y mantiene una tendencia creciente. Sin embargo, en los últimos años, la mayor disponibilidad de este insumo primario intensificó la competencia y deprimió los precios.
“Hoy en día es una de las proteínas más baratas y está a disposición en todas partes”, destacó Néstor. Si bien los consumidores se benefician con más ofertas y precios bajos, el escenario resulta más complejo para los pequeños productores, que deben sostener sus negocios con márgenes presionados.
Exportar, el próximo gran desafío. La posibilidad de llegar a mercados internacionales todavía enfrenta obstáculos. El huevo fresco es altamente perecedero y Paraguay no tiene experiencia en su exportación industrial. Además, se requiere cumplir con normas sanitarias y de inocuidad alimentaria compatibles con las exigencias de otros países.
La informalidad también limita las oportunidades de acceso a mercados externos. Por eso, el sector trabaja en mejorar la normativa y la regulación, con la expectativa de avanzar hacia futuras exportaciones.
Tecnología para enfrentar el calor. En infraestructura y tecnología, las empresas formales muestran avances importantes, con inversiones constantes en innovación. Los galpones incorporan materiales isotérmicos para reducir el impacto del calor, un factor crítico en Paraguay.
Las gallinas ponedoras necesitan temperaturas de entre 14 y 28 grados, mientras que en el país suelen registrarse entre 40 y 45 grados.
“Hoy sabemos cómo enfrentar los riesgos sanitarios”, señaló el presidente de Avipar, al destacar los avances en bioseguridad y el intercambio de experiencias con Brasil. Finalmente, dijo que el tratamiento de los desechos, siempre es un desafío, sobre todo, desde el punto de vista ambiental, aunque cada vez se tiene más oferta de equipos y manejos que ayudan a paliar los problemas que normalmente genera la producción en materia ambiental.