El ministro de Economía y Finanzas (MEF), Carlos Fernández Valdovinos, adelantó que se aplicará un ajuste del gasto ante la menor disponibilidad de recursos, en un contexto marcado por la caída de la recaudación tributaria y un tipo de cambio más bajo de lo previsto en el presupuesto.
Para el economista Daniel Correa, el término no describe una crisis económica en sí, sino que funciona como una señal política. Explicó que el mensaje está dirigido al gabinete y a la clase política para reforzar la disciplina fiscal y ordenar el uso de los recursos públicos.
“Es una frase fuerte, pero el mensaje es claro hay menos plata y hay que gastar mejor y priorizar”, manifestó a la 1000 AM.
Correa indicó que, en términos generales, la economía paraguaya sigue mostrando un desempeño positivo, con generación de empleo sostenida hasta el cierre de 2025. Sin embargo, advirtió que ese crecimiento no se traduce plenamente en mayores ingresos fiscales, lo que empieza a generar presión sobre las finanzas del Estado.
Situación fiscal
El escenario se explica por varios factores. Por un lado, la recaudación tributaria no está creciendo al ritmo esperado. Por otro lado, también se registran menores ingresos no tributarios, especialmente los provenientes de las binacionales. A esto se suma un dólar más bajo, que reduce el valor en guaraníes de los ingresos en moneda extranjera.
En paralelo, el economista alertó sobre el impacto del déficit de la Caja Fiscal, que debe ser cubierto con recursos del Tesoro. Según explicó, la reforma en discusión no lograría reducir ese desequilibrio en la magnitud esperada, lo que aumenta aún más la presión sobre el presupuesto.
“Hay más compromisos, menos ingresos y un margen cada vez más ajustado. Entonces, el mensaje es hacer más con lo que se tiene”, resumió. En este contexto, la “economía de guerra” implica ordenar el gasto público, recortar o postergar lo no esencial y concentrar los recursos en áreas prioritarias.
Más que anticipar una crisis general, el planteamiento del gobierno refleja un escenario de restricción fiscal, donde el desafío será administrar mejor los recursos disponibles sin descuidar los servicios básicos del Estado, reiteró Daniel Correa.

