La volatilidad en los mercados energéticos y de insumos estratégicos está elevando el costo de los medios de producción agrícola y, en algunos casos, genera incertidumbre sobre el suministro de fertilizantes. La disponibilidad de estos productos se vuelve un factor clave, considerando que varios países del Golfo Pérsico se encuentran entre los principales productores mundiales de fertilizantes y de materias primas vinculadas.

En ese sentido, un análisis de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) señala que las tensiones en Oriente Medio presionan costos agrícolas y anticipan suba de alimentos.

La preocupación radica en que eventuales restricciones de oferta o interrupciones logísticas puedan incrementar aún más los costos de producción. De persistir esta tendencia, el impacto se trasladaría tanto a los productores —por la presión sobre su rentabilidad— como a los consumidores, a través de alimentos más caros.

A este escenario se suman otros factores que ya venían tensionando el mercado de fertilizantes, como las limitaciones en la oferta global y la continuidad de aranceles sobre productos.

Leé también: Hotelería sostiene crecimiento impulsada por eventos y turismo de negocios

Sudamérica

La región sudamericana es particularmente sensible a estas variaciones debido a su alta dependencia de fertilizantes importados. Países con fuerte peso del agronegocio, como Brasil, Argentina y Paraguay, requieren grandes volúmenes de nutrientes agrícolas para sostener su producción de soja, maíz, trigo y otros cultivos destinados tanto al consumo interno como a la exportación.

En este contexto, el aumento de los insumos plantea un doble desafío: una posible reducción de la rentabilidad del sector agrícola y el riesgo de que los mayores costos se trasladen a la cadena alimentaria, presionando la inflación en alimentos.

Dejanos tu comentario