La seguridad energética ha abierto un debate intenso en todo el mundo, y no fue la excepción en las asambleas desarrolladas en el marco de las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se llevan a cabo en Asunción.

Del análisis sobre minerales críticos fueron parte Gustavo Santos Masili, coordinador general de minerales estratégicos y transición energética en el sector minero del Ministerio de Minas y Energía de Brasil, Julia Torreblanca, vicepresidenta de Asuntos Corporativos de la Sociedad Minera Cerro Verde.

Así tambien Shuichi Hosoda, viceministro adjunto de Finanzas para Asuntos Internacionale del Ministerio de Finanzas de Japón; Roy Eriksson, embajador de Global Gateway por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Finalndia y Guillermo Foscarini, director jefe de la División de Corporativos del BID Invest.

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Durante su intervención, Gustavo Santos Masil destacó que, si bien Brasil cuenta con una política de minerales críticos y estratégicos con buenas bases, aún tiene varios desafíos, entre los cuales se encuentran acelerar el proceso de mapeo de su superficie para dimensionar el potencial con el que se cuenta. Igualmente, destacó que el objetivo de Brasil es mantener la soberanía en materia de extracción y explotación.

“El principio de soberanía mineral es un tema de suma importancia para el Brasil; en realidad no queremos restringir a los inversionistas. El tema de la soberanía es como darle voz a los países productores y poder darles un espacio de decisión que sea compartido con los consumidores”, explicó Santos Masil.

Por su parte, tanto Shuichi Hosoda como Guillermo Foscarini coincidieron en que uno de los pasos fundamentales a la hora de hablar de la explotación de minerales es generar un marco legislativo sólido que pueda respaldar cualquier tipo de inversión extranjera, en especial atendiendo la complejidad con la que cuentan los proyectos de extracción y refinamiento de los diferentes recursos.

Ambos disertantes subrayaron el hecho de que los altos costos que representa la minería necesariamente deben verse apoyados en estructuras o empresas que puedan sostener todo el proceso, en especial cuando se habla de un proceso sostenible que genere una verdadera cadena de valor agregado.

“Los países de la región deben apuntar a un marco normativo sólido en materia medioambiental, ya que debe haber transparencia en los procesos y certidumbre porque todos deben conocer las políticas del juego”, enfatizó Roy Eriksson. Foto: Matias Amarilla

Experiencias

Como representante de uno de los países con mayores avances en la minería, como lo es Finlandia, Roy Eriksson argumentó que el primer paso y quizá el más fundamental es contar con un marco regulatorio sólido, con políticas públicas claras y, por sobre todo, con un modelo de país predecible y estable que le permita al inversor mirar al futuro sin grandes cambios.

“Los países de la región deben apuntar a un marco normativo sólido en materia medioambiental, ya que debe haber transparencia en los procesos y certidumbre porque todos deben conocer las políticas del juego”, enfatizó Eriksson.

En la misma tesitura, Julia Torreblanca expresó que dentro de la cultura de trabajo de la empresa a la que representa, se ha arraigado de manera exitosa el poder incluir a la comunidad en los proyectos mineros y enfocar el sistema de trabajo a uno que sea responsable con el medio ambiente.

En el caso particular de la explotación de ciertos minerales, la misma apuntó que trabajan con plantas de tratamiento de agua, ayudando así a las comunidades a acceder a agua limpia y, a la par, volver más efectivos los procesos de extracción con procesos sostenibles a largo plazo, atendiendo que todo recurso es limitado.

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