El Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) busca consolidar en los próximos años una estrategia integral que combine financiamiento, asistencia técnica y acceso a mercados para potenciar el desarrollo económico de las mujeres rurales, consideradas hoy uno de los motores más dinámicos de la economía territorial.
En conversación con La Nación/Nación Media, Amanda León, presidenta del CAH, explicó que el objetivo de la institución es que el crédito no sea un fin en sí mismo, sino una herramienta que permita a las emprendedoras rurales generar ventas sostenibles y consolidar negocios duraderos.
Integrar a las productoras a cadenas de valor
Uno de los ejes centrales de la estrategia es facilitar la inserción de las productoras en cadenas de valor, evitando la dependencia de intermediarios y permitiendo que capturen mayor rentabilidad.
En ese sentido, León destacó el producto Jepytaso, que busca integrar a las mujeres rurales al programa estatal de alimentación escolar, permitiendo que provean directamente alimentos dentro de sus propias comunidades.
La iniciativa se complementa con programas como Jajapo Porã, que ofrece espacios equipados para que las productoras puedan procesar su materia prima y agregar valor a sus productos.
Educación financiera y bancarización
El CAH también impulsa programas de educación financiera orientados a fortalecer las capacidades de gestión de las emprendedoras rurales.
Actualmente, más de 24.300 mujeres fueron capacitadas en administración financiera, ahorro y planificación de sus negocios.
Desde la institución destacan que muchas beneficiarias ya no ven el crédito únicamente como una ayuda, sino como una inversión para mejorar el bienestar de sus familias y ampliar sus actividades productivas.
Este proceso también permitió avanzar en la inclusión financiera, ya que el 98 % de las clientas del CAH ya operan de forma bancarizada.
Créditos diseñados para mujeres rurales
La institución desarrolló una serie de productos financieros adaptados a las distintas etapas del crecimiento de los emprendimientos liderados por mujeres.
Entre ellos se encuentra Mujer Emprendedora, orientado a jefas de hogar que acceden por primera vez a un crédito formal, y Kuña Ñamombarete, diseñado para negocios que buscan expandirse.
Este último cuenta con el respaldo del FOGAMU, un fondo de garantía que permite acceder a financiamiento incluso sin contar con un título de propiedad como garantía.
Crédito basado en confianza
León resaltó que la falta de formalización nunca fue una barrera para acceder a financiamiento dentro de la institución.
Según explicó, el 99 % de los créditos del CAH se otorgan a sola firma, basándose en la confianza y en la capacidad de gestión de las beneficiarias.
No obstante, el objetivo institucional es incentivar gradualmente la formalización, ofreciendo mejores condiciones de financiamiento , como tasas más competitivas y plazos más amplios a quienes formalizan sus actividades.
Mujeres ganan protagonismo en la economía rural
Actualmente, el 37 % de las fincas con manejo individual en Paraguay son gestionadas por mujeres, mientras que el 66 % de las mipymes del país cuentan con liderazgo femenino.
Para responder a esta realidad, el CAH mantiene presencia territorial a través de 82 sucursales distribuidas en todo el país, lo que permite llegar a zonas donde el sistema financiero tradicional tiene menor cobertura.
Financiamiento y articulación institucional
De cara al futuro, la institución busca fortalecer el financiamiento destinado a mujeres rurales y profundizar el trabajo articulado con otras entidades públicas.
León señaló que en 2025 el 41 % de los desembolsos del CAH fueron destinados a mujeres, quienes además presentan niveles de morosidad muy bajos.
“El impacto real se logra cuando todas las instituciones trabajan como un solo bloque para que la emprendedora tenga acceso simultáneo al financiamiento, a la capacitación y a los canales de comercialización”, concluyó.
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