Lograr un equilibrio en las finanzas personales puede ser un desafío para muchos jóvenes que han ingresado recientemente al mercado laboral y empiezan a generar sus propios ingresos, por lo que una guía fácil de qué tener en cuenta para evitar fugas de dinero es valiosa.
En este sentido, en conversación con La Nación / Nación Media, Giselle Ramírez, fundadora de Mas Money, destacó que es importante tener en cuenta tres puntos:
- conectar el dinero con el proyecto de vida
- entender el flujo de ingresos y gastos
- y reconocer que las emociones influyen en cada decisión financiera.
Remarcó además que es fundamental delimitar los objetivos principales que se buscan conquistar con esos ingresos, por ejemplo, independizarse, seguir estudiando, emprender, viajar o ayudar a la familia, ya que la claridad en este sentido es fundamental para plantear la forma en que se usa el dinero.
“Es importante que el joven sepa diferenciar qué gastos se repiten todos los meses y son más difíciles de ajustar, y cuáles son más flexibles. Y algo que trabajamos mucho desde las neurofinanzas es entender que muchas decisiones surgen de la ansiedad, la comparación o la necesidad de gratificación inmediata. Cuando el joven comprende ese componente emocional, gana mucha más libertad para decidir”, comentó Ramírez.
En la misma tesitura, explicó que el primer paso es tener una visión clara de la propia realidad financiera. Antes de pensar en inversiones o productos financieros sofisticados, la persona necesita saber cuánto entra, cuánto sale y en qué se está yendo el dinero.
“A partir de ahí, se puede empezar a diseñar un esquema básico de uso del ingreso, donde el dinero no se “escapa”, sino que tiene un propósito. Idealmente, una parte se destina a cubrir lo esencial, otra al bienestar y disfrute y otra (aunque sea pequeña al inicio) a objetivos de mediano y largo plazo. El enfoque no está en cumplir reglas rígidas, sino en ir ajustando el plan a la realidad de cada persona”, enfatizó la fundadora de Mas Money
Ahorro
Respecto al ahorro, subrayó que el mismo es un componente indispensable, pero no como una obligación rígida, sino como una herramienta de bienestar, ya que cumple dos funciones fundamentales: proteger y habilitar.
Protege frente a imprevistos, porque reduce la necesidad de acudir a deudas caras cada vez que ocurre algo no planificado. Y habilita oportunidades: estudiar algo nuevo, aceptar una propuesta laboral en otra ciudad, invertir en un proyecto o simplemente tomar decisiones con menos miedo.
“Es cierto que hay momentos en los que la capacidad de ahorro es muy limitada, especialmente en los primeros años de vida laboral. En esos casos, más que enfocarnos en el monto, trabajamos el hábito: apartar algo, por mínimo que sea, y sostener ese comportamiento. Esa disciplina progresiva suele tener más impacto a largo plazo que intentar “ahorrar perfecto” y abandonar al primer obstáculo”, aseguró Ramirez.
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La embajada de Taiwán convoca a paraguayos para estudiar medicina con beca total
El Gobierno de Taiwán abre la convocatoria para una beca completa para jóvenes paraguayos quienes podrán cursar la licenciatura en medicina en la Universidad I-Shou, un programa de cuatro años impartido íntegramente en inglés.
En ese marco, la embajada de la República de China (Taiwán) en Paraguay invita a postular al Programa Internacional de Becas de Educación Superior TaiwanICDF 2026.
Este programa ofrece la oportunidad de cursar el programa impartido completamente en inglés, en la Escuela de Medicina para Estudiantes Internacionales de la Universidad I-Shou, una prestigiosa institución de educación superior de Taiwán.
El programa está dirigido a paraguayos provenientes del área de la salud que cumplan con los requisitos establecidos.
La beca cubre el pasaje aéreo de ida y vuelta, alojamiento universitario, matrícula, créditos académicos, libros de texto, seguro médico y un estipendio mensual para gastos de manutención.
Entre los principales requisitos se encuentran:
• Tener nacionalidad paraguaya.
• Ser egresado de una carrera del área de la salud, estudiante regular con el cuarto año de Medicina concluido o haber aprobado al menos seis créditos en biología, química o ciencias de la vida.
• Cumplir con los requisitos de admisión de la Universidad I-Shou y del programa TaiwanICDF.
• Contar con una certificación internacional vigente de dominio del idioma inglés.
• No haber obtenido previamente una licencia para ejercer la medicina.
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Los postulantes deberán completar las solicitudes en línea tanto de la Universidad I-Shou como del programa de becas TaiwanICDF y presentar personalmente toda la documentación requerida en la Embajada de la República de China (Taiwán) en Asunción.
La fecha límite para la presentación de las postulaciones es el 7 de julio de 2026. Las solicitudes incompletas o presentadas fuera de plazo no serán aceptadas.
Como parte del proceso de selección, los candidatos que cumplan con los requisitos deberán rendir un examen escrito de inglés, biología y química, previsto para el 17 de julio de 2026. Asimismo, las entrevistas se llevarán a cabo entre el 17 y el 24 de julio de 2026.
Taiwán reafirma su compromiso con la formación de profesionales paraguayos de excelencia y con el fortalecimiento de la cooperación bilateral en los ámbitos de la educación superior y la salud.
A través de este programa, busca contribuir al desarrollo del talento humano paraguayo y al intercambio académico entre ambos países.
Para conocer las bases completas de la convocatoria, los requisitos, documentos exigidos y acceder a los formularios de postulación, los interesados pueden visitar el portal oficial Estudiarentaiwan.org , donde también encontrarán información sobre otras oportunidades de becas ofrecidas por el Gobierno de Taiwán.
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OEA: Paraguay impulsa mayor cooperación regional frente al crimen organizado
En el cierre del quincuagésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, celebrado del 22 al 24 de junio del 2026 en la Ciudad de Panamá, el Estado paraguayo planteó que la lucha contra el crimen organizado debe convertirse en una prioridad regional basada en la cooperación internacional, el fortalecimiento institucional y la coordinación entre Estados.
El gobierno de Paraguay estuvo representado por el vicecanciller Víctor Verdun y el primer secretario, Luis Jerónimo Sann Irún, quienes coincidieron en el planteamiento de dejar de lado las diferencias ideológicas para enfrentar amenazas transnacionales que afectan la seguridad, la democracia y el desarrollo de las naciones.
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Este encuentro multilateral se desarrolla bajo el lema "América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá“, y con el tema ”Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados miembros“.
Al respecto, Vedun señaló que la inseguridad es el principal problema de la región; si bien, indicó que América Latina suele considerarse una zona de paz por la ausencia de guerras, recordó que solo el año pasado hubo unas 100.000 víctimas de crímenes violentos, de los cuales el 30 % fueron víctimas vinculadas al crimen organizado.
“Estamos ante un problema endémico que es la falta de seguridad. Escuchamos a uno de los panelistas decir cómo las generaciones jóvenes se están desencantando del sistema democrático, por la falta de respuesta y una que usualmente se nos achaca es la falta de respuesta efectiva contra la ola de inseguridad. No podemos olvidar que sin seguridad no hay inversión y sin inversión no hay crecimiento”, remarcó Verdún.
Desideologizar el crimen organizado
Uno de los conceptos más fuertes que planteó el vicecanciller paraguayo es que el crimen organizado afecta a todos los países sin distinción ideológica y que la cooperación debe estar por encima de diferencias políticas. Sostuvo que ante esto, el principal desafío es construir confianza entre los jóvenes, independientemente a las ideologías políticas.
“El crimen organizado nos afecta a todos, afecta a todas nuestras sociedades en sus diversas gamas de delitos. Así que tenemos que eliminar el componente ideológico de la lucha contra el crimen organizado. Construir confianza entre los actores gubernamentales, particularmente entre nuestros organismos de seguridad y entre nuestros organismos de inteligencia”, acotó.
Acción conjunta
En tanto que, el primer secretario Sann Irún, destacó el papel de los países observadores y de la cooperación internacional para dotar a los Estados de mayores capacidades institucionales frente a amenazas complejas y transnacionales.
Remarcó que Paraguay agradece y valora el respaldo técnico y financiero que los observadores aportan a los proyectos de la OEA. Teniendo en cuenta que su cooperación impacta directamente en el fortalecimiento de las capacidades institucionales de los Estados para enfrentar amenazas complejas y transnacionales, como la lucha contra el crimen organizado, la trata de personas, los desafíos emergentes de la ciberseguridad, entre otros.
“Frente a un panorama global marcado por múltiples retos e incertidumbres, Paraguay reafirma que el éxito de nuestra acción colectiva radica en el respeto mutuo a las realidades nacionales, las prioridades de cada Gobierno y fundamentalmente el bienestar directo de nuestras comunidades”, acotó.
Asimismo, destacó que el Estado paraguayo renueva el reconocimiento por el constante apoyo a las misiones de observación electoral de la OEA. “El Paraguay las ha defendido siempre como una herramienta insustituible para el perfeccionamiento, blindaje y transparencia de nuestros sistemas democráticos”, remarcó.
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Estabilidad consolida vigencia del pacto constitucional
- Lourdes Torres
- lourdes.torres@nacionmedia.com
El día de ayer se conmemoró 34 años de la jura de la Constitución Nacional de 1992, un pacto fundamental que marcó el inicio de la era democrática e institucional moderna en Paraguay. A más de tres décadas, el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) reivindica el valor del pacto democrático construido en 1992.
En una entrevista para el diario La Nación/Nación Media, el ministro del TSJE, Jorge Bogarín González, reflexionó sobre el legado democrático de la Carta Magna, la vigencia de sus principios, los desafíos actuales de las instituciones y la importancia de fortalecer la confianza ciudadana en el sistema electoral paraguayo. El magistrado recordó que este pacto democrático nació sobre las “ruinas del autoritarismo” tras un alto costo de “sangre, sudor y lágrimas” de ciudadanos que lucharon por la libertad.
–¿Qué representa para Paraguay la jura de la Constitución Nacional del 20 de junio de 1992?
–Representa el pacto fundamental que marcó el inicio de una nueva etapa en nuestra vida institucional y democrática: el momento en que la voluntad popular, expresada a través de una Convención Nacional Constituyente, decidió construir un Estado social de derecho sobre las ruinas del autoritarismo. Cada 20 de junio, no solo conmemoramos un texto, sino un compromiso: el que el poder emana del pueblo y se ejerce con límites, control y responsabilidad. Mantener ese compromiso renovado es, precisamente, la misión que esta Justicia Electoral asume todos los días.
–¿Cuáles considera que fueron los principales avances que introdujo la Constitución tras la transición democrática?
–Introdujo los pilares sobre los que hoy se sostiene nuestra institucionalidad: la separación efectiva y equilibrio de poderes, un catálogo de derechos y garantías, y la creación de una Justicia Electoral autónoma e independiente, ajena a las injerencias que en el pasado distorsionaron la voluntad ciudadana. Ese diseño no fue un punto de llegada, sino el cimiento sobre el cual cada elección libre, transparente y pacífica desde entonces ha ido fortaleciendo la cultura democrática del país.
–A más de tres décadas de su promulgación, ¿cuál cree que es el legado más importante de la Constitución de 1992?
–Su legado más importante es haber demostrado que la democracia paraguaya puede sostenerse en el tiempo cuando las instituciones cumplen su rol. Treinta y cuatro años de continuidad institucional, de alternancia pacífica y de elecciones reconocidas tanto interna como internacionalmente, son la prueba de que ese pacto constitucional funciona. El desafío de cada generación de funcionarios públicos, y particularmente de quienes integramos la Justicia Electoral, es honrar ese legado fortaleciéndolo, no dándolo por garantizado.
–¿La democracia paraguaya atraviesa uno de sus momentos más sólidos o todavía tiene deudas pendientes?
–Atraviesa un momento de solidez institucional, especialmente en materia electoral, pero la solidez democrática no es un estado permanente sino un ejercicio constante. Las deudas pendientes —por ejemplo, la lucha contra la corrupción—, no deben leerse como fracasos, sino como la agenda de trabajo que toda democracia madura se exige a sí misma. Reconocerlas con honestidad es, en sí misma, un acto de fortalecimiento institucional.
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Bogarín destaca que 34 años de estabilidad consolidan vigencia del pacto constitucional
Por Lourdes Torres - Periodista - lourdes.torres@nacionmedia.com
Este sábado 20 de junio se conmemoran 34 años de la jura de la Constitución Nacional de 1992, un pacto fundamental que marcó el inicio de la era democrática e institucional moderna en Paraguay. A más de tres décadas, el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) reivindica el valor del pacto democrático construido en 1992.
En una entrevista exclusiva para el Diario La Nación/Nación Media, el ministro del TSJE, Jorge Bogarín González, reflexionó sobre el legado democrático de la Carta Magna, la vigencia de sus principios, los desafíos actuales de las instituciones y la importancia de fortalecer la confianza ciudadana en el sistema electoral paraguayo. El magistrado recordó que este pacto democrático nació sobre las “ruinas del autoritarismo” tras un alto costo de “sangre, sudor y lágrimas” de ciudadanos que lucharon por la libertad.
- ¿Qué representa para Paraguay la jura de la Constitución Nacional del 20 de junio de 1992?
- Representa el pacto fundamental que marcó el inicio de una nueva etapa en nuestra vida institucional y democrática: el momento en que la voluntad popular, expresada a través de una Convención Nacional Constituyente, decidió construir un Estado social de derecho sobre las ruinas del autoritarismo. Cada 20 de junio, no solo conmemoramos un texto, sino un compromiso: el que el poder emana del pueblo y se ejerce con límites, control y responsabilidad. Mantener ese compromiso renovado es, precisamente, la misión que esta Justicia Electoral asume todos los días.
- ¿Cuáles considera que fueron los principales avances que introdujo la Constitución tras la transición democrática?
- Introdujo los pilares sobre los que hoy se sostiene nuestra institucionalidad: la separación efectiva y equilibrio de poderes, un catálogo de derechos y garantías, y la creación de una Justicia Electoral autónoma e independiente, ajena a las injerencias que en el pasado distorsionaron la voluntad ciudadana. Ese diseño no fue un punto de llegada, sino el cimiento sobre el cual cada elección libre, transparente y pacífica desde entonces ha ido fortaleciendo la cultura democrática del país.
- A más de tres décadas de su promulgación, ¿cuál cree que es el legado más importante de la Constitución de 1992?
- Su legado más importante es haber demostrado que la democracia paraguaya puede sostenerse en el tiempo cuando las instituciones cumplen su rol. Treinta y cuatro años de continuidad institucional, de alternancia pacífica y de elecciones reconocidas tanto interna como internacionalmente, son la prueba de que ese pacto constitucional funciona. El desafío de cada generación de funcionarios públicos, y particularmente de quienes integramos la Justicia Electoral, es honrar ese legado fortaleciéndolo, no dándolo por garantizado.
- ¿La democracia paraguaya atraviesa uno de sus momentos más sólidos o todavía tiene deudas pendientes?
- Atraviesa un momento de solidez institucional, especialmente en materia electoral, pero la solidez democrática no es un estado permanente sino un ejercicio constante. Las deudas pendientes —por ejemplo, la lucha contra la corrupción—, no deben leerse como fracasos, sino como la agenda de trabajo que toda democracia madura se exige a sí misma. Reconocerlas con honestidad es, en sí misma, un acto de fortalecimiento institucional.
- ¿La Constitución sigue respondiendo a las necesidades del Paraguay actual?
- Sí, y de manera particularmente vigorosa en lo que respecta a la arquitectura democrática y electoral. El texto constitucional dotó al país de instituciones con suficiente autonomía para adaptarse a los desafíos de cada época, incluyendo la modernización tecnológica de los procesos electorales que hoy llevamos adelante. La vigencia de la Constitución se mide en su capacidad de seguir garantizando elecciones libres y confiables, y en eso sigue demostrando solidez.
- ¿Considera que los derechos y garantías consagrados en la Constitución se cumplen plenamente hoy?
- El ejercicio pleno de los derechos políticos y electorales es, hoy, una realidad consolidada en Paraguay, y constituye uno de los activos más valiosos de nuestra democracia. Persisten brechas en otros ámbitos de derechos económicos y sociales, y cerrarlas es tarea de todas las instituciones del Estado. Desde la Justicia Electoral, nuestro aporte concreto al fortalecimiento del Estado de derecho es garantizar que el derecho político más esencial —elegir y ser elegido— se ejerza sin ningún tipo de restricciones.
- ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta actualmente la Justicia para garantizar el respeto a la Constitución?
- El desafío central es sostener y profundizar la confianza ciudadana en las instituciones de justicia, lo cual exige transparencia, celeridad y modernización constante de los procesos. En el ámbito específico de la Justicia Electoral, ese desafío se traduce en blindar cada etapa del proceso —desde el padrón hasta el escrutinio— con protocolos de seguridad verificables, de modo que ningún actor político ni ciudadano tenga motivos legítimos para dudar de los resultados.
- ¿Cómo evalúa la independencia de los poderes del Estado en el marco constitucional vigente?
- El diseño constitucional de independencia de poderes es sólido y ha resistido pruebas de tensión institucional a lo largo de estos años. La tarea permanente —y en esto la Justicia Electoral tiene experiencia concreta que aportar— es traducir esa independencia formal en autonomía real frente a cualquier presión, mediante procesos técnicos, protocolos claros y rendición de cuentas constante ante la ciudadanía.
- ¿Cree que Paraguay necesita una reforma constitucional o la prioridad pasa por cumplir mejor la Constitución actual?
- La prioridad inmediata, y la más eficaz para fortalecer el Estado de derecho, es el cumplimiento cabal del texto vigente. La experiencia de la Justicia Electoral lo demuestra: gran parte de los avances logrados en materia de transparencia electoral no requirieron reforma constitucional, sino voluntad institucional y mejora continua de procesos dentro del marco existente. Una eventual reforma debe ser fruto de consenso amplio y nunca un atajo frente a la falta de cumplimiento.
- ¿Qué aspectos podrían debatirse en una eventual reforma constitucional?
- Cualquier discusión de esta naturaleza debe darse con amplitud democrática, evitando que se convierta en instrumento de coyuntura, y siempre con el objetivo de fortalecer —nunca debilitar— la institucionalidad construida desde 1992.
- Si tuviera que resumir en una frase la importancia de la Constitución de 1992 para las nuevas generaciones, ¿qué les diría?
- Que la Constitución de 1992 les pertenece tanto a ellas como a quienes la juramos hace más de tres décadas, y que su fortaleza dependerá siempre de que cada generación la defienda, la practique y luche en forma permanente por su estricto cumplimiento.
Finalmente, quiero manifestar que la Constitución de 1992 no es un simple texto jurídico, sino el reflejo de un anhelo colectivo de libertad y justicia para construir un Paraguay basado en el respeto a la ley y las instituciones. Lejos de ser un regalo de la historia, la democracia paraguaya conllevó el sacrificio, dolor y vidas de compatriotas, lo que hoy impone a la sociedad la enorme responsabilidad de defenderla día a día a través del diálogo y el respeto a las diferencias.
Ante este legado, la mejor manera de honrar el sacrificio histórico es trabajar incansablemente por la plena vigencia del Estado de Derecho. En este escenario, el Tribunal Superior de Justicia Electoral reafirma su compromiso de custodiar la voluntad popular, garantizando elecciones libres, transparentes y confiables como la máxima expresión de la libertad ciudadana.
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