El reciente ascenso de Paraguay en el Global Soft Power Index 2026 refleja algo más que una mejora en un ranking internacional. Para la directora de Promoción de Inversiones de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), Alison Townsend, este avance es una señal clara de que el país está fortaleciendo su capacidad de generar confianza ante el mundo, un factor clave para atraer inversiones y mejorar el clima de negocios.
Según explicó a la 920 AM, Paraguay viene construyendo una reputación basada en estabilidad macroeconómica y en una estrategia sostenida de posicionamiento internacional. En ese sentido, destacó que el país logró recientemente el primer y el segundo grado de inversión, un hito que refuerza la percepción de solidez económica y previsibilidad para los inversores.
Townsend señaló que este contexto fortalece la imagen del país como destino confiable para proyectos productivos. A su criterio, la estabilidad económica se convirtió en una “bandera” que hoy posiciona a Paraguay de manera más competitiva en la región, especialmente en un escenario global donde los inversionistas buscan mercados seguros y con reglas claras.
El avance en el ranking global de Brand Finance también confirma que el trabajo institucional de promoción comienza a reflejarse en la percepción internacional. El Global Soft Power Index evalúa la influencia y reputación de los países en áreas como economía, gobernanza, cultura, relaciones internacionales y capacidad de atraer inversiones.
Para Paraguay, mejorar su posición en este índice significa aumentar su visibilidad y consolidar su imagen como un país abierto a los negocios. En la práctica, esto puede traducirse en mayor interés de empresas extranjeras que analizan nuevos destinos para instalar operaciones o expandir sus actividades.
Trabajo coordinado
La directora de Rediex destacó además que este proceso requiere un esfuerzo permanente y coordinado entre instituciones públicas y el sector privado. Aunque los recursos muchas veces son limitados, sostuvo que el trabajo articulado permite avanzar en la construcción de confianza internacional.
En ese contexto, el desafío para los próximos años será consolidar esa percepción positiva y transformarla en proyectos concretos de inversión, generación de empleo y desarrollo productivo.
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