La fuerte demanda tanto en el mercado local como en el internacional impulsó las exportaciones de maíz zafra 2025, registrando un marcado crecimiento en el comercio exterior. Esta dinámica, sumada a una cosecha óptima que elevó la disponibilidad del cereal, permitió que entre junio de 2025 y enero de 2026 se exportaran 3.050.660 toneladas, generando ingresos al país por valor de USD 21,5 millones.
El informe de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) señala que el volumen representa un incremento del 100 % en comparación con el mismo periodo de la campaña pasada, cuando se exportaron 1.544.821 toneladas por valor de USD 17,9 millones.
El reporte del gremio resalta que en enero se embarcaron 25.391 toneladas más que en el mismo mes de 2025, cuando el desalijo fue de 103.521 toneladas, lo que reafirma la tendencia sostenida de crecimiento en los despachos.
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La asesora de comercio exterior del gremio, Sonia Tomassone, sostuvo que estos resultados responden principalmente a la sólida demanda, acompañada por una mejor producción en la campaña pasada y que se reflejó que las exportaciones del cereal.
Mercados
En cuanto a los mercados, Brasil se mantiene como el principal comprador de maíz paraguayo con una participación de 47 %, pero la nueva demanda por parte de los países árabes gracias a las promociones realizadas por el Gobierno los Emiratos Árabes, Egipto y Omán se encuentran entre los destinos retomados.
El informe menciona que “si bien la mayor disponibilidad del grano llevó a diversificar mercados, los envíos se concentran en dos mercados, Brasil y Chile, que acaparan el 83 % del total exportado”. La lista sigue con Arabia Saudita con una participación de 4 %, Uruguay con 6 % y con el mismo porcentaje se encuentran Corea del Sur, Mauricio, Senegal, Camerún, Costa de Marfil, Argentina, Congo y Bolivia.
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Paraguay compite con Colombia, Costa Rica y Uruguay en servicios globales
Con USD 47 millones ya exportados y 4.000 empleos generados en 2025, la maquila de servicios comienza a transformar el perfil productivo paraguayo con más valor agregado y trabajo calificado.
La maquila paraguaya inicia una nueva etapa. A la tradicional fortaleza industrial que caracterizó al régimen durante años, ahora se suma con fuerza la prestación de servicios orientados a actividades como IT y desarrollo de software, BPO (call centers y back office), servicios administrativos y consultoría, todas bajo un modelo offshore enfocado a clientes internacionales. Esta ampliación, ya en 2025, perfila un cambio relevante en la manera en que Paraguay genera empleo, atrae inversiones y se posiciona en la economía global.
Roberto Finkelberg, presidente de la Cámara de Comercio Paraguayo Argentina, destacó que los primeros números acompañan esta transición. Las exportaciones de servicios bajo este régimen ya rondan los USD 47 millones en 2025 y generan alrededor de 4.000 empleos.
Sin embargo, el dato más significativo no es cuantitativo, sino cualitativo: se trata de puestos más calificados, con demanda de idiomas y habilidades tecnológicas, mejor remunerados y desvinculados de la dependencia del mercado interno, con fuerte proyección dentro del ámbito del Mercosur.
A diferencia de la maquila industrial, la de servicios requiere menor inversión inicial, no demanda grandes infraestructuras físicas y permite una implementación rápida y escalable. Esta característica facilita la llegada de inversión extranjera “liviana”, especialmente de empresas tecnológicas y de servicios que pueden instalar operaciones con mayor agilidad.
Algunas firmas globales ya operan en el país, como Alorica y Ápex América, y se espera que el nuevo marco regulatorio acelere la llegada de más actores. En este terreno, Paraguay comienza a competir con destinos consolidados como Colombia, Costa Rica y Uruguay, pero con una ventaja clave: costos significativamente más bajos.
El impacto también se proyecta en el comercio exterior. Actualmente, la maquila representa el 69 % de las exportaciones industriales del país. La incorporación de servicios, que no requieren importaciones físicas relevantes y generan mayor margen directo, podría potenciar aún más el valor agregado de las exportaciones y contribuir a la diversificación económica.
Paraguay suma, además, ventajas estructurales que favorecen este proceso: costos laborales competitivos, un régimen fiscal del 1 % sobre el valor agregado, estabilidad macroeconómica y una zona horaria alineada con Estados Unidos. Todo esto facilita su inserción en cadenas globales de servicios.
No obstante, el propio titular de la Cámara advierte sobre los desafíos. El principal cuello de botella no es fiscal, sino humano. Existe una necesidad de ampliar la base de talento con manejo de idiomas, fortalecer la infraestructura digital y profundizar la formación educativa orientada a estas nuevas demandas.
En ese contexto, la maquila de servicios aparece no solo como una ampliación del régimen existente, sino como el inicio de un modelo económico complementario, basado en el talento, el conocimiento y la exportación de valor agregado.
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Producción de arroz muestra signo de mayor reactivación
El sector arrocero paraguayo comienza a mostrar signos de mayor reactivación, tanto en el avance de la cosecha como en la recuperación gradual de los precios internacionales, según reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El avance de la cosecha se sitúa en torno al 70 %. Si bien los rendimientos no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado —favorecidos por condiciones climáticas óptimas—, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional en torno a los 6.400 kg/ha, con una marcada variabilidad entre productores, según comentó Reinero Franco, representante de la Federación Paraguaya de Arroceros. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se sitúan en torno a los 5.000 kg/ha, reflejando la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas.
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Uno de los factores más alentadores proviene del mercado externo. Los precios internacionales, particularmente en Brasil (principal destino del arroz paraguayo), comenzaron a mostrar una leve recuperación. Si bien aún se mantienen por debajo de los picos registrados en el 2025, los valores actuales se aproximan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
Durante enero, el mercado operó con escaso volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los 200 dólares por tonelada en arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se observa un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que se espera permitan sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Este repunte responde, en parte, a una menor producción esperada en Brasil que impacta en los stocks y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región.
Desafíos del sector
La UGP señala que el crecimiento del sector enfrenta desafíos estructurales. Uno de los principales es el desarrollo genético, clave para mejorar la productividad y competitividad. En los últimos años se lograron avances significativos, con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales y el acompañamiento de instituciones de investigación de la región.
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Asimismo, los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar continúan afectando la competitividad del arroz paraguayo en mercados distantes, lo que obliga a optimizar la infraestructura y los procesos de exportación.
A pesar de estas limitaciones, las perspectivas son positivas. Se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y los proyectos de largo plazo.
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Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria. Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables. En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
La mejor zafra de la historia
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos, para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
Promedio a nivel país
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones. “Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore.
Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
Apoyo a productores
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú, San Pedro, fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector y ya este año como se tuvo buenas lluvias se registra un récord de producción de soja no se precisó de dicha modalidad.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad. “Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
De acuerdo con las recomendaciones del Inbio, en los sitios donde los productores registran más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que brindan mayores producciones, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como la sequía.
En tanto, en departamentos más frágiles en rendimientos, se recomienda realizar manejos y prácticas sostenibles para poder obtener el máximo provecho a los diferentes ambientes y lograr una estabilidad productiva.
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Fiasul, la fábrica de hilos que tejerá la cadena textil
Por: Alba Delvalle
La firma proyecta una inversión inicial de USD 10 millones para instalar en el segundo semestre de este año una hilandería en Paraguay, con producción estimada de hasta 400 toneladas mensuales y la generación de 100 a 150 empleos en su primera etapa.
Paraguay sigue sumando señales concretas de su atractivo industrial, y esta vez con nombre propio. La brasileña Fiasul, una de las principales hilanderías del sur de Brasil, avanza en su proceso de instalación en el país con un plan que podría convertirse en una pieza clave para cerrar la cadena productiva del sector textil.
La compañía, con sede en Toledo, estado de Paraná, emplea actualmente a cerca de 950 personas y produce alrededor de 2.000 toneladas mensuales de hilo de algodón. El CEO, Rainer Zielasko, confirmó en exclusiva a FOCO que Paraguay está en el radar estratégico de expansión, impulsado por una combinación de factores que van desde costos competitivos hasta la creciente migración de clientes industriales hacia el país.
“El movimiento de nuestros propios clientes fue uno de los principales disparadores. Empresas como Lupo, que ya operan o están migrando a Paraguay, necesitan abastecimiento cercano, y esto nos obliga a acompañar ese proceso”, expresa.
La decisión no es improvisada, pues hace tiempo que la firma analiza el régimen de maquila y las condiciones productivas de Paraguay. Según el ejecutivo, el país reúne tres variables críticas para una industria intensiva como la hilandería: energía, mano de obra y costos operativos competitivos.
“El Paraguay ofrece ventajas muy claras. La energía es más accesible, hay disponibilidad de mano de obra joven y un entorno que permite ser más eficiente en costos. Cuando los empresarios brasileños vienen, muchas veces se sorprenden con lo que encuentran”, afirma.
La estrategia inicial del proyecto será progresiva, apuntando a una planta de menor escala, con una producción estimada de entre 300 y 400 toneladas mensuales, lo suficiente para testear el mercado y las condiciones operativas. “Nosotros siempre decimos: soñamos en grande, pero empezamos pequeños. La idea es instalar una unidad inicial, entender el funcionamiento local y, a partir de ahí, escalar”, remarca.
La inversión inicial rondaría los USD 10 millones, destinada a la instalación de una planta completa, con maquinaria nueva o semi nueva. El objetivo es construir desde cero una operación adaptada al entorno local, en lugar de trasladar equipos desde Brasil.
En términos de empleo, Rainer consideró arrancar las operaciones entre 100 y 150 puestos de trabajo, con potencial de expansión a medida que crezca la producción. Pero más allá de los números, el verdadero impacto del desembarco de Fiasul se traduce en la integración industrial.
Paraguay ya cuenta con producción de algodón, especialmente en el Chaco, con industrias de confección y tejido, y la idea es complementar esa cadena de valor con la hilandería. “Hoy Paraguay tiene algodón, tiene quienes fabrican prendas, y la hilandería es ese anillo que completa el circuito. Con eso, el país puede cerrar toda la cadena productiva textil”, explica empresario.
A la vez, esto permitiría reducir la dependencia de insumos importados, generar mayor valor agregado local y potenciar las exportaciones, no solo de materia prima o productos finales, sino de toda una industria integrada. Y es que el proyecto contempla el uso de algodón paraguayo como materia prima, lo que fortalecería aún más el ecosistema local.
“Vimos que el algodón paraguayo tiene muy buena calidad. Podemos tanto importar desde Brasil como abastecernos aquí, lo cual abre muchas oportunidades”, agrega.
En cuanto a la ubicación, la empresa aún evalúa alternativas. Si bien Alto Paraná aparece como una opción natural por su desarrollo industrial, el referente reconoce que otras zonas están ganando terreno. En particular, menciona a Pilar como una de las ubicaciones con mayor potencial.
“La ciudad tiene tradición textil, mano de obra con experiencia y una comunidad que vive de esa industria. Además, hay proyectos de infraestructura que pueden mejorar la logística, como la conexión con Argentina”, ahonda.
No obstante, hay un factor clave que definirá la decisión final: la calidad del suministro eléctrico. “Para una hilandería, la estabilidad de la energía es fundamental. No se puede trabajar con interrupciones o variaciones. Si eso se garantiza, Paraguay tiene todo para que el proyecto funcione”, advierte.
El cronograma es ambicioso pero concreto. La empresa espera completar los trámites y definiciones durante el primer semestre del año y, si las condiciones se alinean, iniciar la instalación de maquinaria en la segunda mitad del año.
El desembarco de Fiasul no solo responde a una estrategia empresarial individual, sino que refleja una tendencia más amplia: Paraguay como plataforma de expansión regional, y a partir de allí, la expansión hacia otros mercados como Argentina, Bolivia o incluso Estados Unidos, aprovechando acuerdos comerciales que tiene el país, y que lo vuelve más accesible.
En ese contexto, el proyecto de Fiasul también abre la puerta a un efecto multiplicador. La disponibilidad local de hilo puede impulsar el desarrollo de nuevas industrias textiles, desde pequeños talleres hasta grandes fabricantes, generando un ecosistema más dinámico, según Rainer.
“Una vez que se tiene el hilo, el resto de la cadena es mucho más fácil de desarrollar. Se pueden crear pequeñas industrias, generar empleo y diversificar la producción, es una base para muchas otras actividades”, sostiene.
La apuesta de Fiasul se posiciona como uno de los casos más claros del nuevo mapa industrial que empieza a configurarse en Paraguay: menos exportación de materia prima y más integración productiva.