La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) decidió realizar un cambio en su política financiera con el objetivo de que las reducciones en las tasas de interés lleguen más rápido a los usuarios del sistema. Es lo que explicó su gerente general, Fernando Lugo, al referirse al nuevo esquema de revisión periódica de tasas que la banca pública de segundo piso comenzó a aplicar.
Hasta hace poco, la AFD revisaba sus tasas de interés de manera anual o solo ante variaciones extremas del mercado. Sin embargo, el nuevo enfoque busca mayor agilidad, dijo Lugo a la 1020 AM. La institución ahora monitorea las condiciones financieras con mayor frecuencia para acompañar el comportamiento del mercado y trasladar esos movimientos a los créditos otorgados a través de bancos, financieras y cooperativas.
El objetivo es claro: si el costo del dinero baja, el beneficio debe llegar antes a los préstamos productivos y habitacionales. La entidad pretende alinearse con el sistema financiero y evitar que exista un retraso entre la reducción de tasas en el mercado y su impacto en el crédito.
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El cambio se da en un contexto favorable para la AFD tras la mejora de perspectiva de S&P Global Ratings, que la dejó a un paso del grado de inversión. Este escenario fortalece su capacidad de fondeo en condiciones más competitivas y permite trasladar esas mejoras al financiamiento de largo plazo en la economía local.
Además, la institución cuenta con un fuerte respaldo estatal, un elemento valorado por las calificadoras de riesgo. La garantía del Estado y su participación en políticas públicas son factores que influyen en su perfil crediticio y en la posibilidad de nuevas mejoras de calificación.
Según explicó Lugo, para alcanzar un siguiente nivel de calificación se deberán consolidar dos aspectos, una mejora adicional en el sistema financiero paraguayo y la continuidad del rol de la AFD dentro de las políticas públicas de desarrollo. Ambos puntos son considerados clave por las agencias calificadoras.
En términos económicos, el impacto potencial es relevante. Una AFD mejor calificada puede conseguir recursos más baratos y a plazos más largos, lo que se traduce en créditos más accesibles para vivienda, inversión productiva, pymes y sector agropecuario. El objetivo final es que las familias paraguayas y las empresas puedan acceder a financiamiento en condiciones más favorables.
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