El pasado lunes, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) emitió una alerta dirigida a productores y técnicos agrícolas ante un escenario agroclimático adverso marcado por temperaturas extremadamente elevadas, además del déficit hídrico y alta demanda evaporativa, que podrían afectar el desarrollo de los cultivos estivales en distintas regiones del país.
En conversación con La Nación/Nación Media, el ingeniero Edgar Mayeregger, director de Gestión de Riesgos MAG, destacó que este tipo de trabajos se realiza con el objetivo principal de evitar pérdidas de cultivos y que los productores cuenten con planes de contención ante estas situaciones, remarcando que hasta el momento no se han reportado pérdidas.
“A todos los cultivos les afecta por igual este escenario, pero existen etapas donde los rubros especialmente hortícolas son los que más sufren debido a esta situación y también la parte frutícola; por ejemplo, tomate, lechuga, pimiento, etc., todos los que están a cielo abierto y que dependen de un sistema de riego”, indicó.
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El técnico dijo que para los cultivos que son a cielo abierto se les recomienda a los productores el uso racional y sostenible del agua para riego, para que no les falte el líquido vital y no se excedan en riegos innecesarios, considerando que la falta de lluvia hace que algunos reservorios tengan inconvenientes.
Explicó además que esta alerta busca que tanto el productor como los técnicos se encuentren en consonancia, atendiendo que pueden existir planificaciones de siembra que deben ser reprogramadas, a no ser que hayan caído lluvias de al menos 10 a 20 milímetros recientemente, ya que sembrar en clima seco es de alto riesgo y puede generar pérdidas para el productor.
“El proceso de cosecha de granos, por ejemplo, avanza con normalidad; con esta situación no hay ningún inconveniente. El problema pasa principalmente por la falta de regularidad de las lluvias para seguir el cultivo zafriña, especialmente de maíz y soja; tenemos tiempo hasta el 25 o 27 de febrero, más o menos”, expresó Mayeregger.
Igualmente, aseguró que este mecanismo de trabajo permite que el productor mantenga un sentido de monitoreo más frecuente para sus cultivos, evitando también que no solo se vea afectada la alta presión térmica, sino que también por plagas ocasionales.
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