El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) instó a los productores a intensificar los cuidados fitosanitarios en los cultivos de tomate, en see apoyo al Plan Nacional de Fortalecimiento de la Producción de Tomates, ante el riesgo de ingreso del Virus Rugoso del Tomate (ToBRFV), una plaga que podría generar importantes pérdidas económicas, afectar el abastecimiento interno y comprometer el comercio regional de estos productos.
Según la institución, el tomate, junto con el pimiento, figura entre los principales hospedantes de plagas de alto impacto productivo. En ese contexto, el ToBRFV es considerado una amenaza relevante debido a su rápida propagación y a los daños que ocasiona en hojas y frutos, como decoloraciones, estrechamiento foliar, manchas amarillas y deformaciones, reduciendo la calidad comercial de la producción.
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Aunque el virus no representa riesgos para la salud humana ni animal, desde el Senave advierten que su eventual ingreso al país podría traducirse en pérdidas económicas significativas para productores y la cadena hortícola, impactando tanto el mercado interno como las oportunidades comerciales en la región.
El organismo explicó que el virus se transmite fácilmente mediante semillas contaminadas, contacto entre plantas y labores culturales habituales como poda, trasplante, cosecha o transporte. Por ello, recomienda reforzar medidas de bioseguridad en las fincas, restringir el ingreso de personas, desinfectar herramientas, utilizar equipamiento adecuado y evitar envases reciclados para la cosecha y comercialización.
Asimismo, instan a reportar de inmediato cualquier síntoma sospechoso para fortalecer el monitoreo fitosanitario en las principales zonas productoras. La institución recordó que se encuentra vigente una alerta fitosanitaria orientada a coordinar acciones público-privadas que permitan detectar oportunamente la presencia del virus, contener eventuales focos y evitar su establecimiento en el país.
Desde el sector productivo señalan que la prevención resulta clave para sostener la competitividad de la horticultura nacional, un rubro estratégico para el abastecimiento interno y la generación de ingresos en el ámbito agroindustrial.
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El pueblo donde hoy manda la balsa y mañana pasará el comercio de Sudamérica
Carmelo Peralta, una pequeña localidad del Alto Paraguay conocida por la pesca, la ganadería y su cercanía con el Pantanal, está a las puertas de la mayor transformación de su historia. El Puente Bioceánico promete convertir este rincón del Chaco en un nuevo eje del comercio regional, atrayendo inversiones, empleo y desarrollo.
Durante décadas, llegar a Carmelo Peralta significó internarse en el inmenso Chaco paraguayo hasta encontrarse con un paisaje en el que el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
Frente al ancho cauce del río Paraguay, la pequeña comunidad de poco más de 4.000 habitantes ha vivido históricamente mirando hacia la ciudad brasileña de Porto Murtinho, separada apenas por el río, pero unida únicamente por balsas y pequeñas embarcaciones.
Ese escenario, que durante años definió la vida cotidiana de la frontera, está a punto de cambiar para siempre.
El histórico empalme del Puente Bioceánico no solo une dos estructuras de hormigón. También conecta dos modelos de desarrollo. De un lado queda la imagen de un pueblo aislado, dependiente de un cruce fluvial sujeto a horarios y condiciones climáticas. Del otro comienza a dibujarse una plataforma logística llamada a integrar el corazón de Sudamérica con los puertos del océano Pacífico.
Quien conoce la zona entiende por qué la expectativa es enorme. El tránsito todavía es escaso, las noches conservan el silencio característico del Chaco y el río continúa marcando el ritmo de la frontera. Sin embargo, detrás de esa tranquilidad ya empiezan a aparecer señales del cambio.
Durante la construcción del puente comenzaron a instalarse nuevos servicios, aumentó la demanda de alojamientos, crecieron los pequeños comercios y muchas familias encontraron una oportunidad laboral que hasta hace pocos años parecía imposible. La obra llegó a movilizar alrededor de 500 trabajadores de manera directa y varios centenares más en actividades vinculadas al transporte, la alimentación, el hospedaje y los servicios.
El impacto económico apenas comienza. Para el asesor técnico de la Unidad Ejecutora de Defensas Costeras y Puentes del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), ingeniero Félix Zelaya, el verdadero desafío empieza cuando el puente entre en funcionamiento.
La expectativa es que surjan centros logísticos, depósitos, estaciones de servicio, talleres mecánicos, hoteles, restaurantes y nuevos emprendimientos tanto en Carmelo Peralta como en Mariscal Estigarribia y Pozo Hondo, puntos estratégicos del Corredor Bioceánico.
La transformación no responde únicamente a una obra vial. Es el resultado de un proyecto regional que comenzó a tomar forma el 21 de diciembre de 2015, cuando Argentina, Brasil, Chile y Paraguay suscribieron la Declaración de Asunción para impulsar un corredor capaz de integrar los océanos Atlántico y Pacífico mediante una moderna infraestructura de transporte.
Paraguay asumió entonces el compromiso de desarrollar su tramo dentro del corredor. Ese compromiso se tradujo en casi 650 kilómetros de nuevas rutas pavimentadas, entre ellas la PY15, que conecta Loma Plata con Carmelo Peralta, mientras Brasil avanza en la conexión con la BR-267 hasta Campo Grande.
La importancia económica del corredor trasciende las fronteras nacionales. Una vez plenamente operativo permitirá reducir hasta dos semanas el tiempo de transporte de mercancías hacia los mercados asiáticos, disminuyendo la dependencia de rutas marítimas tradicionales como el Canal de Panamá y el Estrecho de Magallanes.
Para un país exportador como Paraguay, esa reducción de tiempos representa menores costos logísticos, mayor competitividad y nuevas oportunidades para productos agroindustriales, carnes, granos y manufacturas.
Sin embargo, construir el puente fue casi tan complejo como imaginar su impacto. Cuando las obras comenzaron en enero de 2022, el acceso todavía dependía de caminos de tierra. Muchos materiales debieron llegar por vía fluvial y otros fueron importados desde Alemania, Italia, China e India. Incluso hubo equipos que tuvieron que transportarse por vía aérea para no alterar el cronograma de ejecución.
La logística exigió una coordinación permanente entre autoridades paraguayas y brasileñas. Cada traslado de personal, maquinaria, hormigón o acero requería cumplir procedimientos aduaneros y de navegación propios de una obra binacional. A ello se sumaban las dificultades climáticas del Chaco: temperaturas extremas, fuertes vientos que obligaban a detener las grúas y lluvias que complicaban el acceso terrestre.
A pesar de esas condiciones, uno de los mayores orgullos del proyecto fue el protagonismo paraguayo. Cerca del 90 % de la mano de obra estuvo integrada por trabajadores nacionales y decenas de jóvenes ingenieros recibieron capacitación en una especialidad prácticamente inédita en el país: la construcción y fiscalización de puentes atirantados de gran porte.
Ese conocimiento permanecerá mucho después de finalizada la obra y constituye uno de los legados menos visibles, pero posiblemente más valiosos del proyecto.
Mientras tanto, Carmelo Peralta continúa ofreciendo la misma postal que cautiva a quienes llegan por primera vez: pescadores preparando sus embarcaciones, comunidades indígenas que mantienen vivas sus tradiciones artesanales, establecimientos ganaderos que dominan el paisaje y el Pantanal, uno de los humedales más importantes del planeta, como vecino privilegiado y atractivo para el turismo de naturaleza.
Hoy todavía es la balsa la que marca el ritmo del cruce fronterizo. Camiones, automóviles y pasajeros esperan su turno para atravesar el río Paraguay. En pocos meses esa imagen comenzará a formar parte de la historia.
Cuando se habilite oficialmente el Puente Bioceánico, el tránsito dejará de depender de horarios y embarcaciones. En su lugar aparecerá una conexión permanente entre Paraguay y Brasil que no solo facilitará el movimiento de personas y mercancías, sino que reposicionará al Chaco paraguayo dentro del mapa logístico sudamericano.
Para los habitantes de Carmelo Peralta, el puente representa mucho más que una nueva infraestructura. Es la posibilidad de que una comunidad históricamente alejada de los grandes centros económicos deje de ser el final del camino para convertirse, por primera vez, en la puerta de entrada de un corredor continental. Ese cambio podría redefinir el futuro de toda la región y consolidar al Chaco como uno de los nuevos motores del desarrollo económico paraguayo.
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Emiten recomendaciones a productores ante riesgo de plagas en cultivos por El Niño
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) emitió recomendaciones a los productores ante el riesgo de plagas en cultivos con el fenómeno El Niño. La implementación de sistemas de monitoreo, alerta temprana y estrategias de manejo integrado constituyen las principales herramientas para reducir sus efectos sobre la producción nacional.
En ese sentido, desde la institución indicaron que ante escenarios asociados con el fenómeno se recomienda intensificar el monitoreo fitosanitario de los cultivos, implementar programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP), ajustar los calendarios de siembra considerando los pronósticos climáticos, y mejorar el drenaje de las parcelas para reducir el exceso de humedad.
Asimismo, utilizar variedades con mayor tolerancia a enfermedades, cuando estén disponibles, y realizar un seguimiento permanente de los avisos emitidos por la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH) y el MAG.
Según mencionó la bióloga Estela Acosta, del departamento de Vigilancia Fitosanitaria de la Dirección de Protección Vegetal, además de favorecer la aparición de plagas, El Niño puede generar efectos indirectos en la actividad agrícola, como la saturación y el encharcamiento de los suelos, dificultades para la siembra y la cosecha, mayor lixiviación de nutrientes y un aumento del riesgo de pérdidas económicas por la reducción del rendimiento y el deterioro de los productos, según detallaron.
También indicó que las zonas del sur como la Región Oriental, Itapúa, Misiones y Ñeembucú, así como las áreas ribereñas de la cuenca del río Paraguay, presentarían mayor vulnerabilidad debido a la ocurrencia recurrente de inundaciones y precipitaciones intensas.
También pueden registrarse enfermedades radiculares y pudriciones debido al exceso de humedad en el suelo, además de dificultades para realizar controles fitosanitarios oportunos ante la persistencia de las precipitaciones. “Estas condiciones pueden derivar en pérdidas de rendimiento y disminución de la calidad de la producción”, mencionó.
Rubros con más incidencia
A su vez, dijo que los cultivos como la soja, maíz, trigo y arroz, así como los hortícolas y frutales, presentan mayor susceptibilidad durante períodos prolongados de humedad. Esta situación puede elevar los costos de producción debido a la necesidad de aplicaciones adicionales de fungicidas y otras medidas de manejo integrado.
En otros rubros de importancia económica también mencionó el sésamo, cultivado tanto en la agricultura familiar como en otros modelos productivos. Esto, después del exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces, favorecer la aparición de hongos y limitar el desarrollo de las plantas. También puede deteriorar la calidad de los granos y dificultar la cosecha, considerando que el cultivo requiere condiciones secas y buena exposición solar durante esta etapa.
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Tras un año de controles Japón levanta medidas especiales sobre la chía nacional
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) informó que luego de un año de controles reforzados y acciones coordinadas para garantizar la inocuidad de la producción, Japón levantó las medidas especiales aplicadas a los envíos de chía de origen paraguayo, luego de constatar resultados favorables.
“La decisión constituye un logro significativo para el sector productivo y exportador nacional, y representa un reconocimiento a la efectividad de las medidas correctivas y preventivas implementadas por Senave en coordinación con los distintos actores de la cadena productiva”, detalló la institución.
El levantamiento fue comunicado por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón que informó la modificación del Plan de Monitoreo de Alimentos Importados para el año fiscal 2026, dejando sin efecto las medidas implementadas desde el 15 de julio de 2025, tras la detección de residuos de atrazina en un envío de chía paraguaya.
“Como resultado de los controles y de los resultados satisfactorios obtenidos durante el periodo de vigilancia reforzada, la chía paraguaya retorna al Nivel 1 de monitoreo ordinario, correspondiente al régimen habitual de control de alimentos importados por Japón”, indicó.
Esto implica que los envíos vuelven a estar sujetos a muestreos aleatorios sobre una proporción reducida de las partidas, conforme al sistema ordinario de control japonés, sin las condiciones especiales que caracterizaron el periodo de vigilancia reforzada.
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Según el organismo, para garantizar el cumplimiento de los requisitos establecidos por el mercado japonés, se fortalecieron las medidas de control a lo largo de la cadena productiva y exportadora. Entre ellas, el análisis obligatorio de residuos de plaguicidas sobre el 100 % de los lotes de chía destinados a Japón, la trazabilidad de las zonas de producción, el monitoreo del uso de plaguicidas y la capacitación de los sectores público y privado.
En ese sentido, mencionaron que la recuperación de las condiciones normales de acceso representa un importante respaldo a la calidad, inocuidad y confiabilidad de la chía paraguaya, fortaleciendo la posición de Paraguay como proveedor confiable de alimentos en los mercados internacionales.
“El Senave reafirma su compromiso con la protección de la producción nacional, la inocuidad de los productos de origen vegetal y la apertura y mantenimiento de mercados internacionales para los productos paraguayos”, destacaron.
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Corredor Bioceánico acelera su marcha: lote 3 alcanza 40 % y se prepara para iniciar el asfaltado
Las obras del Lote 3 del tercer tramo del Corredor Bioceánico, sobre la ruta PY15, alcanzaron un 40 % de avance, marcando un nuevo hito para uno de los proyectos de infraestructura más importantes que ejecuta el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
Con este progreso, la iniciativa se encamina hacia una nueva etapa con el inicio de los trabajos de asfaltado, fundamentales para consolidar la conectividad del Chaco y fortalecer el comercio regional.
Actualmente, las tareas avanzan conforme al cronograma previsto e incluyen la construcción de terraplenes, subrasantes, el mejoramiento del suelo mediante cal para incrementar su capacidad portante, la ejecución de subbases con cemento, bases granulares estabilizadas y la instalación de alcantarillas que permitirán un adecuado sistema de drenaje.
En paralelo, el equipo de fiscalización ya inició la planificación de la pista de prueba para la pavimentación, mientras la empresa contratista moviliza la maquinaria especializada que permitirá habilitar en los próximos días el frente de asfaltado.
El Lote 3 está a cargo de CDD Construcciones S.A., empresa que no solo ejecutará la obra, sino que también asumirá el mantenimiento integral de la infraestructura durante ocho años, con el objetivo de preservar las condiciones de transitabilidad y prolongar la vida útil del corredor.
Este tramo forma parte de los 224 kilómetros comprendidos entre Mariscal Estigarribia y Pozo Hondo, distribuidos en cuatro lotes actualmente en construcción. Una vez finalizado, el corredor permitirá una conexión terrestre más eficiente entre los océanos Atlántico y Pacífico, facilitando el tránsito internacional de mercancías y reduciendo tiempos y costos logísticos para el comercio regional.
Además del impacto sobre el transporte de cargas, la obra apunta a dinamizar la economía del Chaco mediante una mejor conectividad para productores, transportistas y comunidades de la zona.