Productores de la compañía Teniente González, del distrito de Caraguatay, departamento de Cordillera se suman a la positiva campaña de tomate que se registra a nivel nacional, en el marco del Plan Nacional de Producción de Tomate 2025, impulsado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Así lo informó la cartera, destacando que como resultado de los trabajos en conjunto, se concretó la cosecha de unos 400 kilogramos de tomate, que actualmente se comercializan de manera directa en finca a un precio de 10.000 guaraníes por kilogramo.
La producción se lleva adelante en las fincas de los agricultores beneficiarios del programa, quienes cuentan con acompañamiento técnico permanente mediante visitas de seguimiento y monitoreo realizado por especialistas del MAG, orientados a fortalecer el rendimiento y la calidad, el abastecimiento del mercado local y a la generación de ingresos para los productores.
“Esta experiencia reafirma que mediante una planificación adecuada y asistencia técnica oportuna la producción de tomate en condiciones climáticas extremas es posible, rentable y sostenible, fortaleciendo la economía de la agricultura familiar”, resaltaron.
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Según el MAG, la producción de tomate en Paraguay atraviesa un momento histórico ya que en pleno mes de enero y febrero tradicionalmente considerados inviables para este cultivo por las altas temperaturas los productores de distintos puntos del país están logrando resultados alentadores.
Plan de producción de tomate
Este logro es atribuido al Plan Nacional de Producción de Tomate 2025 del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ya que se incorporaron híbridos adaptados al clima local, un manejo avanzado de nutrientes e inductores fisiológicos, además de una capacitación intensiva a los productores, fortaleciendo sus capacidades técnicas y productivas.
Edgar Frutos, coordinador de Gestión Agraria y especialista de los rubros tomate y pimiento del MAG, sostuvo que durante décadas la producción nacional estuvo limitada por una combinación de factores estructurales y técnicos. “No se producía tomate en verano por miedo, desconocimiento o falta de decisión para enfrentar el problema de fondo”, acotó.
No obstante, el enfoque implementado permitió optimizar el comportamiento de las plantas frente al calor, las plagas y el estrés ambiental, generando un impacto directo en el rendimiento y la estabilidad del cultivo.
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