La navegación atraviesa una situación compleja que comienza a ganar peso en la agenda económica, la falta de capital humano formado para acompañar el crecimiento sostenido de la actividad.

Así lo precisó a Universo 970 AM/Nación Media, Darío Arrúa, directivo del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym), al señalar que la demanda laboral del rubro avanza a un ritmo mayor que la capacidad de formación disponible.

Arrúa recordó que el transporte fluvial se consolidó como el principal medio para el comercio exterior y el movimiento de cargas, impulsado por la hidrovía Paraguay–Paraná. Sin embargo, ese crecimiento trae aparejada una necesidad urgente de técnicos y profesionales idóneos para tripular embarcaciones, una demanda que el mercado laboral no logra cubrir.

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Según Arrúa, varias empresas del gremio están incorporando nuevas embarcaciones. Solo una compañía adquirió recientemente 10 remolcadores, lo que implica la contratación de entre 200 y 300 tripulantes. A esto se suma otra firma que incorporará cinco remolcadores más.

En términos generales, el sector estima que la demanda actual ronda al menos las 500 personas. Un capitán puede percibir entre G. 35 y G. 65 millones mensuales, mientras que un jefe de máquinas gana entre G. 25 y G. 35 millones. Incluso cargos operativos, como cocinero a bordo, registran salarios de entre G. 5 y G. 8 millones. Pese a ello, la falta de formación específica y el desconocimiento del rubro siguen siendo barreras de entrada.

La escasez nos obliga muchas veces a buscar personal dentro del mismo gremio o a evaluar perfiles que no siempre cuentan con la capacidad técnica necesaria para operar activos valuados entre USD 5 y USD 10 millones”, advirtió.

Desafíos

La situación, explicó, no solo impacta en la operativa de las empresas, sino que también eleva los riesgos y limita la expansión del sector.

Uno de los principales desafíos identificados es la limitada oferta académica. Actualmente, la formación naval se canaliza a través de la Escuela Náutica, mediante un plan de carrera que puede extenderse hasta 10 años para alcanzar cargos jerárquicos como capitán o jefe de máquinas.

Este esquema dificulta el ingreso de profesionales de otras áreas, aun cuando cuentan con formación técnica compatible.

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