El debate en torno a los decretos 5.306 y 5.307, que establecen tarifas y condiciones para la instalación de industrias electrointensivas, sigue generando reacciones y análisis técnicos.

En ese contexto, el Dr. Víctor Oxilia, especialista en temas energéticos, analizó el alcance de estas normativas y advirtió sobre la necesidad de mirar el impacto a mediano y largo plazo sobre el sistema eléctrico paraguayo.

En conversación con Universo 970 AM/Nación Media, Oxilia señaló que la discusión sobre tarifas preferenciales no es nueva en Paraguay. Recordó que desde la década de 1990 el país viene explorando qué hacer con su abundante disponibilidad de energía, lo que derivó en políticas y tarifas especiales para industrias electrointensivas dentro del pliego tarifario de la ANDE.

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Sin embargo, sostuvo que el contexto actual es distinto y exige una revisión más profunda de la política energética e industrial.

El especialista interpretó que el actual Gobierno busca encarar esta agenda de otra manera, alineándola con una política industrial moderna, marcada por nuevas demandas globales como la producción de hidrógeno verde, combustibles sintéticos y data centers vinculados a la inteligencia artificial, sectores con alto consumo energético y fuerte crecimiento proyectado a nivel mundial.

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En ese escenario, Oxilia reconoció que la energía eléctrica es el principal atractivo competitivo de Paraguay para captar este tipo de inversiones.

No obstante, advirtió que el análisis no puede basarse únicamente en los costos actuales de la energía, que hoy son relativamente bajos y con perspectivas de reducción en el corto plazo, incluso por la revisión del Anexo C de Itaipú.

Según explicó, el verdadero desafío está en proyectar los costos futuros, considerando que Paraguay se acerca a un escenario de mayor saturación de su capacidad instalada y que la energía adicional que se necesitará en los próximos años, ya sea solar, eólica o a gas natural, será más costosa que la hidroeléctrica.

Oxilia puso el foco en que los decretos prevén contratos de largo plazo, de hasta 15 años, lo que obliga a evaluar si las tarifas fijadas hoy permitirán cubrir los costos del sistema en el futuro.

En ese sentido, recordó que existen estudios técnicos, incluso publicados por la Administración Nacional de Electricidad (Ande) y elaborados con apoyo de centros especializados de la región, que muestran un desfase significativo entre las tarifas actuales y los costos reales, especialmente en los niveles de alta tensión utilizados por grandes industrias.

Según esos estudios, el descalce entre costos y tarifas podría ubicarse entre 30 % y 40 %, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad financiera del sistema eléctrico si se comprometen grandes volúmenes de energía a precios bajos por largos períodos.

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