La reciente decisión del Banco Central del Paraguay (BCP) de reducir su Tasa de Política Monetaria (TPM) de 6,0 % a 5,75 % en enero de 2026 no fue un movimiento aislado ni improvisado.
Para el economista Wildo González, este recorte representa el inicio de un ciclo gradual de flexibilización monetaria, respaldado por un escenario macroeconómico favorable y sin presiones inflacionarias relevantes.
En su análisis, González señala que el contexto actual permite al BCP comenzar a relajar su postura monetaria sin poner en riesgo la estabilidad. La inflación cerró el 2025 en 3,1 %, por debajo de la nueva meta oficial del 3,5 %, lo que demuestra que los precios están bajo control.
Además, las expectativas de inflación permanecen bien ancladas, el dólar se mantiene débil a nivel global y no se observan presiones significativas ni desde la economía local ni desde el exterior.
El economista sostiene que, aun después del recorte, la tasa de referencia sigue siendo alta en relación con el nivel de inflación. En ese sentido, explica que existe una brecha entre la TPM actual y la denominada tasa neutral, que es aquella que no frena ni estimula la economía. Esta diferencia deja margen para nuevos recortes durante el año, siempre que se mantenga la estabilidad macroeconómica.
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González también remarca que el propio BCP ya había anticipado este escenario en su Informe de Política Monetaria (IPoM) de diciembre, donde proyectó una inflación sin desvíos relevantes y un entorno favorable para una política más flexible.
A su criterio, la decisión de enero confirma un cambio de tono en la estrategia del Banco Central, que pasa de una postura restrictiva a una más orientada a acompañar el crecimiento.
Desde el punto de vista del mercado, esta nueva etapa podría traducirse, con el tiempo, en mejores condiciones de financiamiento. Si bien el efecto no es inmediato, una tasa de referencia más baja suele presionar a la baja el resto de las tasas del sistema financiero, facilitando el acceso al crédito para empresas y hogares. Esto puede impulsar la inversión, el consumo y, en consecuencia, la actividad económica.
Para el analista, la clave será mantener el equilibrio entre crecimiento y estabilidad. Mientras la inflación continúe bajo control, el tipo de cambio se mantenga estable y el contexto internacional no presente shocks relevantes, el BCP tendrá espacio para seguir ajustando su tasa de manera gradual.

