Con una inversión de G. 422.500 millones (alrededor de USD 54 millones), las obras de la Fase B de la Defensa Costera de Pilar avanzan con un fuerte impacto económico y social en la capital departamental.
Uno de los pilares del proyecto es la priorización del talento local, y según el MOPC, hasta el momento la contratación de mano de obra pilarense ya alcanza a 106 personas, cifra que irá en aumento a medida que se amplíen los frentes de trabajo.
Según las proyecciones oficiales, en su punto máximo de ejecución la obra generará cerca de 600 empleos directos. La llegada de maquinarias al casco urbano permitirá la activación simultánea de múltiples frentes, con efecto derrame sobre el comercio y los servicios, dinamizando la economía de Ñeembucú.
Podés leer: Paraguay amplía mercados y diversifica sus exportaciones industriales
La Fase B integra soluciones de ingeniería ambiental para adaptar la infraestructura urbana a los niveles de crecida del río. Además de la contención hídrica, el proyecto contempla la adecuación del sistema de alcantarillado, clave para la estabilidad del suelo y la salud pública.
La iniciativa prioriza la implementación de la red cloacal y la ampliación del sistema pluvial, con el objetivo de reducir el déficit de saneamiento y mejorar la gestión de escorrentías. Desde el MOPC señalan que el impacto esperado es estructural, es decir, menor riesgo hídrico y mejor calidad de vida urbana.
Las obras están a cargo del Consorcio Sanitario Ñeembucú, integrado por LT S.A., Constructora Heisecke S.A. y Benito Roggio e Hijos S.A. Además el proyecto cuenta con la supervisión del MOPC y la fiscalización de CIALPA S.A.

