La implementación del pavimento rígido en la red vial paraguaya marca un cambio estructural en el modelo de infraestructura del país, al fortalecer la industria nacional, generar empleo y disminuir la dependencia de insumos importados, afirmó el titular del Ministerio de Industria y Comercio, Javier Giménez.
El ministro realizó estas declaraciones durante un recorrido por el tramo Pozo Colorado–Concepción de la Ruta PY05, junto al presidente de la República, Santiago Peña, en coincidencia con la primera vertida de pavimento rígido en este corredor, un hito para la infraestructura vial del país. Según explicó, esta tecnología garantiza obras de mayor durabilidad y menor necesidad de mantenimiento a largo plazo.
Giménez destacó que la nueva metodología de construcción permite reemplazar materiales importados, como el asfalto, por cemento y microfibra de producción nacional, incorporando mayor valor agregado a la cadena productiva local y fortaleciendo el entramado industrial.
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En ese contexto, subrayó que la industria cementera paraguaya cuenta actualmente con la capacidad suficiente para abastecer la totalidad del mercado interno, con estándares de calidad aptos para grandes obras de infraestructura.
Asimismo, señaló que cada kilómetro de ruta de cemento demanda aproximadamente 12.000 bolsas, lo que incrementa de forma significativa la demanda del producto nacional. A ello se suma la inversión realizada por el sector de la construcción en equipamientos y tecnología necesarios para ejecutar obras bajo esta modalidad.
Finalmente, el ministro indicó que la apuesta por rutas de cemento responde a una política pública orientada a impulsar el crecimiento de la industria nacional, fortalecer la generación de empleo y avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible, integrando la producción local en las principales obras de infraestructura del país.
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Riquelme destaca avance de la industrialización y proyecta participación del 35 % en el PIB
Paraguay está avanzando en un proceso de industrialización, según afirmó el titular del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, quien señaló que actualmente el sector industrial representa el 19 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Al incluir al sector de la construcción, la participación se eleva al 26 %.
“Ciento por ciento estamos entrando en un proceso de industrialización”, sostuvo este miércoles en diálogo con el programa “Arriba hoy” de canal Gen y Universo 970 AM/Nación Media.
El secretario de Estado consideró que el país debería apuntar a incrementar aún más el peso de estos sectores en la economía y planteó como objetivo alcanzar una participación del 35 % del PIB. En ese sentido, destacó las condiciones que tiene Paraguay para atraer inversiones industriales, entre ellas su ubicación geográfica, la disponibilidad de energía eléctrica, una población joven y un esquema tributario competitivo.
No obstante, advirtió sobre la diferencia entre los resultados generales de la balanza comercial y los correspondientes a productos manufacturados. Señaló que Paraguay mantiene una balanza comercial positiva de unos USD 2.500 millones al año con los países del Mercosur, pero que, al considerar únicamente los productos manufacturados, el resultado es negativo en alrededor de USD 3.000 millones.
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“Si vamos a hacer lo mismo que hicimos por 35 años, no vamos a pretender ver resultados distintos”, afirmó el ministro de Industria, al remarcar la necesidad de innovar en las políticas para aprovechar el potencial industrial del país.
También hizo hincapié en la necesidad de innovar en materia diplomática, de la misma forma esta innovación tendría que alcanzar el nivel interno del sector. Esta necesidad también se traslada en la realización de un análisis más profundo para establecer una hoja de ruta que traduzca los datos que hoy se registran con la realidad actual del país. Riquelme afirmó que considera que Paraguay es un territorio preparado para recibir nuevas industrias.
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Día de la Industria: Paraguay empieza a dar sus primeros pasos con la incorporación de IA
La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a ingresar al sector industrial paraguayo, pero su incorporación todavía se encuentra lejos de una integración profunda a los procesos productivos.
En el marco del Día de la Industria Nacional, Vanessa Cañete, presidenta de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (Cisoft), señaló a La Nación/Nación Media que actualmente existe un uso extendido de herramientas de IA y si bien la adopción es real todavía es superficial en el país.
La titular de la Cisoft indicó que principalmente se observa su utilización en tareas individuales y de soporte, mientras que son pocas las empresas que lograron incorporarla a procesos como producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento.
A su vez, explicó que hoy muchas empresas utilizan inteligencia artificial a nivel personal, por ejemplo, un gerente que redacta con ChatGPT o un equipo de marketing que genera contenido; sin embargo, son pocas las compañías que tienen estas tecnologías integradas a un proceso productivo, utilizando datos propios y con resultados medidos.
La diferencia está justamente entre utilizar herramientas de inteligencia artificial y concretar una verdadera adopción industrial. “Uso de herramientas hay bastante. Adopción industrial, entendida como IA metida en producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento, hay muy poca”, sostuvo.
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Datos a nivel local
Los datos disponibles reflejan esta situación, ya que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 de Cepal y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) ubicó a Paraguay en el puesto 14 de 19 países, con 31,20 puntos sobre 100, dentro de la categoría de “exploradores”, considerada el escalón más bajo de madurez, según detalló.
A su vez, agregó que el estudio Travesía 4.0, realizado por el BID con la Unión Industrial Paraguaya (UIṔ), encontró que solo el 17 % de las industrias relevadas utiliza tecnologías de tercera y cuarta generación, mientras alrededor del 80 % continúa operando con tecnología básica.
En cuanto a los usos actuales de la IA, mencionó que el mayor nivel de incorporación se encuentra en tareas administrativas y de soporte, como redacción, resúmenes, atención de consultas internas y generación de documentos. El segundo lugar corresponde a la atención al cliente, principalmente mediante chatbots y asistentes en canales digitales, especialmente en comercio, servicios financieros y telecomunicaciones.
También existen casos vinculados al análisis de datos y la detección de anomalías, donde ya se observan resultados concretos en Paraguay. Entre ellos, mencionó el control de consumo eléctrico irregular mediante el análisis de millones de registros de medidores, el análisis crediticio automatizado y el procesamiento y validación automática de documentación regulatoria e impositiva.
Producción aún rezagada
La utilización de IA en producción y logística continúa siendo muy rezagada. En este ámbito se encuentran aplicaciones como el mantenimiento predictivo, la planificación de demanda, la optimización de rutas y el control de calidad mediante visión artificial, áreas que, según Cañete, son las que pueden generar mayor retorno para una industria.
La situación paraguaya se enmarca en una tendencia regional. De acuerdo con el Observatorio de Desarrollo Digital de Cepal, el 78 % del uso de IA en América Latina corresponde a inteligencia artificial generativa, con la generación de texto como principal aplicación, mientras que las soluciones de productividad empresarial integrada representan cerca del 6,5%. “Estamos usando la IA para escribir, todavía no para producir”, resumió la titular de la Cisoft a LN.
Hoy, los sectores que muestran mayor avance son aquellos que ya contaban con información digitalizada antes de la llegada de la inteligencia artificial. Entre ellos se encuentran los servicios financieros y fintech, impulsados por el scoring crediticio, la prevención de fraude y el cumplimiento normativo; las telecomunicaciones y energía, mediante la analítica de consumo, detección de pérdidas y gestión de redes, así como el comercio y retail de escala, principalmente para pronósticos de demanda y gestión de inventario.
La agroindustria también aparece como uno de los casos más interesantes, debido a que herramientas como la agricultura de precisión, la imagen satelital y la sensórica ya habían generado una base tecnológica antes de la expansión del concepto de IA. A esto se suma la propia industria del software, cuyas empresas no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también la desarrollan y exportan, principalmente a Argentina y Estados Unidos bajo modelos de nearshoring.
Los rubros manufactureros tradicionales aparecen entre los más rezagados, debido a procesos de baja digitalización y a la falta de trazabilidad de los datos de planta. Travesía 4.0 muestra que el área más automatizada de la industria paraguaya es la relación con proveedores, con un 22 % de empresas utilizando tecnologías integradas, mientras que en la relación con clientes el 70 % continúa utilizando sistemas básicos y no integrados.
Desafíos
También puso énfasis en la falta de mediciones específicas sobre inteligencia artificial en la industria paraguaya. “Paraguay no tiene una medición oficial de adopción de IA en la industria, y por lo tanto no existe una serie que permita decir cuánto creció en el último año”, explicó.
Ante este escenario, remarcó que no existe actualmente un dato nacional sobre cuánto invierten las empresas paraguayas en inteligencia artificial. Lo que se observa es que el gasto está concentrado principalmente en licencias y suscripciones de software con IA incorporada, pilotos acotados y consultorías puntuales, mientras que existe poca inversión en ingeniería de datos, integración de sistemas, gobernanza de datos, gestión de riesgos y capacitación.
Otro de los desafíos pasa por no confundir la llegada de infraestructura de inteligencia artificial al país con la incorporación de tecnología en las empresas paraguayas. En referencia a los proyectos de data centers anunciados por miles de millones de dólares, sostuvo que “un data center no nos convierte en un país tecnológico, nos convierte en anfitriones”.
A su vez, dijo que en Paraguay, Travesía 4.0 encontró que el 45 % de las industrias no registró cambios en su plantilla durante los últimos cinco años de digitalización, el 26 % contrató más gente y otras redujeron.
Lo que sí está cambiando, según Cañete, es lo que las empresas esperan de sus trabajadores: pasar de ejecutar tareas a supervisar sistemas, incorporar perfiles vinculados a datos, analítica, integración de sistemas y ciberseguridad, y dar mayor valor a las habilidades blandas.
En este último punto, sostuvo que el informe encontró que el 99 % de las industrias valora las habilidades blandas y el 84 % considera específicamente importante la capacidad de interacción humano-máquina.
El desafío de la industria paraguaya no se limita a incorporar una nueva herramienta tecnológica, sino a preparar las condiciones para aprovecharla. “El riesgo para el trabajador paraguayo no es que la IA le quite el empleo. Es que el país no le de la formación para ocupar el empleo nuevo que la IA crea”, acotó.
Está avanzando
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), explicó a La Nación/Nación Media, que la incorporación de la inteligencia artificial en la industria paraguaya está avanzando, aunque todavía se encuentra en una etapa de desarrollo.
“Ya vemos empresas que están incorporando herramientas de inteligencia artificial y tecnologías de cuarta generación para optimizar procesos, tomar decisiones y mejorar su eficiencia”, mencionó.
Destacó que lo importante es entender que no es una tendencia pasajera, ya que forma parte de una transformación tecnológica que va a modificar la manera en que se produce, se gestiona y se compite.
“Paraguay tiene que acompañar ese proceso si quiere sostener su crecimiento industrial y aprovechar nuevas oportunidades de inversión y generación de empleo”, explicó. Se observan avances en sectores que tienen procesos más automatizados y una mayor disponibilidad de datos, como alimentos y bebidas, textil, químico-farmacéutico y producción de papel y sus derivados.
Asimismo, mencionó que ya en 2025 el gremio señalaba que alrededor del 17 % de las empresas industriales incorporaban tecnologías de tercera y cuarta generación vinculadas con inteligencia artificial.
Los usos son diversos: automatización y optimización de procesos, mantenimiento predictivo, control de calidad, análisis de datos, planificación de la producción y gestión de inventarios. También empieza a ganar espacio en áreas administrativas y comerciales, donde permite procesar información con mayor rapidez y apoyar la toma de decisiones.
En tanto, el principal beneficio es que permite hacer más con los mismos recursos. “La inteligencia artificial puede ayudar a reducir tiempos, detectar ineficiencias, anticipar fallas, optimizar el uso de materias primas y energía y mejorar la toma de decisiones”, sostuvo.
Igualmente, Duarte mencionó que Paraguay todavía tiene una brecha importante que cerrar, ya que hay empresas que están avanzando rápidamente y que ya utilizan tecnologías sofisticadas, pero también existe una gran cantidad de industrias, especialmente pequeñas y medianas, que todavía están dando sus primeros pasos en transformación digital.
“La inteligencia artificial va a tener una presencia cada vez mayor en la industria. No necesariamente veremos el mismo nivel de adopción en todas las empresas ni en todos los sectores, pero será progresivamente parte de los procesos productivos y de gestión”, aseguró.
La discusión ya no debería ser si vamos a utilizar inteligencia artificial, sino cómo vamos a incorporarla de manera eficiente, segura y orientada a resultados. “Esta transformación debe ir acompañada de capacitación, inversión y una mayor articulación entre empresas, academia y sector público. El objetivo no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla y convertirla en productividad y competitividad”, puntualizó.
Entre las barreras, sostuvo que una de ellas es el acceso al financiamiento para invertir en tecnología, especialmente para las pequeñas y medianas industrias. Además, desafíos relacionados con la disponibilidad de talento y con la formación de las personas que deben implementar y gestionar estas nuevas herramientas.
A esto se suman la infraestructura tecnológica, la calidad y disponibilidad de datos y la necesidad de que las empresas puedan identificar con claridad dónde la inteligencia artificial realmente genera valor. “La inteligencia artificial puede ser un gran acelerador de la industria paraguaya, pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos preparar a nuestras empresas y a nuestra gente”, aseguró a LN.
Movimiento industrial
De acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el movimiento industrial en Paraguay está concentrado principalmente en sectores como la fabricación de productos de metal, la confección de prendas de vestir, la elaboración de productos alimenticios y la fabricación de muebles.
A la fecha, se contabilizan 37.248 industrias manufactureras registradas, mientras que 353.031 personas trabajan en el sector industrial. De este total, 233.450 son hombres y 119.581 son mujeres.
En cuanto a la distribución de las industrias, Central concentra 14.972, seguido por Asunción con 5.594, Alto Paraná con 4.690, Itapúa con 2.439 y Caaguazú con 2.102. Los datos corresponden a la Dirección General de Empresas y Establecimientos (Dirge) del Instituto Nacional de Estadística (INE) compartidos por la cartera de Industria.
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Paraguay expone sus fortalezas competitivas en Uruguay
Autoridades de Paraguay expusieron acerca de las ventajas competitivas del país en el marco del encuentro “Conectando Oportunidades Paraguay-Uruguay”, organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM).
Potenciar las alianzas e inversiones con Uruguay. Con el objetivo de atraer inversiones, desarrollar el sector industrial y fortalecer el encadenamiento productivo regional, el ministro Marco Riquelme y el viceministro de Rediex, Eduardo Gustale, presentaron las ventajas competitivas del país.
La actividad congregó a cerca de 350 empresarios uruguayos, quienes exploraron el potencial de Paraguay como destino y plataforma de proyección internacional.
Durante su intervención, Marco expuso las condiciones económicas del país e instrumentos clave como el Régimen de Maquila, Zona Franca, la Ley de Atracción de Inversiones, el Régimen de Materia Prima y la Ley de Producción y Ensamblaje. Asimismo, resaltó la ubicación geográfica estratégica y la conectividad a través de la hidrovía y el corredor bioceánico como motores de competitividad.
Potencial del Mercosur y acuerdos internacionales. El titular del MIC instó a mirar más allá de los mercados individuales y aprovechar el potencial del Mercosur para integrar las cadenas productivas y comerciales, ponderando la complementariedad entre Paraguay y Uruguay. En ese contexto, destacó los acuerdos internacionales vigentes, como el tratado con Taiwán que beneficia a 115 productos con arancel cero para las empresas radicadas en suelo nacional.
A su vez, identificó tres sectores clave para la radicación de capitales, en primer lugar la desmonopolización de la generación de energía eléctrica, el desarrollo del sector forestal y las industrias de mano de obra intensiva favorecidas por el Régimen de Materia Prima para insumos extra Mercosur. Paralelamente, presentó los lineamientos del Plan Paraguay 2X, iniciativa que apunta a duplicar la economía impulsando rubros como alimentos, bebidas, textil y metalmecánica.
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MOPC reporta un avance del pavimento rígido en la Ruta PY05 con 30 km construidos
La rehabilitación de la Ruta PY05, en el tramo que conecta Pozo Colorado con Concepción, continúa avanzando con la ejecución de pavimento rígido.
La obra contempla más de 90 kilómetros y se convertirá en la primera ruta nacional del Paraguay construida con pavimento de hormigón, representando un importante avance para la infraestructura vial del norte del país.
Los trabajos se desarrollan en dos lotes y abarcan cerca de 90 kilómetros. El Lote A se extiende del km 318,9 al km 372,2, mientras que el Lote B comprende desde el km 372,2 hasta el km 409,1.
En el marco del avance de la obra, ya se superaron los 29 kilómetros de pavimento ejecutado entre Pozo Colorado y Concepción, acercándose a los 30 kilómetros de hormigón colocados.
El proyecto avanza de manera simultánea en ambos lotes, con diferentes frentes de trabajo destinados a completar la nueva estructura vial.
Lote A
En el Lote A, a cargo del Consorcio Avanza Chaco, se construyeron, hasta el 4 de setiembre, 18,4 kilómetros de pavimento rígido en calzada completa con banquinas y otros 4,1 kilómetros a media calzada.
Las tareas incluyeron excavación de zanjas, losas de hormigón con fibras en calzada y banquinas, riego de curado, subbases granulares recicladas y vírgenes, además de una solución reciclada con base granular virgen y material RAP.
Lote B
Las labores son ejecutadas por Ecomipa S.A. y, según el reporte actualizado al 4 de setiembre del MOPC, se completaron 11,7 kilómetros de pavimento rígido en calzada completa con banquinas y otros 2,3 kilómetros a media calzada.
El pavimento rígido fue elegido por su mayor resistencia al tránsito pesado y a las condiciones climáticas de la región. Además, esta tecnología permitirá reducir las necesidades de mantenimiento y mejorar la seguridad y durabilidad de la ruta. La estructura contempla una base reforzada con cemento y una superficie de hormigón con fibras sintéticas, diseñada inicialmente para una vida útil de 20 años, aunque podría alcanzar hasta 30 años con el mayor espesor aplicado.
La obra cuenta con una inversión total de aproximadamente G. 611.000 millones y beneficiará a más de 400.000 personas. Su ejecución también impulsa el empleo y el uso de materiales de producción nacional, especialmente cemento, generando un impacto económico adicional en la zona de influencia del proyecto.
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