La superficie sembrada, que abarca los cultivos de trigo y canola, muestran un moderado repunte, luego de las caídas registradas en el 2024, según el último informe elaborado por el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio).

Según los datos recolectados, se registró mayor énfasis en la cobertura verde, como estrategia de manejo de suelo. También, el trigo alcanzó 392.890 hectáreas en el invierno 2025, lo que representa 14.687 hectáreas más que en la campaña anterior, cuando se habían sembrado 378.203 hectáreas. Se trata del segundo repunte del cultivo en los últimos ocho años; el antecedente más reciente se dio en 2022, cuando la superficie llegó a 451.430 hectáreas, tras tres campañas consecutivas de disminución.

En el caso de la canola, el informe señala que en 2025 se sembraron 74.244 hectáreas, unas 10.885 hectáreas adicionales frente a las 63.359 hectáreas del año anterior. El cultivo había sufrido en 2024 su segunda caída más pronunciada de los últimos años, pero los números actuales sugieren que el interés productivo comienza a estabilizarse.

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Cobertura verde al alza

También se destaca el comportamiento de los cultivos de cobertura verde, cuya superficie en el invierno 2025 alcanzó 1.088.246 hectáreas, evidenciando un crecimiento interanual de 181.668 hectáreas respecto a las 906.578 hectáreas registradas en 2024. No obstante, el área aún se mantiene por debajo de los niveles de 2023 (1.293.647 hectáreas) y 2022 (1.528.038 hectáreas).

Menor área de cobertura seca

En contraste, la cobertura seca mostró una reducción. Durante el invierno 2025 se registraron 954.290 hectáreas, es decir, 51.385 hectáreas menos que en la campaña previa, cuando se habían alcanzado 1.005.675 hectáreas. En 2023, la superficie destinada a este tipo de cobertura fue considerablemente mayor, con 1.324.713 hectáreas.

De acuerdo con el análisis del Inbio, esta evolución refleja un mayor aprovechamiento del suelo productivo, ya sea mediante cultivos comerciales o a través de prácticas de manejo orientadas a preparar las parcelas para la próxima zafra, en un contexto donde los productores buscan optimizar rendimientos y sostenibilidad.

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