El presidente de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), José Luis Heisecke, señaló a La Nación/Nación Media que este 2026 se presenta como una etapa decisiva para el sector de la construcción, en un contexto marcado por el nuevo estatus de grado de inversión alcanzado por Paraguay.

Según explicó, este reconocimiento internacional genera expectativas concretas, pero también mayores exigencias en la gestión de las obras públicas y en la relación entre el Estado y el sector privado.

Heisecke sostuvo que una de las principales apuestas para este año es que el país logre ordenar el sistema de obras públicas y recuperar la previsibilidad, un factor clave para la planificación empresarial. Remarcó la necesidad de contar con un presupuesto realista, con recursos suficientes para sostener el ritmo de ejecución de proyectos y, especialmente, con cronogramas de pago que se cumplan en tiempo y forma.

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Desde la visión de Capaco, la inversión en infraestructura no debe ser entendida como un gasto, sino como una herramienta estratégica para mejorar la competitividad del país, fortalecer la integración territorial y generar empleo.

El titular del gremio subrayó que la continuidad y la calidad de las obras públicas tienen un impacto directo en el desarrollo económico y social, además de contribuir a atraer nuevas inversiones.

En cuanto al rol del sector privado, Heisecke afirmó que existe interés y capacidad para seguir participando activamente en los proyectos de infraestructura. No obstante, advirtió que esa participación depende de condiciones claras: reglas de juego estables, contratos que se respeten y un Estado que honre sus compromisos financieros.

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A su criterio, el grado de inversión eleva la vara y obliga a mejorar los estándares de gestión, transparencia y ejecución de las obras. Heisecke consideró que el nuevo escenario macroeconómico representa una oportunidad para dar un salto de calidad en la forma en que se planifican y ejecutan los proyectos públicos.

Para ello, insistió en la importancia de tomar decisiones a tiempo y de fortalecer la institucionalidad, de manera a generar confianza tanto en las empresas locales como en los inversores extranjeros.

Desde la Capaco sostienen que, si se cumplen estas condiciones, 2026 puede convertirse en un año de recuperación y consolidación para el sector, con un impacto positivo en la economía nacional y en el proceso de desarrollo del Paraguay.

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