La reciente obtención del segundo grado de inversión de Paraguay, otorgado por Standard & Poor’s, refuerza la confianza en la economía del país y abre nuevas oportunidades para proyectos de inversión.

En ese contexto, Liz Cramer, presidenta de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), analizó el impacto del logro a nivel internacional y delineó las tendencias que marcarán la hoja de ruta del sector financiero hacia 2026, durante una entrevista a la 1020 AM.

Liz Cramer, presidenta de Asoban

Cramer destacó que el logro del grado de inversión pone a Paraguay en la mirada internacional, lo cual representa una oportunidad histórica para atraer capital extranjero. Sin embargo, subrayó que esto exige una banca más sofisticada, mejor preparada para diseñar la arquitectura financiera de proyectos de inversión de gran envergadura.

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“No es un cambio de la noche a la mañana, pero permite al país acceder a mejor crédito, financiar políticas públicas y proyectos privados de largo plazo que se traducirán en empleo y desarrollo social”, afirmó Cramer.

De cara al futuro, la presidenta de Asoban adelantó que la segunda Convención Bancaria, prevista para agosto de 2026, se enfocará en la sinergia entre la banca y sectores estratégicos como el agronegocio, la energía y las Mipymes. El objetivo es consolidar un sistema financiero que no solo sea un custodio de fondos, sino un motor activo de la estructuración de proyectos de gran escala para el país.

Oportunidad que exige responsabilidad y reformas de fondo

El reciente otorgamiento del grado de inversión a Paraguay por parte de Standard & Poor’s constituye un hito relevante para la economía nacional, pero también abre un escenario que requiere análisis, responsabilidad y decisiones de fondo.

Así lo sostiene Jorge Schreiner, economista y abogado, especialista en Política Monetaria y Crediticia, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada (IDPPS) y exintegrante del Directorio del Banco Central del Paraguay.

El economista Schreiner advirtió que el verdadero desafío comienza después del reconocimiento.

Jorge Schreiner, exmiembro del directorio del BCP. Foto: Archivo

Explicó que la calificación otorgada por Standard & Poor’s se enfoca, principalmente, en la capacidad de pago del emisor soberano. Indicó que, desde esa lógica, el primer gran beneficiario del grado de inversión es el Estado paraguayo, que mejora su perfil crediticio en los mercados internacionales, con la posibilidad de acceder a financiamiento a tasas de interés más bajas y a plazos más extensos.

“Este efecto se traslada, en segundo término, a entidades financieras y empresas privadas que recurren al mercado externo, considerando que ningún emisor puede obtener una calificación superior a la del país donde opera”, comentó.

Señaló que el impacto más inmediato se dará en el ámbito de las inversiones financieras, particularmente en la compra de títulos valores y deuda soberana, así como en una mayor participación de inversionistas externos en el mercado local de capitales. “Este avance no implica automáticamente una llegada masiva de inversiones productivas ni la radicación directa de capitales de largo plazo”, aclaró.

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