El reciente otorgamiento del grado de inversión a Paraguay por parte de Standard & Poor’s constituye un hito relevante para la economía nacional, pero también abre un escenario que requiere análisis, responsabilidad y decisiones de fondo. Así lo sostiene Jorge Schreiner, economista y abogado, especialista en Política Monetaria y Crediticia, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada (IDPPS) y exintegrante del Directorio del Banco Central del Paraguay.
El economista Schreiner advirtió que el verdadero desafío comienza después del reconocimiento. Explicó que la calificación otorgada por Standard & Poor’s se enfoca, principalmente, en la capacidad de pago del emisor soberano.
Indicó que, desde esa lógica, el primer gran beneficiario del grado de inversión es el Estado paraguayo, que mejora su perfil crediticio en los mercados internacionales, con la posibilidad de acceder a financiamiento a tasas de interés más bajas y a plazos más extensos.
“Este efecto se traslada, en segundo término, a entidades financieras y empresas privadas que recurren al mercado externo, considerando que ningún emisor puede obtener una calificación superior a la del país donde opera”, comentó.
En ese contexto, el especialista señaló que el impacto más inmediato se dará en el ámbito de las inversiones financieras, particularmente en la compra de títulos valores y deuda soberana, así como en una mayor participación de inversionistas externos en el mercado local de capitales. “Este avance no implica automáticamente una llegada masiva de inversiones productivas ni la radicación directa de capitales de largo plazo", aclaró.
Al analizar los factores que hicieron posible este logro, Schreiner destaca el crecimiento económico sostenido como el elemento central. “Una economía en expansión fortalece la capacidad de recaudación del Estado sin necesidad de aumentar impuestos; por otro lado, si el ritmo de endeudamiento es inferior al crecimiento del producto interno bruto, la carga de la deuda tiende a reducirse con el tiempo”, precisó.
En ese sentido, valora la reducción gradual del déficit fiscal registrada en los últimos años, que pasó de niveles cercanos al 6% a una proyección del 2% para 2025, con el compromiso oficial de respetar el límite del 1,5% a partir de 2026.
Desde el plano monetario, resalta el rol del Banco Central del Paraguay en la preservación de la estabilidad, reflejada en una inflación controlada y en un tipo de cambio con movimientos previsibles. “Esta estabilidad constituye un factor clave de seguridad para los inversionistas, ya que permite planificar proyectos de largo plazo sin el riesgo de desajustes inflacionarios o pérdidas cambiarias significativas”, acotó.
En cuanto a la sostenibilidad del grado de inversión, Schreiner reconoce avances en la diversificación de la economía, lo que ha reducido parcialmente la vulnerabilidad frente a choques externos. Aun así, señaló que Paraguay sigue expuesto a factores como las condiciones climáticas, los precios internacionales de los principales productos de exportación, la navegabilidad de los ríos y las limitaciones de infraestructura y logística.
“En escenarios adversos, el margen de respuesta del Estado se ve condicionado por un nivel de endeudamiento que se encuentra cercano a su límite prudente, lo que constituye una de las principales fuentes de vulnerabilidad para sostener la calificación alcanzada”, comentó.

