Por: Adelaida Alcaraz
En el marco del Día de la Industria, Enrique Duarte, presidente de la UIP, analiza el nuevo escenario de la industria nacional compuesto por una generación de empresas más abierta al mundo, el desafío de ganar escala, la incorporación de tecnología y la necesidad de convertir las ventajas del país en inversión, productividad y mayor valor agregado.
La industria paraguaya ya demostró que puede producir. ¿Qué tiene que cambiar para que pueda escalar?
La industria paraguaya cambió profundamente en 90 años. Pasó de estar principalmente orientada al mercado interno a producir con estándares internacionales, incorporar tecnología, exportar y formar parte de cadenas de valor regionales y globales. También cambió el perfil del empresario industrial, hoy existe una generación más abierta al mundo, la innovación y el conocimiento.
Sin embargo, hay temas por resolver como la infraestructura, logística, acceso al financiamiento, formación de talento, energía y previsibilidad. La diferencia es que hoy tenemos mayor capacidad para competir y un sector empresarial dispuesto a asumir nuevos retos. Paraguay ya demostró que puede producir; ahora tiene que demostrar que puede escalar.
Si comparamos la industria paraguaya de hace 90 años con la actual, ¿cuál fue el cambio que más transformó la manera de producir en el país?
Sin dudas, la incorporación de tecnología y la apertura de Paraguay al mundo fueron determinantes. La industria dejó de pensar exclusivamente en el consumidor paraguayo y empezó a mirar mercados internacionales, estándares de calidad y cadenas de producción mucho más sofisticadas.
Eso nos obliga también a cambiar nuestra mentalidad. Hoy una empresa instalada en Paraguay puede producir para Brasil, Argentina, Europa o cualquier otro mercado. Ya no tenemos que preguntarnos solamente cuánto podemos producir para Paraguay, sino cuánto podemos producir desde Paraguay para el mundo. Ese cambio de perspectiva es enorme.
¿Cuál cree que es hoy la principal deuda de Paraguay con su industria?
Creo que la principal deuda es construir condiciones de competitividad que sean sostenibles en el tiempo. Tenemos ventajas enormes, como nuestra energía, nuestra ubicación geográfica y una estructura productiva que puede crecer mucho, pero esas ventajas tienen que estar acompañadas por infraestructura, logística, talento y reglas previsibles.
El empresario que quiere instalar una fábrica no toma una decisión pensando en los próximos doce meses. Está pensando en los próximos 15, 20 o 30 años. Por eso necesitamos una visión de país que trascienda los ciclos políticos y permita al sector privado invertir con confianza.
¿Qué industrias cree que Paraguay puede desarrollar en los próximos cinco a diez años y que prácticamente no existen hoy?
Tenemos oportunidades muy importantes en industrias vinculadas a la energía, alimentos con mayor valor agregado, biotecnología, manufacturas especializadas, economía circular, tecnología y servicios asociados a la industria. También hay mucho espacio para desarrollar nuevas cadenas de valor a partir de nuestra producción agropecuaria y forestal.
Pero hay algo importante, no deberíamos pensar únicamente en qué industrias queremos traer, sino en qué capacidades queremos desarrollar. El objetivo no es solamente que una empresa venga a instalarse en Paraguay; queremos que alrededor de esa inversión nazcan proveedores, talento, tecnología y nuevas empresas paraguayas. Ahí es donde realmente se multiplica el impacto industrial.
¿Estamos preparando hoy las capacidades que la industria paraguaya necesitará dentro de diez años?
Tenemos que dejar de reaccionar y empezar a anticiparnos. Si sabemos que va a aumentar la demanda de energía, tenemos que planificar ahora. Si sabemos que necesitaremos más trabajadores especializados, tenemos que formarlos ahora. Si queremos atraer industrias de mayor tecnología, tenemos que preparar nuestra infraestructura y nuestro ecosistema empresarial desde ahora.
La competitividad no se construye cuando llega la inversión; se construye antes de que el inversor tome la decisión.
¿La IA puede convertirse en el próximo salto de productividad de la industria paraguaya?
Ya está entrando, aunque todavía estamos en una etapa inicial y de adopción desigual. Hay empresas que ya están utilizando inteligencia artificial para analizar información, optimizar procesos, mejorar la planificación, gestionar inventarios, hacer mantenimiento predictivo o apoyar la toma de decisiones.
Pero creo que lo más importante es entender que esto recién comienza. La inteligencia artificial va a modificar la manera en que producimos y gestionamos las empresas. La pregunta ya no es si llegará a la industria paraguaya, sino qué empresas van a aprender a utilizarla primero y qué ventaja competitiva van a obtener por hacerlo.
¿Qué hace falta para que una mipyme paraguaya deje de ser pequeña y se convierta en parte de una cadena industrial?
Necesita condiciones para crecer, pero también acompañamiento y una visión empresarial de largo plazo. Muchas empresas pequeñas tienen buenos productos, conocen su mercado y tienen capacidad, pero necesitan acceso a financiamiento, tecnología, capacitación, formalización y nuevos canales comerciales.
Una empresa pequeña no necesariamente tiene que pensar pequeño. Lo que necesitamos es darle las herramientas para que pueda convertirse en una empresa mediana, después en una gran empresa y eventualmente en una empresa exportadora.
¿Cuál es el gran proyecto que todavía le falta concretar a la UIP?
Uno de los grandes desafíos es contribuir a construir una agenda industrial de largo plazo para Paraguay, que no dependa de un Gobierno o de una coyuntura, sino que establezca hacia dónde queremos llevar nuestra industria, qué sectores queremos desarrollar, qué infraestructura necesitamos y qué condiciones debemos generar para atraer inversión.
Si logramos instalar esa visión como una política de Estado, habremos dado un paso enorme. La industria necesita certezas para invertir, y el país necesita una hoja de ruta para industrializarse.
¿Qué le gustaría que se diga de la industria paraguaya cuando la UIP cumpla 100 años?
Que Paraguay aprovechó esta década para dar un salto industrial, que dejamos de hablar solamente de nuestro potencial y empezamos a mostrar resultados: más industrias, más exportaciones, más empleo de calidad, más tecnología y mayor presencia en los mercados internacionales.
Me gustaría que la generación que esté al frente de la UIP en ese momento pueda mirar hacia atrás y decir que los 90 años marcaron un punto de inflexión. Que este fue el momento en que Paraguay decidió pasar de tener una industria con potencial a convertirse en una potencia industrial dentro de sus posibilidades.