El sector arrocero atraviesa su etapa final de siembra y se prepara con una leve retracción de la producción, aunque con perspectivas de buena calidad y rendimientos estables.
Según Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Productores de Arroz (Feparroz), la superficie sembrada este año ronda las 200.000 hectáreas, completadas en su mayoría con cierto retraso, pero dentro de parámetros considerados positivos.
Franco señaló que, con estos niveles de siembra, la producción nacional sería entre 8% y 9% menor a la del ciclo anterior, una caída influenciada por dos factores, en primer lugar los precios bajos registrados hacia el cierre de este año, seguido de los récords históricos que alcanzó la campaña pasada, que marcaron un punto de comparación alto.
Aun así, el gremio espera una cosecha sólida, con áreas que terminarán de recolectarse entre enero y abril del próximo año, dependiendo del calendario de siembra, según explicó a La Nación/Nación Media.
Exportaciones dentro de lo previsto
En materia comercial, Paraguay logró cumplir con el objetivo anual, es decir, más de 1.200.000 toneladas exportadas, un volumen en línea con las expectativas del sector. Con ese nivel de embarques, el país llega a la próxima cosecha con un stock de transición de alrededor de 100.000 toneladas, cifra considerada saludable para garantizar abastecimiento industrial y compromisos comerciales.
Consumo interno
El mercado local absorbe una fracción relativamente pequeña de la producción nacional. El consumo interno oscila entre 190.000 y 200.000 toneladas de arroz en cáscara, de las cuales unas 30.000 toneladas se destinan a semillas. El resto va a los molinos y al consumo doméstico.
En proporción, esto representa solo entre 12 % y 14 % de toda la producción nacional, confirmando que el arroz paraguayo es un rubro orientado mayoritariamente a la exportación.

