La actividad económica de Paraguay confirmó su dinamismo al cierre del año 2024, registrando un crecimiento de 4,7% del producto interno bruto (PIB) en términos constantes, de acuerdo al informe de Cuentas Nacionales Anuales del Banco Central del Paraguay (BCP).
Este resultado ubica al desempeño actual por encima del promedio de crecimiento que el país ha experimentado en la última década, el cual se sitúa en torno al 3 %. Si bien la cifra representa una leve desaceleración respecto al pico revisado del 5,3 % alcanzado en 2023, marca un claro despegue frente al estancamiento del 0,0 % registrado en 2022, consolidando la senda de la recuperación.
Motores de la producción
Al analizar el PIB desde el enfoque de la oferta, se observa que el crecimiento fue generalizado, aunque con intensidades diversas entre los sectores. El gran protagonista del año fue el sector primario ampliado (ganadería, forestal, pesca y minería), que en su conjunto reportó una expansión del 9,3 %. Dentro de este grupo, la ganadería mostró un desempeño robusto con un alza del 6,7 %, impulsada por la mayor faena de ganado vacuno y porcino.
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Sin embargo, el dato más llamativo fue el comportamiento de la minería. Esta actividad experimentó un salto extraordinario del 30,9 %. Según detalla el informe oficial, este fenómeno no fue casualidad, sino que respondió directamente al aumento en la extracción de oro en el distrito de Paso Yobái, en el departamento de Guairá, generando una incidencia positiva concreta en el cálculo final del producto.
Por su parte, el sector de la construcción trajo alivio a la economía real. Tras dos años consecutivos de números rojos, la actividad logró revertir la tendencia y creció un 5,9 % en 2024. Este repunte fue traccionado por dos frentes: la inversión pública en infraestructura vial (rutas, corredores industriales, puentes y viaductos) y el dinamismo del sector privado, enfocado en edificios corporativos y departamentos.
La industria manufacturera acompañó este ritmo con un crecimiento del 4,5 %, destacándose subsectores con tasas de dos dígitos, como la fabricación de productos metálicos (11,7 %) y la maquinaria y equipo (11,1 %). En contraste, la agricultura tuvo un año positivo pero más moderado, con una expansión del 2,2 %, sostenida por buenos resultados en cultivos clave como la soja, el trigo y el arroz.
El único contrapeso significativo para la economía provino del sector de electricidad y agua, que sufrió una contracción del 4,9 %. La causa fue exógena: una intensa sequía afectó a las cuencas hidrográficas del río Paraná, reduciendo la capacidad de producción de las binacionales Itaipú y Yacyretá durante gran parte del ejercicio.