Villa Franca, ubicado en el departamento de Ñeembucú, es uno de los municipios más pequeños del Paraguay, con apenas 1.138 habitantes según el último censo. Fundada en 1775 por el gobernador español Fernando de Pinedo, la localidad se caracterizó históricamente por su aislamiento geográfico y su economía basada en la agricultura de subsistencia, la pesca y la ganadería.

Sin embargo, en los últimos años comenzó a experimentar un proceso gradual de transformación, impulsado principalmente por la llegada del asfaltado de la ruta PY19 y un incipiente crecimiento turístico y comercial.

A pesar de que los indicadores oficiales muestran que Villa Franca figura entre los distritos con menor desarrollo económico de Ñeembucú, autoridades locales sostienen que la realidad interna está cambiando.

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Villa Franca atraviesa un proceso de ordenamiento y dinamismo económico. Foto: Gentileza

En conversación con La Nación/Nación Media, Federico Benítez, concejal del municipio, aseguró que Villa Franca atraviesa un proceso de ordenamiento y dinamismo económico que empieza a marcar una diferencia en la zona sur del país.

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El distrito combina su tradicional producción primaria, principalmente mandioca, ganadería menor y pesca, con el avance de la agricultura mecanizada, especialmente el cultivo de arroz, que ha atraído capital privado y nuevas fuentes de empleo. Paralelamente, la apertura de la ruta asfaltada permitió la llegada de visitantes, inversores y emprendedores que vieron en la zona un territorio aún virgen para el desarrollo turístico.

Benítez dijo al respecto que la tranquilidad del distrito, la cordialidad de su población y sus paisajes ribereños se están convirtiendo en atractivos clave. “El que llega a Villa Franca ya no se quiere ir. Se enamoran del lugar, de la paz y de los atardeceres”, expresó.

Sectores productivos

Aunque la economía local continúa siendo una de las más pequeñas del departamento, las actividades productivas muestran señales de mayor dinamismo. La agricultura y la ganadería mantienen su rol central, complementadas por la pesca artesanal y por las huertas familiares que sostienen el consumo interno. Al mismo tiempo, la expansión de la macroagricultura, principalmente con grandes plantaciones de arroz, modificó la estructura productiva del distrito.

Benítez indicó que las arroceras trajeron consigo empleo, maquinaria, circulación de proveedores y nuevas inversiones. “Las grandes empresas son hoy una de las mayores generadoras de trabajo en Villa Franca”, acotó. Aunque este avance redujo la cantidad de empleos tradicionales en ganadería, permitió la incorporación de mano de obra local a actividades agrícolas tecnificadas.

La pesca sigue siendo otro pilar económico, con familias dedicadas a este rubro y a la venta de pescados, así como al funcionamiento de pequeños paradores. Este sector complementa los ingresos de numerosas familias y se integra de forma natural al creciente movimiento turístico.

La municipalidad también ejecuta obras públicas con alta participación de trabajadores locales. “Entre el 80 % y 85 % de la mano de obra contratada es de Villa Franca”, detalló, destacando el impacto en la economía doméstica del distrito.

Empleo

El dinamismo económico derivó en un mayor número de oportunidades laborales. Aunque el distrito aún enfrenta limitaciones estructurales, los programas de capacitación, acompañamiento y fomento a emprendedores están permitiendo la creación de nuevas microempresas.

La municipalidad trabaja conjuntamente con la Gobernación de Ñeembucú y con instituciones de formación laboral que brindan cursos y asistencia técnica para emprendedores. Según el concejal, estas capacitaciones permiten a pequeños productores formalizar actividades y generar ingresos propios.

En el ámbito agropecuario, los programas de apoyo incluyen entrega de semillas, pollitos y asistencia técnica para microavicultores y familias dedicadas a la producción diversificada. Estas iniciativas buscan fortalecer la agricultura familiar, especialmente en un distrito donde la producción a pequeña escala continúa siendo fundamental.

Además del sector público, el sector privado comenzó a instalar inversiones en alojamiento, gastronomía y servicios turísticos, lo que está impulsando a más habitantes a emprender en cabañas, paradores pesqueros, minimercados y servicios vinculados al visitante.

El distrito cuenta con una costa amplia que fue recientemente intervenida con inversiones que incluyen una minicostanera con playa, miradores. Foto: Gentileza

Inversiones y turismo

Uno de los proyectos más destacados en curso es la habilitación de casillas sobre la ruta PY19 para que los productores puedan comercializar directamente sus productos: miel, leche, carnes, huevos y otros alimentos locales. La municipalidad está impulsando estas obras para fomentar el comercio y visibilizar la producción de las comunidades.

En paralelo, el sector privado avanza con la construcción de hoteles, cabañas y casas alpinas, buscando responder al creciente interés turístico. Villa Franca se presenta como un destino emergente para quienes buscan descanso, pesca o contacto con la naturaleza.

Las autoridades locales trabajan en proyectos patrimoniales, como la recuperación de una antigua escuela para convertirla en un museo histórico vinculado a la Guerra de la Triple Alianza, dada la relevancia militar que tuvo la zona. Existen investigaciones en curso para identificar el lugar exacto donde se ubicó el cuartel general del Mariscal López durante la contienda, lo que fortalecería el turismo cultural.

Benítez confirmó que hubo reuniones con representantes de la Senatur, empresarios y autoridades nacionales para presentar proyectos que impulsen el desarrollo turístico e histórico del distrito. La visita de la ministra de Turismo, Angie Duarte, hace unos meses, reforzó la agenda de trabajo con el Gobierno central.

Naturaleza

El mayor atractivo de Villa Franca está en su entorno natural. El distrito cuenta con una costa amplia que fue recientemente intervenida con inversiones que incluyen una minicostanera con playa, miradores rústicos y áreas de descanso. Estos espacios se están consolidando como puntos de encuentro para visitantes que buscan tranquilidad y contacto directo con el entorno ribereño.

Las vistas al río y los atardeceres son parte del sello distintivo del distrito. Foto: Gentileza

Las vistas al río y los atardeceres son parte del sello distintivo del distrito. Incluso figuras públicas, como el conductor Rubén Rodríguez, destacaron públicamente el encanto del lugar tras visitarlo.

El turismo pesquero es otro eje en crecimiento. La municipalidad y la Gobernación preparan un proyecto para realizar torneos de pesca a nivel nacional, atrayendo competidores de distintos distritos y fortaleciendo la identidad turística local.

En paralelo, el distrito apuesta a desarrollar su potencial histórico. Las autoridades buscan preservar vestigios de la Guerra Grande, incluyendo balas de cañón y otros objetos encontrados en la zona. El objetivo es consolidar un circuito que combine naturaleza e historia, ampliando la oferta turística.

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