El ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, llamó a considerar no solo el impacto económico del feriado recientemente propuesto para el 26 de diciembre, sino también el lado humano.

Explicó que ya remitió al presidente Santiago Peña un informe con opiniones de distintos gremios industriales y comerciales. Las posturas son diversas, pero aseguró que el análisis “se realiza con responsabilidad y escuchando a todas las partes involucradas”.

El debate surge porque este año la Navidad cae jueves, lo que habilita la posibilidad de un fin de semana largo. Giménez destacó que un día adicional de pausa puede favorecer el bienestar físico y emocional de los colaboradores, especialmente tras el desgaste típico de las fiestas.

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“Un día de pausa puede ayudar a que la gente retorne más descansada, motivada y con mayor rendimiento, e incluso generar mayor fidelidad hacia la empresa”, sostuvo, recordando que el capital humano es el principal activo de una organización.

El ministro agregó que un fin de semana largo también podría impulsar a sectores como turismo, gastronomía y servicios, aunque reconoció que el impacto no será igual para todos los rubros. Señaló que los números económicos “son medibles”, pero el efecto de un descanso extra “tiene una significación cualitativa que también influye en la dinámica de cada empresa”.

La prioridad, insistió, es encontrar un equilibrio entre la actividad económica y el bienestar de la gente. Sin descuidar ambos partes mencionadas.

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