Una serie de sorpresas deflacionarias llevó a revisar la previsión de inflación en el nuevo informe de Itaú para finales de este 2025, pasando del 4,2 % a 3,9 %, y del 3,5 % para el 2026. La apreciación del guaraní alivió la presión sobre los precios de los productos comercializables.
Según los datos que arrojó el informe, se espera que la tendencia continúe en los próximos meses. Igualmente se mantuvo la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año en 5,0 %, ahora con riesgos al alza debido al elevado arrastre estadístico preliminar de los indicadores adelantados que apuntaban un 5,9 %.
En tanto, la previsión de crecimiento del PIB para 2026 quedó en 4,0 % y además proyectaron un déficit fiscal nominal del 1,9% del PIB en 2025 y del 1,5% en 2026, en consonancia con la Ley de Responsabilidad Fiscal. “La gestión disciplinada de las cuentas fiscales respalda nuestra previsión”, indicaron.
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BCP reporta inflación sin variación en el mes de agosto
El Banco Central del Paraguay (BCP) dio a conocer su informe de variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de agosto. El resultado reportado es de 0 %, aunque con una curva positiva, sin el redondeo, de acuerdo a lo informado este miércoles.
La inflación del 0 % es inferior a la variación del 0,1 % observada en el mismo mes del año anterior. Con este resultado, la inflación acumulada en el año asciende a 1,8 %, por debajo del 3,4 % observado en el mismo periodo del año 2025.
Por otro lado, la inflación interanual se ubicó en 1,5 %, resultado inferior al 1,6 % registrado en julio del corriente, y por debajo del 4,6 % del mismo periodo del ejercicio pasado.
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Subas más considerables
Con relación a los productos con mayor incidencia en el resultado del octavo mes del año, se registraron disminuciones en los bienes alimenticios, especialmente en carne vacuna y hortalizas, así como en los bienes durables de origen importado.
En cambio, los incrementos se concentraron en los combustibles y servicios, que compensaron las disminuciones observadas en el mes. Del total de productos de la canasta, el 32,7 % presentó subas, por debajo del promedio histórico del 44,8 %, lo que indica una moderación general de los precios, según el reporte del regulador.
Dentro de la agrupación de alimentos, las principales disminuciones observadas corresponden a la carne vacuna, carne de aves, carne de cerdo y menudencias vacunas. Con relación a la proteína roja, agentes del sector reportaron la existencia de una mayor disponibilidad para el mercado doméstico, lo que incidió en la disminución de los precios observados durante el mes. En este contexto, se observaron disminuciones de precios en la mayoría de los cortes, entre los que destacan la costilla de primera y el vacío. También la carne de cerdo verificó disminuciones debido a una mayor oferta disponible.
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Venezuela sin Maduro: inflación, apagones y menos miedo
A casi ocho meses de la caída de Nicolás Maduro, la sensación para muchos venezolanos es agridulce. Celebran su captura y una brisa de libertad, pero sienten que la crisis que pulverizó salarios y obligó a millones a migrar continúa. Marbelis Daliz y su esposo Arlindo Da Silva tienen una tienda de repostería donde lidian con una asfixiante inflación y cortes eléctricos por el colapso de los servicios, males crónicos del país con las mayores reservas de petróleo del mundo.
“Después del 3 de enero tuvimos una expectativa y una felicidad que decíamos: ‘ya, Venezuela cambió’”, cuenta Marbelis a la AFP mientras prepara con prisa una pavlova para un cliente con el temor de que un apagón la deje a oscuras. Pero “lamentablemente la realidad nos aplastó”, añade. Sus ganancias apenas cubren los costos, pero se niega a rendirse. “La economía es un desastre”, afirma esta repostera de 54 años, aunque aún no pierde las esperanzas de un cambio real.
La economía venezolana sufre desde 2019 una dolarización de facto ante la descomunal devaluación de su moneda. Con la tutela estadounidense del país muchos esperaban una lluvia de dólares, pero la inflación anual en bolívares se acerca al 575 %. También es alta la inflación en dólares, pero no hay cifra oficial para 2026. El año pasado fue de 35 %. A los venezolanos los siguen “matando los aumentos de precios”, cuenta Zaida Mujica, una activista social de 61 años.
Tenía “muchas esperanzas” sobre lo que haría Estados Unidos tras derrocar a Maduro. Pero “se llevaron al dictador y no a la dictadura (...). No ha pasado nada que beneficie al pueblo”, lamentó. Tras la caída de Maduro, la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien gobierna bajo fuerte presión de Washington, impulsó una reforma a la ley de hidrocarburos y nueva legislación para la minería, con el objeto de atraer inversión externa.
Pero el venezolano de a pie sigue atado a precarios salarios en un país donde la canasta alimentaria se ubicó en julio en más de 700 dólares, según el centro de estudios Cendas. Rodríguez ajustó en abril en 240 dólares el ingreso de los trabajadores del gobierno, pero el salario mínimo es de apenas 130 bolívares mensuales, unos centavos de dólar.
La producción diaria de petróleo de Venezuela aumentó casi 29,8 % desde enero, según cifras oficiales. “Un cambio político era importantísimo, necesario, pero no es suficiente para generar estabilidad y crecimiento macroeconómicos”, dice José Manuel Puente, académico del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). El experto considera que mientras el país mantenga “la inflación más alta del mundo” no habrá bienestar.
“Estamos sobreviviendo”
Cuando las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro tras bombardear Caracas y zonas aledañas, Javier Chacón y su esposa Delia, ambos costureros de 44 años, celebraron puertas adentro, temerosos de la represión que marcó sus 13 años de mandato.
“Lógicamente pensamos que iba a haber un cambio”, cuenta Chacón a la AFP en Quinta Crespo, un mercado popular de Caracas. Pero todavía “estamos sobreviviendo”, asegura.
Para colmo de males, dos terremotos el 24 de junio que dejaron más de 6.500 muertos y cientos de edificios en ruinas agravaron la situación, en especial en La Guaira, destino turístico vecino de Caracas que fue devastado.
El apartamento de Carmen Ramírez, comerciante de 40 años que vende artículos de aseo en una plaza de Caracas, sufrió daños.
“Tienes que salir y seguir luchando”, se consuela mientras acomoda su mercancía en la parte trasera de su camioneta que usa como vitrina y almacén.
“El monstruo sigue vivo”
Marbelis Daliz palpa un cambio: la pérdida del miedo luego de una época de silencio marcada por arrestos masivos tras la reelección de Maduro en 2024, que la oposición denunció como un fraude.
En su local impregnado por el olor de pasteles de cambur recién horneados celebra que ahora la gente se atreve a protestar.
“Yo no me atrevía ni a colocar un post sobre política en Instagram, ahora sí, ahora pongo: ¡qué chévere que Maduro se fue!”, señala.
Desde hace meses, maestros, trabajadores de la salud, familiares de presos políticos e incluso militantes de izquierda se manifiestan en plazas públicas.
Además, se inició un diálogo político entre el gobierno interino y un sector opositor auspiciado por Washington con miras a una transición democrática.
Sin embargo, para venezolanos como Jerry Ostos, exprisionero político de 56 años liberado en marzo, el miedo sigue latente. El gobierno “sigue manteniendo presos por opinar distinto”, señala.
Purgó dos años de cárcel por mostrar una pancarta con un mensaje contra Maduro y debe presentarse a tribunales cada mes porque el expediente por magnicidio sigue abierto. El gobierno dice haber excarcelado a 1.046 presos políticos desde enero, pero según la ONG Foro Penal casi 400 siguen tras las rejas. “El monstruo todavía está vivo”, dice Ostos.
Fuente: AFP.
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La inflación se desacelera pero persiste la presión en alimentos, analizan
El economista y exdirector del Banco Central del Paraguay (BCP), Humberto Colmán, señaló que la política cambiaria tiene un papel relevante en la estrategia utilizada por la autoridad monetaria para contener la inflación, en un contexto de ajustes en las metas de inflación y mayores presiones sobre los precios.
Colmán explicó que, especialmente durante la segunda mitad del 2025, se observó un mayor nivel de intervención del BCP en el mercado cambiario. A su criterio, esta actuación habría respondido a una previsión de inflación más elevada y tuvo efectos sobre la liquidez disponible en el mercado.
Según el economista, quien dijo a la 1020 AM, que la intervención cambiaria generó una compresión de la liquidez que también tuvo incidencia sobre la evolución del tipo de cambio. En este sentido, destacó la importancia del canal cambiario como uno de los mecanismos mediante el cual la política monetaria puede incidir sobre la inflación.
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Colmán sostuvo que el BCP utilizó esta herramienta en función de su objetivo de estabilidad de precios y señaló que la inflación registró una reducción importante. No obstante, puso el foco en el comportamiento de los alimentos, cuyos precios, pese a una desaceleración en el ritmo de aumento, todavía se mantienen en niveles relativamente elevados frente al período previo a la pandemia.
El economista recordó que la inflación de alimentos experimentó un incremento significativo durante la pandemia y posteriormente, en la etapa de salida de la crisis sanitaria. En ese contexto, consideró necesario observar no solo la evolución del índice general de inflación, sino también el comportamiento específico de los alimentos.
Sus declaraciones se producen en un escenario en el que la política monetaria y cambiaria continúa siendo determinante para la evolución de los precios y del tipo de cambio. Colmán planteó así la relevancia de analizar conjuntamente la trayectoria de la inflación, las intervenciones en el mercado cambiario y las condiciones de liquidez de la economía.
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Brasil: inflación cede dentro de la meta del gobierno, a dos meses de las elecciones
La inflación en Brasil cedió en julio para situarse en 4,44 % interanual, dentro de la meta del gobierno, a dos meses de las elecciones, según cifras oficiales publicadas este martes. El izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva buscará su reelección en octubre. El costo de vida aparece entre las principales preocupaciones de los electores brasileños.
La inflación mensual en julio fue de 0,07 % frente al 0,16 % del mes anterior, un cambio que se explica sobre todo por una tendencia a la baja de los precios de los alimentos, informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Así, el índice para los últimos 12 meses quedó dentro de los límites establecidos por las autoridades, entre 1,5 % y 4,5 %.
La inflación interanual había superado ese techo en mayo y junio.
El costo de los combustibles también disminuyó en julio, mientras el gobierno de Lula sigue atento a las turbulencias por la guerra en Oriente Medio y las trabas al suministro de petróleo por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Ante el panorama global, las autoridades brasileñas han subvencionado el precio de la gasolina.
El Banco Central de Brasil también mantiene una de las tasas de interés de referencia más altas del mundo para contener la inflación.
La autoridad monetaria redujo el 6 de agosto la tasa Selic de 14,25 % a 14 %, siguiendo un ciclo de recortes iniciado en marzo.
Pero se mantiene prudente ante los impactos de la guerra, cuyo efecto sobre los precios del combustible genera una expectativa global inflacionaria. Lula enfrentará en las presidenciales al candidato derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), preso por golpismo.
Fuente: AFP.