Cosecha de soja podría retrasarse debido a las temperaturas frescas
Compartir en redes
La cosecha de soja de la zafra 2025/26 podría atrasarse si continúan la condiciones climáticas frescas, ya que enlentecen el desarrollo de los cultivos, indicaron desde la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
“En este momento estamos en pleno desarrollo, lo que puede suceder es que la cosecha realmente se atrase un poco si continúan estas condiciones climáticas y probablemente vamos a empezar a tener ritmo de cosecha bien entrado el mes de enero”, sostuvo Hugo Pastore, director ejecutivo del gremio, comentó a la Nacion/Nacion Media.
Aseguró que en años anteriores se venían teniendo cosechas hacia finales de diciembre, pero eso probablemente no se daría en esta zafra. “Tenemos temperaturas frescas, tuvimos muchos días nublados, y esas condiciones enlentecen el desarrollo del cultivo”, explicó.
En general, los cultivos se están desarrollando bien en los campos totalmente sembrados, incluso los días de calor ayudarán a las hojas, ya que les vendrá bien el clima húmedo y cálido de estos días. No obstante, el sector se mantiene optimista, pero siempre prudente, dijo Pastore.
A partir de la segunda quincena de enero se prevé que inicien a cosechar, y el fin de los trabajos sería hacia finales de enero y durante febrero. “Falta mucho. Diciembre es un mes que conocemos bien, que a veces se vienen calores muy importantes, y es necesario que sigamos teniendo este régimen de lluvia periódica que venimos teniendo hasta ahora”, añadió.
La expectativa en cuanto a toneladas, entre la zafra y la zafriña, se mantiene en los 10 millones de toneladas, pero por el momento comentó que es difícil lanzar pronósticos, ya que es importante mantener la prudencia y seguir viendo cómo se desarrolla el cultivo.
Por otro lado, añadió que “las industrias están teniendo una buena campaña y un buen año”, pues si bien se tuvo un marcado descenso de las exportaciones al cierre de octubre, se destacó el mayor volumen en las exportaciones de los derivados industriales (aceites y pellets) por el mayor grado de procesamiento local.
“Si comparamos esta campaña con la anterior, se tiene una diferencia en producción muy importante, que pasó a 11,2 millones en la zafra 2023-2024 y alrededor de 10 millones en la 2024-25”, subrayó, por lo cual habrá momentos donde la exportación podrá ser un poco más intensa, y otros en los que la industrialización podrá tener una mejor performance.
Factores como el mercado argentino y sus variaciones también influyeron, porque tuvo dos momentos en este año en los que impusieron medidas extraordinarias en cuanto a lo que son los impuestos que tiene la producción argentina, y por ende, los productores argentinos fueron incentivados.
Exportaciones de soja crecen 37 % y generan USD 800 millones más hasta marzo
Compartir en redes
El complejo sojero arrancó el año con fuerza, tal es que al cierre de marzo, Paraguay exportó 3.026.075 toneladas de soja en grano y sus derivados, lo que representa un aumento de 814.315 toneladas, equivalente a un crecimiento del 37 % en comparación con el mismo periodo de 2025, según datos de la Cámara Paraguaya de Oleaginosas y Cereales (Capeco).
Este mayor volumen no solo se tradujo en más movimiento, sino en más dólares, ya que el ingreso de divisas alcanzó USD 1.156 millones, con un incremento de USD 842 millones (42 %) frente al año pasado. En términos de mercados, Argentina concentró el 80 % de los envíos, seguida por Brasil con el 10 %, mientras que el restante 10 % se distribuyó entre Arabia Saudita, Estados Unidos, Uruguay y Chile.
El impulso no se limitó al grano, puesto que la industria también aprovechó la mayor disponibilidad de materia prima tras una campaña agrícola 2025/2026 favorable. Según explicó la asesora de Comercio Exterior de Capeco, Sonia Tomassone, esto permitió incrementar los envíos de productos con mayor valor agregado.
Hasta marzo, se exportaron 133.552 toneladas de aceite de soja, lo que implica 19.746 toneladas más que el año anterior, generando USD 38,9 millones. En tanto, los envíos de harina de soja alcanzaron 459.191 toneladas, con un aumento de 100.727 toneladas y un ingreso de USD 28,1 millones.
En conjunto, el complejo soja, sumando grano, aceite y harina, generó USD 1.440 millones en divisas, frente a los USD 1.03 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
Un guaraní fuerte contiene la inflación en Paraguay
Compartir en redes
Itaú mantiene su proyección de inflación bajo control para este 2026 al igual que la estimación de crecimiento. El primero gracias al guaraní fuerte, aunque advierte riesgos al alza debido al entorno externo más incierto, y lo segundo en base a la cosecha récord de soja.
La economía paraguaya mantiene una dinámica positiva, pero el nuevo foco de riesgo ya no es interno. Según el último informe macro de Itaú, el shock del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, empieza a trasladarse a la inflación y podría tensionar el escenario en los próximos meses.
En marzo, el IPC subió 0,8 % mensual, con los combustibles como principal factor, que aumentaron 9,8 % y explicaron 0,6 puntos porcentuales de la inflación. Los alimentos también presionaron, con una suba de 0,6 %, especialmente por frutas y verduras.
Aun así, el dato de fondo sigue siendo positivo, según la entidad, ya que la inflación interanual se desaceleró a 1,9 %, mientras que la inflación subyacente se mantiene contenida, lo que refuerza la credibilidad del proceso desinflacionario.
De esta manera, el Banco Itaú mantiene su proyección de inflación en 3,5 % para 2026, aunque advierte que los riesgos están al alza por el escenario internacional.
En marzo, el IPC subió 0,8 % mensual, con los combustibles como principal factor, que aumentaron 9,8 % y explicaron 0,6 puntos porcentuales de la inflación. Foto: Ilustrativa
En este contexto, el Banco Central del Paraguay (BCP), decidió pausar los recortes y mantener la tasa en 5,50 %, en una señal de cautela frente a la incertidumbre externa, especialmente por la evolución del petróleo y su impacto en precios.
Del lado de la actividad, el país parte de una base fuerte. El PIB creció 6,6 % en 2025, impulsado principalmente por la agricultura (+20,8%) y la generación eléctrica (+13,2%). Para 2026, Itaú proyecta una expansión de 4,0 %, sostenida por una cosecha récord de soja y el consumo privado.
Sin embargo, el frente externo aparece como el principal punto de atención, y que al ser Paraguay importador neto de combustibles, con compras por unos USD 1.800 millones en 2025, queda expuesto a un petróleo más caro. En ese escenario, el déficit comercial podría ampliarse a USD 1.400 millones en 2026, incluso con el impulso del agro.
En paralelo, las cuentas fiscales muestran cierta estabilidad, con un déficit de 2,0 % del PIB, mientras que el presupuesto apunta a converger a 1,5 %, en línea con la regla fiscal.
Por lo tanto, la macro local se mantiene ordenada, pero el riesgo viene de afuera. Si los precios del petróleo se sostienen elevados, el impacto no solo se verá en los surtidores, sino también en el consumo, la inflación y el frente externo.
El nuevo foco de riesgo ya no es interno, sino el shock del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente. Foto: Ilustrativa
Si bien los rendimientos de arroz no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual. Foto: Archivo
Producción de arroz muestra signo de mayor reactivación
Compartir en redes
El sector arrocero paraguayo comienza a mostrar signos de mayor reactivación, tanto en el avance de la cosecha como en la recuperación gradual de los precios internacionales, según reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El avance de la cosecha se sitúa en torno al 70 %. Si bien los rendimientos no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado —favorecidos por condiciones climáticas óptimas—, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional en torno a los 6.400 kg/ha, con una marcada variabilidad entre productores, según comentó Reinero Franco, representante de la Federación Paraguaya de Arroceros. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se sitúan en torno a los 5.000 kg/ha, reflejando la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas.
Uno de los factores más alentadores proviene del mercado externo. Los precios internacionales, particularmente en Brasil (principal destino del arroz paraguayo), comenzaron a mostrar una leve recuperación. Si bien aún se mantienen por debajo de los picos registrados en el 2025, los valores actuales se aproximan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
Durante enero, el mercado operó con escaso volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los 200 dólares por tonelada en arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se observa un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que se espera permitan sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Este repunte responde, en parte, a una menor producción esperada en Brasil que impacta en los stocks y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región.
Desafíos del sector
La UGP señala que el crecimiento del sector enfrenta desafíos estructurales. Uno de los principales es el desarrollo genético, clave para mejorar la productividad y competitividad. En los últimos años se lograron avances significativos, con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales y el acompañamiento de instituciones de investigación de la región.
Asimismo, los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar continúan afectando la competitividad del arroz paraguayo en mercados distantes, lo que obliga a optimizar la infraestructura y los procesos de exportación.
A pesar de estas limitaciones, las perspectivas son positivas. Se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y los proyectos de largo plazo.
Un análisis hecho con datos del MAG, que abarca 1990 a 2025, destaca promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo. Foto: Ilustrativa
Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
Compartir en redes
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria. Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables. En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
Karsten Friedrichsen, socio director de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS). Foto: Gentileza
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos, para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
Promedio a nivel país
Hugo Pastore, director ejecutivo de la Capeco. Foto: Jorge Jara
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones. “Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore.
Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Foto: Gentileza
Apoyo a productores
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú, San Pedro, fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector y ya este año como se tuvo buenas lluvias se registra un récord de producción de soja no se precisó de dicha modalidad.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad. “Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
De acuerdo con las recomendaciones del Inbio, en los sitios donde los productores registran más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que brindan mayores producciones, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como la sequía.
En tanto, en departamentos más frágiles en rendimientos, se recomienda realizar manejos y prácticas sostenibles para poder obtener el máximo provecho a los diferentes ambientes y lograr una estabilidad productiva.
Carlos Giménez, ministro de Agricultura y Ganadería. Foto: Mariana Díaz