El nivel de rechazo de solicitudes de créditos continúa siendo elevado en el sistema financiero, pero este dato no debe interpretarse como un síntoma de deterioro ni de mayor percepción de riesgo en la economía.

Así lo explicó el economista Wildo González, en conversación con La Nación, al analizar los resultados del reporte de Situación General del Crédito publicado por el Banco Central del Paraguay (BCP) correspondiente a octubre.

Durante el tercer trimestre de 2025, el porcentaje de rechazos alcanzó 81,82 %, una cifra que podría interpretarse como un indicador negativo si se observa de manera aislada. Sin embargo, González subrayó que este nivel se mantiene en línea con el comportamiento posterior a la pandemia.

“En promedio, desde el COVID-19, el porcentaje de rechazo siempre se ha ubicado por encima del 80 %. Por eso, lo relevante no es el valor en sí, sino su comparación interanual”, señaló.

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En ese sentido, el economista recordó que en el mismo trimestre del 2024 el registro fue de 82,60 %, un valor incluso superior al actual. Esto indica que, en términos relativos, hubo una mayor proporción de créditos aprobados este año, pese a que la tasa global de rechazo continúa alta.

No obstante, González advirtió que los porcentajes observados son proporcionales y no reflejan necesariamente la dimensión absoluta del crédito en el sistema. Explicó que es posible que el 81,82 % actual corresponda a una base total de solicitudes mayor que la del año anterior.

En ese escenario, la cantidad total de créditos aprobados podría haberse expandido, mantenerse estable o incluso contraerse, dependiendo del volumen base. Sin embargo, resaltó que “lo más razonable, considerando el fuerte dinamismo que viene mostrando el crédito al sector privado, es que las aprobaciones hayan crecido en términos anuales”.

El informe del BCP también revela que casi la mitad de las entidades financieras identifica al contexto económico general como el principal factor que influye en la aprobación o rechazo de solicitudes. En esa línea, González explicó que el análisis crediticio se basa esencialmente en la capacidad de pago del solicitante, que a su vez depende de la trayectoria futura de su ingreso laboral.

“Las perspectivas de empleo están estrechamente vinculadas al comportamiento del PIB. Si la economía muestra señales de crecimiento, los ingresos de las familias tienden a estabilizarse o mejorar, y eso aumenta la probabilidad de aprobación de un crédito”, afirmó.

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