- Por Sofía Céspedes (sofia.cespedes@nacionmedia.com)
En Paraguay, más de 700 mil personas apuestan por crear su propio negocio, muchas veces sin saber conscientemente que forman parte de un fenómeno económico que impulsa el desarrollo local y la innovación. La mayoría lo hace por necesidad, otros por oportunidad, pero todos comparten un mismo desafío: hacer sostenible una idea en un entorno aún dominado por la informalidad.
Hoy 11 de noviembre se celebra en nuestro país el Día Nacional del Emprendedor, de acuerdo a la ley 5635/16, que busca promover la actividad emprendedora para fomentar la creación de empresas, empleos y así, potenciar el desarrollo económico del país.
El titular de la Dirección Nacional de Emprendedurismo (Dinaem) del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Juan Paredes, precisó a La Nación/Nación Media que de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (INE) hasta el 2023 se contabilizaban 705.521 emprendedores a nivel país. Aclaró que estos datos se toman de forma indirecta, ya que son muchos los vendedores informales.
“Son emprendedores todos aquellos que tengan una idea de negocio, desde una idea hasta los dos primeros años de apertura de la misma, según la Ley 5669 del año 2016”, fue la primera aclaración que realizó el titular del Dinaem.
Perfil del emprendedor
En esa línea, Paredes indicó que en Paraguay existen dos tipos de emprendedores, el que trabaja por oportunidad y por necesidad. Sobre el primero explicó que suelen tener un nivel educativo medio o alto, con ingresos estables y apuestan mayormente por soluciones digitales, software o comercio electrónico.
En cambio, los que trabajan por necesidad o subsistencia son personas con menor formación o recursos, que buscan ingresos rápidos en sectores tradicionales como alimentos, artesanías o manualidades. “Históricamente, el rubro de salida rápida, como se dice, es el de alimentos. Eso es lo más rápido que uno puede hacer desde su casa”, expresó.
Sobre la facturación anual de un emprendimiento, Paredes señaló que de acuerdo a la ley 5669/16 que Fomenta la Cultura Emprendedora en Paraguay, no debe superar los números de una microempresa, que puede facturar hasta G. 650 millones en un año.
Las zonas departamentales con mayor concentración de emprendimientos son Asunción, Central, Alto Paraná, Itapúa y Caaguazú. Mayormente los negocios lideran autoempleados, es decir, en los primeros dos años solo una persona se encarga del emprendimiento porque aún no tienen la capacidad de dar empleo.
Necesidad de ejemplos
“Nuestro enfoque dentro de la estructura del viceministerio de Mipymes está orientado a la digitalización, la innovación y también al impulso de las iniciativas de capital semilla. En ese sentido, estamos desarrollando el Premio Emprendedor del Año, que busca captar a los emprendedores que están en su fase inicial, reconocer a aquellos que tienen un mejor perfil y que puedan ser ejemplos”, señaló Paredes a LN.
Expuso que una base importante para el crecimiento del emprendedor es que necesita ejemplos para creer que realmente puede sostener su negocio, ya que al inicio hay muchas habilidades blandas más que técnicas, por eso deben ver el camino allanado por otros, “para que vean que también pueden hacerlo”.
Proyectos de fortalecimiento
El director contó que actualmente están desarrollando proyectos de fortalecimiento digital para emprendedores y mipymes, a través de la iniciativa “emprendedores de servicios digitales” con apoyo de las universidades.
“Sabemos que los nativos digitales, es decir, los que nacieron del año 2000 en adelante ya vienen con mucha predisposición y conocimiento de tecnología, por lo que es más fácil tenerlos a ellos como emprendedores digitales”, resaltó Paredes.
Incubadora
En el corazón del campus de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) funciona la Incubadora de Empresas (Incuna), la primera del país y una de las pocas que aún mantiene sus puertas abiertas para los emprendedores.
El director de la dependencia, Edgar Ortellado, conversó con La Nación sobre la incubadora y detalló que esta se especializa en acompañar proyectos de base tecnológica y científica, muchos de ellos nacidos de investigaciones universitarias o tesis de grado que luego se transforman en negocios con potencial real de mercado.
Explicó que la Incuna atraviesa una etapa de renovación, adoptando un modelo de incubación más ágil inspirado en experiencias de Brasil. Actualmente, 10 emprendimientos tecnológicos están iniciando su proceso de acompañamiento, con etapas que van desde la preincubación (3 a 6 meses) hasta la incubación completa (12 a 18 meses).
“Nuestro trabajo consiste en madurar la idea de negocio hasta convertirla en un emprendimiento capaz de vender y escalar rápidamente”, señaló el director.
Entre los proyectos destacados figuran aplicaciones de software y dispositivos electrónicos, como uno que permite monitorear el estado de salud y ubicación del ganado bovino, reduciendo su nivel de estrés y mejorando el control sanitario. También se están desarrollando soluciones con inteligencia artificial aplicada a empresas locales, reflejando la creciente inclinación de los jóvenes por la tecnología y la innovación digital.
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Mercado
En ese marco, el director de la incubadora hizo énfasis en que muchos emprendimientos fracasan por no validar el mercado antes de invertir, y que el enfoque actual apunta a evitar ese error. “A veces hay ideas muy buenas, pero no existe el comprador”, explicó.
Por eso, Incuna aplica la metodología LEAN, que busca conectar a los emprendedores con clientes reales, mentores e inversores. Más allá de la tecnología y la innovación, Ortellado destacó que la Incuna también trabaja en el desarrollo de habilidades blandas, esenciales para que los emprendedores puedan enfrentar los desafíos del mercado.
“No solo se trata de tener un buen producto, sino de aprender a comunicarlo, gestionar un equipo y adaptarse a los cambios. Ese aprendizaje es tan valioso como la tecnología misma”, afirmó, subrayando que la incubadora busca formar emprendedores completos, capaces de transformar sus ideas en negocios sostenibles y con impacto real en la economía local.
Mipymes
La presidenta de la Asociación de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Asomipymes), Guillermina Imlach también habló con La Nación sobre el sector y expresó que el ecosistema emprendedor en Paraguay sigue enfrentando desafíos estructurales que dificultan la consolidación de nuevos negocios.
Según Guillermina Imlach, aún no existe una ventanilla única que permita realizar todos los trámites de manera ágil y digital, lo que obliga a los emprendedores a recorrer múltiples instancias para formalizar sus empresas.
Además, la falta de capital semilla y de apoyo financiero efectivo sigue siendo un obstáculo clave. Imlach señala que, aunque la Ley del Emprendedor establece la disponibilidad de fondos iniciales para los emprendedores, en la práctica este recurso no se encuentra disponible, obligando a los emprendedores a utilizar sus propios ahorros y asumir riesgos económicos personales.
“Esta situación refleja la necesidad de fortalecer el acompañamiento institucional y financiero, especialmente para quienes recién comienzan a transformar sus ideas en proyectos sostenibles”, manifestó.

