Alta demanda de maíz permitió que exportaciones se tripliquen, según Capeco
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Los envíos de maíz zafra 2025, cuyo ciclo de exportación se inició en junio pasado, alcanzaron un ritmo acelerado considerando la alta demanda y la mejora en los volúmenes producidos con relación a la campaña pasada, reportó la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
Hasta el noveno mes del año se exportaron 1,7 millones de toneladas, es decir, el triple de lo enviado en el mismo periodo de la zafra anterior, cuando se habían embarcado 519.124 toneladas. “En estos tres meses fueron desalijadas 1.272.612 toneladas más. Esta diferencia equivale a un incremento de 245 %”, mencionaron.
El informe elaborado por la Lic. Sonia Tomassone, asesora en Comercio Exterior de Capeco, señaló que la zafra nueva de maíz alcanzaría entre 5,6 y 6 millones de toneladas en comparación con los 3,7 millones de toneladas de la zafra 2024, demostrando mejores números para este año.
En tanto, se detalló que si se observan las exportaciones del grano por año calendario (enero a setiembre de 2025), fueron enviadas 2.293.108 toneladas, es decir que representó el doble de lo embarcado hasta el noveno mes de 2024.
Los envíos generaron un ingreso de divisas de USD 384 millones, los cuales fueron USD 203 millones más en comparación con el mismo periodo de 2024.
Con relación a los destinos, Brasil siguió posicionándose como el principal comprador con el 45 % de participación, mientras que Chile se quedó con el segundo lugar y el 19 %, y en tercera posición estuvo el mercado de Uruguay con el 4 %.
Tomassone recalcó que el grano logró diversificarse a otros mercados, sobre todo los de extrazona, y se registraron nuevos envíos a Perú abarcando un 2 %, también estuvieron Bolivia y el Medio Oriente (Egipto, Emiratos Árabes y Omán), que abarcaron el 30 % en conjunto. En total, 58 empresas fueron las responsables de las exportaciones del grano zafra 2025 al mes de setiembre.
Según lo había detallado la Unión de Gremios de la Producción (UGP), los granos comercializados desde el inicio del segundo semestre correspondientes a la zafra 2025 evidenciaron una producción robusta y de alta calidad, permitiendo un flujo constante de exportaciones.
“Este desempeño reafirma al maíz como el producto primario con mejor comportamiento dentro del portafolio exportador nacional, en un contexto en el que otros rubros agrícolas muestran resultados más moderados”, puntualizaron.
Aceite y pellets de soja lograron récord de envíos hasta agosto
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El procesamiento y la salida de aceite y pellets establecieron una marca histórica al cierre del mes de agosto gracias a los volúmenes acumulados que fueron muy superiores a los de temporadas anteriores, según detalló el más reciente informe de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
La licenciada Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior de Capeco, afirmó que se exportaron hasta agosto 449.142 toneladas de aceite de soja, frente a las 423.256 toneladas registradas en el mismo periodo de 2025, lo que representó un crecimiento de 6 %, equivalente a 25.885 toneladas más.
En el caso de los pellets de soja, los envíos alcanzaron 1.617.365 toneladas, frente a 1.440.122 toneladas en agosto de 2025, un aumento de 12 %, es decir, 177.243 toneladas adicionales.
Asimismo, detalló que se exportaron 7.413.675 millones de toneladas de soja en grano, mientras que en el mismo periodo de 2025 se habían embarcado 5.406.291 millones.
Este volumen de salida generó divisas por valor de USD 2.886.616.190, que fueron equivalentes a un aumento de USD 907.762.639 millones, ya que en los primeros ocho meses del año pasado habían ingresado USD 1.978 millones.
Por otra parte, Tomassone indicó que los envíos del complejo de la soja generaron USD 3.877 millones, que representaron el 40 % del total de divisas generado por las exportaciones, aspecto que repercutió positivamente en toda la economía nacional. “En el mismo periodo de 2025 los embarques permitieron el ingreso de USD 2.804 millones”, explicó.
Argentina continuó posicionándose como el principal mercado de destino para la soja paraguaya en grano, al concentrar el 86 % del total enviado. De esta manera, el mercado argentino mantuvo una amplia participación dentro de los destinos de la oleaginosa paraguaya.
Le siguió Brasil, con el 10 % del total exportado, mientras que el 4 % restante correspondió a los envíos destinados a Rusia, Arabia Saudita, Vietnam, Estados Unidos, Uruguay, Chile y Corea del Sur. Además, se retomaron las exportaciones a Rusia y aumentaron los envíos del grano tanto a Brasil como a Vietnam. En total, 53 empresas fueron responsables de las exportaciones del grano zafra 2025/2026.
Investigadores rescatan seis tipos nativos de maíz para su uso como cultivo de renta
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Investigadores paraguayos del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) y del Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas (Cemit) trabajaron en rescatar seis tipos nativos de maíz, para su uso en cultivos de renta. Los resultados fueron presentados en el 35° Congreso de Nacional de Maíz y Sorgo de Brasil.
La labor realizada estuvo enfocada en mostrar el desempeño agronómico y productividad de accesiones de las variedades autóctonas de Paraguay, luego del proceso de recolección, caracterización y multiplicación de los mismos.
Para los investigadores, estos materiales nativos cumplen una función estratégica y apuntan al mantenimiento como identidad nacional, además de mejorarlos de modo a poder reintroducirlos como cultivos de renta y autoconsumo en la agricultura familiar, dando la posibilidad de extender su utilización y consumo. Los cereales fueron resultados de una recolección en zonas específicas del territorio nacional donde aún se mantenían como recurso histórico las semillas de este cultivo, tanto en asentamientos campesinos como indígenas, entre otros.
Cualidades
Para el trabajo desarrollado por Lourdes Cuba, del Inbio; Antonio Samudio, Grisel Peralta y Héctor Nakayama, de Cemit, se enfocaron en Avati Morotĩ “AM”, Avati Tĩ “AT”, Tupi Morotĩ–Locro “TM”, Pichinga ou Pipoca “PI”, Tupi Pytã “TP” e Avati Sape “SA”, de los cuales se evaluaron ciclo fenológico, altura de planta, aspecto de granos, rendimiento y caracteres asociados bajo un diseño de bloques completamente aleatorizados.
Investigadores paraguayos en Brasil. Foto: Gentileza
“Con respecto al aspecto del tipo de grano, todas las poblaciones exhibieron una calificación excelente, a excepción de algunas poblaciones dentro de PI y AM que presentaron un aspecto intermedio. A su vez, los maíces criollos de mayor productividad fueron TM (4.476 kg/ha) y TP (3.743 kg/ha), sin diferencias significativas entre las poblaciones de un mismo tipo de maíz criollo.
Los promedios en SA oscilaron entre 2.903 y 5.469 kg/ha, y en AM entre 2.276 y 4.067 kg/ha. La menor productividad promedio se registró en PI (2.572 kg/ha). Estos últimos tres tipos de maíz criollo mostraron diferencias altamente significativas entre las poblaciones”, indica parte del trabajo presentado en Brasil, según informó Inbio.
En conclusión, estos maíces criollos se posicionan como recursos fitogenéticos que poseen atributos agronómicos sobresalientes para el desenvolvimiento de nuevas variedades con buen rendimiento, calidad organoléptica tradicional, constituyendo una fuente estratégica de germoplasma para explorar variabilidad genética disponible.
Como se sabe, el maíz es uno de los rubros más importantes del cultivo extensivo a nivel local, siendo explotado en diversas partes del país.
La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra. Foto: Gentileza
De la tierra paraguaya a las mesas de Japón: cultivan mandioca y maíz para mantener vivo el sabor de casa
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A más de 18.000 kilómetros de Paraguay, compatriotas radicados en Japón cultivan mandioca y maíz, producen almidón y hasta elaboran queso paraguayo. La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra.
La distancia no logró borrar el sabor de Paraguay. En distintas regiones de Japón, compatriotas encontraron una manera de mantener cerca las comidas con las que crecieron: sembrando, cosechando y elaborando en suelo japonés algunos de los ingredientes que sostienen la gastronomía paraguaya.
Mandioca, maíz, almidón y queso paraguayo forman parte de una producción que nació de una necesidad concreta de la colectividad: conseguir los productos necesarios para preparar sopa paraguaya, chipa, mbejú y otras comidas tradicionales lejos del país.
La historia fue recogida por Miryan Megumi Kumagai Yamashita, dirigente de la colectividad paraguaya en Japón y autora del libro “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, escrito íntegramente en japonés.
Durante la investigación para su obra, Megumi descubrió que detrás de muchos de los alimentos que llegan a las mesas paraguayas en Japón existe el trabajo de compatriotas que decidieron producirlos allí. “Muchos paraguayos no quieren perder las costumbres ni los sabores con los que crecieron. Por eso se fueron desarrollando emprendimientos para cultivar y producir alimentos típicos”, relató durante una entrevista concedida a los medios del Estado desde Tokio.
La mandioca que viaja de Itapúa a Japón
Uno de los productos más buscados es la mandioca. La cosecha se concentra tradicionalmente en octubre y la demanda de la comunidad paraguaya es tal que los productores ya comenzaron a recibir reservas para la próxima temporada.
La comercialización se realiza principalmente a través de redes sociales y grupos de compatriotas. Uno de los anuncios difundidos recientemente ofrece mandioca “de Itapúa, fresca en Japón, cosechada en octubre de 2026” y resume el recorrido del producto con una frase: “Directo de la tierra a tu mesa”. La disponibilidad es limitada y los pedidos se realizan con anticipación para asegurar una parte de la cosecha.
El producto tiene además un valor considerable en el mercado japonés. De acuerdo con Megumi, el precio ronda los US$ 5 por kilogramo, unos G. 30.000, aunque para los compradores paraguayos el costo no necesariamente es el principal factor.
La mandioca permite volver a preparar en familia una comida conocida, recuperar sabores de la infancia y, especialmente para quienes nacieron en Japón, mantener un vínculo con una cultura que conocen muchas veces a través de la cocina.
Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Foto: Gentileza
La producción tampoco se limita a la mandioca. Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Parte de la mandioca, además, es procesada para obtener almidón, uno de los ingredientes fundamentales de la chipa y el mbejú.
Así, una cadena que comienza en los cultivos termina en las cocinas de las familias paraguayas. La producción local permite acceder a ingredientes que durante años fueron difíciles de conseguir y reduce la dependencia de productos enviados desde Paraguay.
Del cuajo al queso paraguayo
Uno de los mayores desafíos fue reproducir el queso paraguayo, indispensable para varias de las recetas más tradicionales. La solución también llegó de la mano de los propios compatriotas. Según relató Megumi, algunos emprendedores llegaron a llevar cuajo para intentar reproducir el proceso tradicional y obtener un queso con características similares al que se consume en Paraguay.
“Llegaron incluso a llevar el cuajo para poder hacer el queso con las mismas características que conocemos en Paraguay”, contó.
Actualmente, algunos productores elaboran queso paraguayo por encargo y lo ofrecen a través de redes sociales y grupos de la colectividad. De esta manera, las familias pueden preparar sopa paraguaya, chipa o mbejú utilizando productos elaborados en Japón, pero siguiendo recetas y métodos heredados de Paraguay.
Una cocina que también conserva identidad
La investigación de Megumi comenzó con el objetivo de acercar la gastronomía paraguaya al público japonés, pero terminó revelando una historia más amplia: la manera en que los migrantes utilizan la comida para conservar su identidad.
La primera edición de “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, con 850 ejemplares, se agotó por completo. Detrás de las recetas quedaron también las historias de agricultores, cocineros y emprendedores paraguayos que encontraron en Japón una nueva tierra para sembrar productos de su país.
Mandioca que vuelve a crecer en suelo japonés, maizales cultivados por compatriotas, almidón producido para preparar chipa y queso elaborado artesanalmente forman parte de una pequeña cadena que mantiene conectado a un país con su comunidad migrante. A miles de kilómetros de Paraguay, la identidad también se cultiva. Y muchas veces, llega a la mesa.
Proyectan superar las 11 millones de toneladas en la zafra 2026/27 pese a El Niño
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Desde la Asociación de Productores de Soja (APS) destacaron que el sector de la producción estima que pese a la presencia del fenómeno El Niño, para la nueva zafra 2026/27 se apuntarán a realizar las tareas de siembra de manera adecuada y si las condiciones climáticas acompañan, la producción podría superar los 11 millones de toneladas.
Así lo indicó Eno Michels, director titular del gremio, quien comentó a la 920 AM, que se estima una superficie de siembra de aproximadamente 3.700.000 hectáreas, que se buscarán cubrir en un lapso de 30 días. El movimiento sojero implicará una importante actividad de maquinarias, tractores, camiones y vehículos en el campo, además de un considerable consumo de combustible y generación de trabajo.
Respecto al clima, indicó que existe la expectativa de contar con lluvias por encima de lo normal, aunque advirtió sobre la preocupación por la incidencia de enfermedades que podrían presentarse ante un escenario de alta humedad. “Tenemos que hacer un trabajo bien hecho, hacer nuestra tarea de casa bien hecha”, sostuvo al referirse a la preparación del sector frente el fenómeno.
En cuanto a la producción, explicó que el crecimiento de la producción de soja en el Chaco y la segunda zafra podrían contribuir a alcanzar los volúmenes proyectados por el gremio, y sobre los precios, destacó que actualmente existe un pequeño repunte con un valor que ronda los USD 400 por tonelada para el productor.
Este escenario representa una oportunidad para que los productores analicen una preventa y garanticen el costo de la campaña agrícola 2026-2027, según añadió. En materia de ingresos, una producción de estas características podría generar fácilmente más de USD 3.000 millones por la venta de soja al exterior.
Industrialización
A su vez, señaló que la industrialización de la soja continúa creciendo en Paraguay y que el aumento del porcentaje de biodiésel en el gasoil también contribuirá a una mayor industrialización de los granos, pero advirtió que el incremento del precio del combustible elevó los costos de producción, al pasar de unos G. 7.000 por litro de gasoil a poco más de G. 9.000 en un periodo de poco más de tres meses.
Asimismo, recordó el incremento de los precios de los fertilizantes, atribuido a los conflictos y a las dificultades logísticas para el movimiento de estos productos. La APS realizará el 3 de septiembre la cuarta edición de la apertura simbólica de siembra, en Campo 8, Caaguazú, con participación de productores, autoridades y empresas, por lo que Michels invitó a los interesados a participar del evento, que también contará con la presencia de empresas de distintos rubros.