Durante la Feria Empresarial del Paraguay (Fepy) 2025, la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap) presentó los resultados del estudio “El potencial del biodiésel paraguayo - la segunda revolución de los biocombustibles”, elaborado por el Centro de Estudios Económicos (CEE) de la Unión Industrial Paraguaya (UIP).
El estudio revela que el sector de los biocombustibles ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. Actualmente, Paraguay cuenta con una capacidad instalada que supera los 250 millones de litros anuales de biodiésel, lo que representa aproximadamente un 4 % de participación en la matriz energética nacional.
Con una política de incentivos adecuada y una planificación de inversiones, la producción podría duplicarse en el corto plazo, y multiplicarse por cuatro en el mediano, indican desde la UIP, lo cual permitiría reemplazar progresivamente las importaciones de gasoil, generar un ahorro de hasta USD 300 millones anuales en divisas y reducir la vulnerabilidad del país frente a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.
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El informe proyecta que un desarrollo pleno de la cadena del biodiésel podría beneficiar de 3.000 a 4.000 familias, dinamizando tanto el sector agroindustrial como los servicios logísticos y de distribución.
Esta expansión también reforzaría la conexión entre el campo y la industria, promoviendo la transformación de materias primas locales en productos de mayor valor agregado para el mercado interno y potencialmente el regional.
Desde el punto de vista ambiental, el uso de biodiésel ofrece una alternativa concreta para reducir emisiones contaminantes. Según las estimaciones del estudio, sustituir solo un 10 % del gasoil fósil por biodiésel podría evitar la emisión de más de 600.000 toneladas de dióxido de carbono por año.
Este avance permitiría al país alinearse con sus compromisos internacionales de mitigación del cambio climático, al tiempo que mejora la calidad del aire en zonas urbanas y rutas de alto tránsito.
En la actualidad, Paraguay importa cerca del 95 % del gasoil que consume, lo que constituye una debilidad estructural en su modelo energético. El informe enfatiza que impulsar el biodiésel no solo responde a un imperativo ambiental, sino también a una estrategia de soberanía energética y desarrollo industrial.

