La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) se suma a la Feria de la Industria Nacional (Fepy), organizada por la Unión Industrial Paraguaya (UIP), con una propuesta institucional que busca visibilizar el potencial transformador de la agroindustria como motor de desarrollo sostenible para el país.
En esta edición, Cappro está presente con un stand ubicado en el pabellón “Centro de la Industria y el Futuro”, bajo el concepto “Del grano a la industrialización sostenible”, en donde la Cámara presenta su propuesta de valor basada en la transformación de materias primas locales como motor de desarrollo, innovación y empleo para Paraguay.
Esta intervención destaca los principales aportes del sector a la economía nacional: capacidad instalada, generación de divisas, empleo y exportaciones con valor agregado, todo enmarcado en una apuesta clara por la sostenibilidad como eje transversal de desarrollo: económico, social y ambiental.
Uno de los momentos más relevantes de la participación institucional es el panel conjunto entre Cappro y la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap), que se realizó hoy viernes 17 de octubre a las 12:30 en el auditorio del mismo pabellón, con la presencia de Raúl Valdez, presidente de Cappro.
El panel se titula “Del grano al futuro: la agroindustria como motor de valor y sostenibilidad para el Paraguay” y tuvo como objetivo posicionar el procesamiento local como un componente estratégico para el desarrollo productivo del país.
A lo largo de la exposición se abordaron los beneficios de procesar más localmente para crecer mejor, el impacto positivo del aceite de soja y los biocombustibles como vías de diversificación productiva, la importancia de generar empleo formal a través de la transformación industrial, y la necesidad de construir una visión compartida que articule al sector privado, el Estado y los productores en torno a la industrialización.
Cappro reafirma así su compromiso con el desarrollo sostenible, a través de una visión estratégica que apuesta por transformar en origen para exportar valor, consolidar empleos formales, fortalecer el ingreso de divisas y avanzar hacia una bioeconomía nacional.
Con más de dos décadas de trayectoria, el sector ha invertido más de USD 1.000 millones en tecnología e infraestructura, procesa 2,5 millones de toneladas anuales, exporta a más de 40 países y genera USD 1.000 millones en divisas, posicionando al Paraguay como proveedor de proteínas vegetales e insumos industriales de calidad mundial.
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La atención al cliente, el arma secreta que define el éxito de una empresa
Por: Adelaida Alcaraz
La calidad del servicio al cliente empieza dentro de la empresa: en la confianza, liderazgo y mentalidad de quienes lo hacen posible. Así lo señaló Miryan Figueredo, coach ontológica certificada por la International Coaching Federation (ICF) y CEO de LUXPRO®.
En un mercado cada vez más competitivo y con consumidores más exigentes, la atención al cliente se ha transformado en uno de los principales diferenciales para las empresas que buscan crecer, fidelizar clientes y destacarse frente a la competencia. Sin embargo, detrás de un buen servicio existe un desafío que muchas organizaciones aún no logran resolver: la falta de confianza y liderazgo personal en sus equipos.
Así lo sostiene la coach ontológica certificada por la International Coaching Federation (ICF) y CEO de LUXPRO®, Miryan Figueredo, quien advierte que gran parte de las dificultades que enfrentan las empresas para vender más y brindar una mejor experiencia al cliente tienen origen en factores humanos y emocionales.
“La falencia más importante es la falta de liderazgo personal. Las personas, los empleados, no confían en ellos mismos. Tienen una falta de autoestima y muchas creencias limitantes. Y esto hace que repercuta en el ámbito laboral”, afirmó la especialista en el marco de la Feria Internacional Paraguay (FEPY).
Según explicó, cuando un trabajador no cree en sus propias capacidades, se vuelve más difícil que pueda ofrecer productos o servicios con seguridad, especialmente aquellos de mayor valor agregado.
“Si no creo en mí, obviamente me va a costar muchísimo vender productos o servicios de alto valor. Porque tengo esa creencia de que es caro, o mismo pienso que no puedo, que no sé o que no me va a salir”, señaló.
La mentalidad como punto de partida. Para Miryan, la transformación comienza por el desarrollo personal. Considera que las habilidades técnicas son importantes, pero insuficientes si no existe un trabajo previo sobre la mentalidad y la confianza.
“Lo primero es trabajar tu mentalidad. Todo está ahí. Si todos los días nos estamos diciendo cosas negativas, vamos a salir a la vida desde un lugar de minimizarnos. Ahora, si empezamos a trabajar el empoderamiento personal e identificamos nuestras creencias limitantes, ahí es cuando vamos a empezar a desenvolvernos con más seguridad”, sostuvo.
La especialista explicó que las empresas con mejores resultados son aquellas que comprenden que la experiencia del cliente depende directamente del estado emocional y la actitud de las personas que integran el equipo. “Vas a poder generar ese servicio de experiencia que tu cliente viene a buscar, independientemente del rubro en el que te desempeñes”, remarcó.
Un problema que preocupa a empresarios. La consultora aseguró que en los últimos meses mantuvo reuniones con diversos empresarios que coinciden en una misma preocupación: la dificultad para lograr equipos comprometidos y con iniciativa comercial.
“Todos tenían la misma problemática. Me decían: ‘Mis empleados no venden, hay falta de motivación, no hay seguridad personal’”, comentó.
Ante este escenario, explicó que el programa que desarrolla su firma se basa en tres pilares fundamentales: inteligencia emocional, comunicación asertiva y neuroventas.
El papel del líder dentro de la organización. Miryan considera que cualquier proceso de mejora debe comenzar por quienes dirigen las empresas. “Lo primero que hacemos es trabajar con el empresario, con el líder, porque es el pilar de esa empresa”, indicó.
La coach identifica cuatro estilos de liderazgo, entre ellos el autoritario, el coach, el familiar y otros perfiles que pueden influir positiva o negativamente en el desempeño de los equipos. “El liderazgo que queremos impulsar es el liderazgo coach, que ayuda a empoderar a las personas y a desarrollar su potencial”, explicó.
A su criterio, cuando los líderes conocen las fortalezas y características de cada integrante del equipo, pueden generar un mayor compromiso y sentido de pertenencia.
“Les damos herramientas para que realmente el equipo se ponga la camiseta como queremos”, expresó.
Paraguay en una etapa de oportunidades. La especialista considera que Paraguay atraviesa un momento de crecimiento y visibilidad internacional que representa una oportunidad para las empresas nacionales.
“Paraguay está comenzando a surgir y a verse en el radar del mundo. Hay empresas que todavía no están dando ese paso, pero tienen todo el potencial para hacerlo”, afirmó.
En ese contexto, destacó la importancia de profesionalizar la atención al cliente y fortalecer las habilidades humanas dentro de las organizaciones para aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado.
La inteligencia artificial no reemplazará el factor humano. Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue el avance de la inteligencia artificial y su impacto en la relación con los clientes.
Aunque reconoció la utilidad de estas herramientas para optimizar procesos, advirtió que no pueden sustituir la conexión humana.
“Hay que tomar conciencia de que la inteligencia artificial es solamente una herramienta. El ser humano siempre va a seguir siendo único y es quien realmente va a generar las experiencias que cualquier empresa necesita”, afirmó.
Incluso señaló que el riesgo está en delegar aspectos esenciales de la interacción humana a la tecnología. “Nos sirve para agilizar tareas administrativas o procesos, pero lo que es el servicio al cliente va a seguir siendo de humanos”, enfatizó.
Vender mejor atendiendo mejor. Tras más de 18 años de experiencia en empresas vinculadas al segmento premium y de lujo en países como Argentina, España y Bolivia, la profesional asegura que la clave del crecimiento empresarial radica en la calidad de la experiencia que recibe el cliente.
“Lo que hacemos es que los equipos de las empresas puedan vender mejor atendiendo mejor. Ese es el eslogan que tenemos y eso es lo que hace que el negocio realmente crezca”, sostuvo.
Para la especialista, el futuro de la atención al cliente no dependerá únicamente de la tecnología ni de las estrategias comerciales, sino de la capacidad de las empresas para desarrollar líderes, fortalecer la autoestima de sus equipos y construir relaciones genuinas con las personas.
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La soja que puede mover al Paraguay
Por: Adelaida Alcaraz
Con cosechas récord y capacidad industrial disponible, Paraguay busca transformar más aceite de soja en biodiésel para reducir su dependencia del gasoil importado. El sector ve una oportunidad histórica para generar valor agregado, atraer inversiones y posicionar al país como exportador de energía renovable.
Paraguay atraviesa un momento singular con cosechas récord, abundante energía renovable y, al mismo tiempo, una fuerte dependencia del gasoil importado. En medio de esa contradicción, el biodiésel empieza a posicionarse no solo como una alternativa energética, sino también como una oportunidad económica e industrial capaz de redefinir el papel del país en la región.
Para Massimiliano Corsi, presidente de Biocap, el debate ya no pasa únicamente por producir más soja, sino por decidir qué hacer con ella. “Cuando exportamos solamente aceite, no le estamos dando el máximo valor agregado a nuestra producción”, sostuvo. La diferencia, explicó, aparece cuando ese aceite se transforma localmente en biodiésel, el país retiene divisas, sustituye importaciones de combustibles fósiles y fortalece toda la cadena agroindustrial.
La discusión cobra relevancia en un contexto internacional marcado por la volatilidad energética y las tensiones geopolíticas. Paraguay importa gran parte del gasoil que consume, pese a contar con capacidad industrial ociosa para producir biodiésel. Según Massimiliano, durante años el análisis estuvo demasiado concentrado en comparar el precio directo entre ambos combustibles, dejando de lado un componente estratégico mucho más amplio.
“El biodiésel no debería analizarse solo como un combustible más barato o más caro, sino como una herramienta de seguridad energética, industrialización y generación de valor agregado nacional”, afirmó.
La reciente promulgación de la Ley 7365 marca un punto de inflexión para el sector. La normativa elimina el techo histórico del 5 % de mezcla obligatoria y habilita un rango de entre 5 % y 20 %, abriendo un escenario completamente distinto para las inversiones. El cambio, aseguró Massimiliano, modifica la lógica de la industria puesto que antes existía un límite que frenaba proyectos de expansión, pero ahora aparece una perspectiva de crecimiento gradual y sostenido.
Si Paraguay avanzara hacia mezclas cercanas al 15 % o 20 %, el impacto sobre la demanda interna de aceite de soja sería significativo. Se consolidaría un mercado doméstico más fuerte y estable, mientras parte de los recursos que hoy salen del país para importar combustibles permanecerían circulando dentro de la economía nacional.
El escenario también despierta interés regional. Históricamente Paraguay fue percibido como un exportador agrícola, pero esa visión empieza a transformarse. “Hoy comienza a consolidarse la idea de un país capaz de convertir recursos agrícolas en energía renovable competitiva”, señaló el titular de Biocap.
Las ventajas competitivas existen: estabilidad macroeconómica, energía renovable abundante, materia prima disponible y un sistema fiscal atractivo para inversores. De hecho, cada vez más capitales extranjeros -principalmente brasileños- observan al país como un destino estratégico para nuevos desarrollos industriales vinculados a los biocombustibles.
Sin embargo, el desafío sigue siendo consolidar reglas claras y previsibilidad de largo plazo. Para Massimiliano, el principal cuello de botella históricamente fue regulatorio. Sin un mercado con posibilidades reales de expansión, la industria difícilmente podía escalar.
El potencial exportador también empieza a ganar protagonismo. Paraguay ya exportó más de 27 millones de litros de biodiésel el último año, y el acuerdo Mercosur-Unión Europea podría abrir nuevas oportunidades comerciales en un mundo cada vez más enfocado en la descarbonización y las energías renovables.
En ese contexto, Biocap trabaja en la generación de conexiones internacionales y en posicionar al biodiésel paraguayo en nuevos mercados. La apuesta apunta a algo más ambicioso que vender soja: convertir al país en un exportador de energía renovable con sello industrial propio.
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El complejo sojero sumó ingresos por alrededor de USD 23.000 millones en 6 años
Sin dudas que la soja y la industria a su alrededor son motores fundamentales de la economía local, en términos de captación de ingresos por exportaciones e inversiones. De acuerdo con los datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Cereales y Oleaginosas (Cappro), son casi USD 23.000 millones los generados por los envíos del producto agrícola en estado natural y sus derivados.
La cifra mencionada corresponde a la suma de las divisas generadas por exportaciones entre los años 2020 y 2025, significando una variación de entre el 30 % y 40 %, del total generado por todas las exportaciones de Paraguay, posicionado al rubro sojero como el principal complejo de envíos a nivel local, con una incidencia de gran preponderancia en la balanza comercial y en la estabilidad macroeconómica.
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En el reciente reporte de comercio exterior a mayo, el Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la soja sigue teniendo un excelente desempeño, ya que los envíos alcanzaron USD 1.941,9 millones, lo que representa un incremento de 48,4 %, con respecto al acumulado de los primeros cinco meses del año pasado. En cuanto al aceite de soja, se puede ver que sumó ventas al exterior por USD 279,4 millones, lo indica una expansión de 25,5 %. Por otro lado, la harina de soja llegó a USD 270,9 millones, es decir, un aumento de 16,9 %.
Industria
La agroindustria en el septenio ingresó al país divisas por valor de más de USD 7.397,87 millones, que en términos porcentuales significa 32,25 % del complejo soja. En ese sentido, se agrega que la inversión acumulada en la agroindustria refleja un proceso sostenido de crecimiento. Se estima que el sector ha superado los USD 1.000 millones en inversiones, considerando plantas industriales, infraestructura logística, puertos y tecnología.
Este proceso incluye desarrollos recientes de gran envergadura, como la planta de Pioneros del Chaco, que ha contribuido a ampliar la capacidad instalada y fortalecer el perfil industrial del país en 4,77 millones de toneladas por año.
La agroindustria genera, además, beneficios adicionales que potencian el desarrollo económico: promueve la transferencia de tecnología, impulsa la capacitación de capital humano, fomenta la formalización de la economía y fortalece las cadenas de valor a nivel local y regional.
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ACP firma acuerdo clave con Zona Franca Global y refuerza el interés empresarial de Paraná en Paraguay
Por: Adelaida Alcaraz
El entendimiento, alcanzado durante la Feria Empresarial del Paraguay (FEPY), busca fortalecer los vínculos institucionales, facilitar el intercambio de información estratégica y abrir nuevas oportunidades de inversión y expansión regional en el Mercosur.
¿Y si para una empresa brasileña hoy fuera más eficiente operar desde Paraguay que desde su propio territorio? Esta pregunta, que hasta hace poco sonaba hipotética, empieza a ganar espacio en conversaciones reales dentro del empresariado del sur de Brasil.
En particular, en sectores industriales y logísticos del estado de Paraná, donde crece una discusión que hace algunos años hubiera parecido improbable: dejar de ver a Paraguay solo como un mercado vecino para comenzar a evaluarlo como una plataforma operativa dentro de estrategias de expansión regional.
Atendiendo a este nuevo contexto económico, la firma de un acuerdo entre la Asociación Comercial de Paraná (ACP) y Zona Franca Global del Paraguay S.A.C.I.S., durante la FEPY, comienza a ser leída como una señal relevante dentro del sector empresarial del sur de Brasil.
El estado de Paraná, con un PIB superior a los USD 200.000 millones, representa uno de los principales polos industriales de Brasil. Paraguay, por su parte, gana visibilidad como plataforma operativa regional, apoyado en costos competitivos, energía mayoritariamente renovable (más del 95 % de su matriz) y regímenes como zonas francas que permiten estructurar operaciones de importación, ensamblaje y reexportación con eficiencia logística.
De acuerdo a las estadísticas, el comercio bilateral ya supera los USD 6.000 millones anuales, pero el foco del interés empresarial está cambiando. Ya no es solo cuánto se comercia, sino desde dónde conviene operar. En ciertos esquemas industriales, el sector privado estima reducciones de costos de entre 20 % y 30 %, además de mejoras logísticas cercanas al 30 % según estructura de operación.
En entrevista con FOCO, Cleber Amorin, vicepresidente de la ACP, expresó que los acuerdos de cooperación firmados entre la ACP y las principales entidades de Paraguay tienen como objetivo brindar mayor seguridad y confianza a los empresarios. “Gracias a la capilaridad, credibilidad y trayectoria de la ACP, que cuenta con 136 años de historia, desarrollaremos un trabajo orientado a proporcionar información precisa, confiable y estratégica para quienes buscan invertir, expandirse o generar nuevos negocios entre ambos países”, reveló.
Agregó que promoverán intercambios empresariales entre compañías paraguayas y brasileñas, generando oportunidades no solo para la industrialización y el desarrollo productivo, sino también para “la formación de alianzas estratégicas que permitan la apertura de nuevos mercados y el fortalecimiento de las relaciones comerciales bilaterales entre Paraguay y Brasil.”
Más que un acuerdo aislado, la alianza apunta a reducir fricciones de entrada, generar confianza institucional y facilitar la exploración de nuevas estructuras de inversión regional.
En ese marco, Paraguay empieza a consolidarse no solo como socio comercial, sino como posible plataforma operativa dentro del Mercosur, en un proceso donde la competitividad empieza a definirse menos por fronteras y más por eficiencia.