Uno de los momentos más relevantes de la participación institucional es el panel conjunto entre Cappro y la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap), que se realizó hoy viernes. Foto: Nestor Soto
Cappro en la Fepy 2025: industrialización y sostenibilidad como motores de desarrollo
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) se suma a la Feria de la Industria Nacional (Fepy), organizada por la Unión Industrial Paraguaya (UIP), con una propuesta institucional que busca visibilizar el potencial transformador de la agroindustria como motor de desarrollo sostenible para el país.
En esta edición, Cappro está presente con un stand ubicado en el pabellón “Centro de la Industria y el Futuro”, bajo el concepto “Del grano a la industrialización sostenible”, en donde la Cámara presenta su propuesta de valor basada en la transformación de materias primas locales como motor de desarrollo, innovación y empleo para Paraguay.
Esta intervención destaca los principales aportes del sector a la economía nacional: capacidad instalada, generación de divisas, empleo y exportaciones con valor agregado, todo enmarcado en una apuesta clara por la sostenibilidad como eje transversal de desarrollo: económico, social y ambiental.
Uno de los momentos más relevantes de la participación institucional es el panel conjunto entre Cappro y la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap), que se realizó hoy viernes 17 de octubre a las 12:30 en el auditorio del mismo pabellón, con la presencia de Raúl Valdez, presidente de Cappro.
El panel se titula “Del grano al futuro: la agroindustria como motor de valor y sostenibilidad para el Paraguay” y tuvo como objetivo posicionar el procesamiento local como un componente estratégico para el desarrollo productivo del país.
A lo largo de la exposición se abordaron los beneficios de procesar más localmente para crecer mejor, el impacto positivo del aceite de soja y los biocombustibles como vías de diversificación productiva, la importancia de generar empleo formal a través de la transformación industrial, y la necesidad de construir una visión compartida que articule al sector privado, el Estado y los productores en torno a la industrialización.
Cappro reafirma así su compromiso con el desarrollo sostenible, a través de una visión estratégica que apuesta por transformar en origen para exportar valor, consolidar empleos formales, fortalecer el ingreso de divisas y avanzar hacia una bioeconomía nacional.
Con más de dos décadas de trayectoria, el sector ha invertido más de USD 1.000 millones en tecnología e infraestructura, procesa 2,5 millones de toneladas anuales, exporta a más de 40 países y genera USD 1.000 millones en divisas, posicionando al Paraguay como proveedor de proteínas vegetales e insumos industriales de calidad mundial.
Solo en el mes de setiembre, el desempeño positivo, con una industrialización de soja, superó las 379.000 toneladas, el mayor volumen histórico para este periodo.FOTO: ARCHIVO
El procesamiento de soja alcanza pico histórico, reporta la Cappro
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Al cierre del tercer trimestre del año se molieron 2.987.136 toneladas de soja (periodo enero a setiembre), el mayor acumulado para ese periodo desde el 2016.
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer su boletín con datos al cierre de setiembre, el cual indica que el nivel de procesamiento es el más alto en 10 años en el acumulado y el pico máximo histórico de manera mensual. El sector de la molienda está experimentando un auge importante, de la mano de la gran producción registrada en la campaña 2025/26.
Al cierre del tercer trimestre del año se procesaron 2.987.136 toneladas de soja (periodo enero a setiembre), el mayor acumulado para ese periodo desde el 2016, es decir en los últimos 10 años, cuando se registró unos 3,04 millones de toneladas. Este volumen implica un crecimiento del 12,5 % con relación al mismo periodo de 2025.
Puntualmente, en el mes de la primavera, el desempeño positivo, con una industrialización de soja que superó las 379.000 toneladas, el mayor volumen histórico para este periodo. Además, la cifra representa el octavo mes consecutivo de crecimiento interanual en lo que va del año, en comparación con los mismos meses de 2025.
CAPACIDAD INSTALADA
Según el boletín, la coyuntura optimista de la agroindustria en el tercer trimestre se traduce en una mayor utilización de la capacidad instalada alcanzando un nuevo récord de 83 %. De esta forma, el aprovechamiento mantiene su tendencia positiva del año, cotejando con el mes pasado como con el mismo periodo del 2025, con un crecimiento de un punto porcentual en ambas comparaciones. La capacidad instalada mejoró con respecto al 2025, impulsada por una nueva planta y la vuelta a operación de una fábrica que se encontraba fuera de operaciones. “Para el inicio del último trimestre del año se espera continuar con el ritmo de procesamiento y seguir reduciendo la capacidad ociosa, lo que consolidará los avances que la agroindustria viene registrando desde principios del año anterior”, analiza.
OTROS GRANOS
En cuanto al procesamiento de los demás granos, se muestra una retracción del 22 % en comparación al tercer trimestre del año pasado, alcanzando 35.646 toneladas, destacándose el girasol y canola. En su conjunto, el procesamiento de oleaginosas muestra un crecimiento interanual del 12 % a setiembre.
Procesamiento de soja alcanza pico histórico del mes en setiembre, reporta la Cappro
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer su boletín con datos al cierre de setiembre, el cual indica que el nivel de procesamiento es el más alto en 10 años en el acumulado y el pico máximo histórico de manera mensual. El sector de la molienda está experimentando un auge importante, de la mano de la gran producción registrada en la campaña 2025/26.
Al cierre del tercer trimestre del año se procesaron 2.987.136 toneladas de soja (periodo enero a setiembre), el mayor acumulado para ese periodo desde el 2016, es decir en los últimos 10 años, cuando se registró unos 3,04 millones de toneladas. Este volumen implica un crecimiento del 12,5 % con relación al mismo periodo de 2025.
Puntualmente, en el mes de la primavera, el desempeño positivo, con una industrialización de soja que superó las 379.000 toneladas, el mayor volumen histórico para este periodo. Además, la cifra representa el octavo mes consecutivo de crecimiento interanual en lo que va del año, en comparación con los mismos meses de 2025.
Capacidad instalada
Según el boletín, la coyuntura optimista de la agroindustria en el tercer trimestre se traduce en una mayor utilización de la capacidad instalada alcanzando un nuevo récord de 83 %. De esta forma, el aprovechamiento mantiene su tendencia positiva del año, cotejando con el mes pasado como con el mismo periodo del 2025, con un crecimiento de un punto porcentual en ambas comparaciones.
La capacidad instalada mejoró con respecto al 2025, impulsada por una nueva planta y la vuelta a operación de una fábrica que se encontraba fuera de operaciones. “Para el inicio del último trimestre del año se espera continuar con el ritmo de procesamiento y seguir reduciendo la capacidad ociosa, lo que consolidará los avances que la agroindustria viene registrando desde principios del año anterior”, analiza.
Otros granos
En cuanto al procesamiento de los demás granos, se muestra una retracción del 22 % en comparación al tercer trimestre del año pasado, alcanzando 35.646 toneladas, destacándose el girasol y canola. En su conjunto, el procesamiento de oleaginosas muestra un crecimiento interanual del 12 % a setiembre.
Molienda de soja sigue creciendo y apunta a cerrar el año con nivel histórico
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El informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) actualizado al mes de agosto del presente ejercicio indica que en el acumulado se registró un incremento de 12,3 % y el desempeño apunta a alcanzar un nivel considerado histórico.
Entre enero y agosto se procesaron 2.607.810 toneladas de soja, el mayor acumulado para ese período desde 2016. El valor representa el aumento citado anteriormente de 12,3 % con respecto al mismo periodo del año pasado.
De acuerdo a los datos del gremio, de seguir a un ritmo similar en lo que queda del año, la molienda de la soja podría superar su mejor registro anual histórico de unos 3,7 millones de toneladas, conseguido en 2017.
Datos del procesamiento local. Foto: Captura
Desempeño de agosto
En el mes de agosto, el procesamiento trepó hasta 373.090 toneladas, unas 33 mil toneladas por encima de lo que se registró en el octavo mes de 2025, consolidando el séptimo mes consecutivo en el que se registra una mejora en esta comparativa.
En cuanto al procesamiento acumulado de girasol y canola, se situó en 31.678 toneladas, una caída interanual del 14,4 %. A pesar de dicho resultado negativo, la agroindustria de procesamiento de granos oleaginosos creció en su conjunto 12 % interanual hasta el momento.
En lo que va del año, la utilización de capacidad instalada alcanzó un 82 % a agosto. Este porcentaje representa un incremento con respecto a lo que se había conseguido al mes de julio, y, en este caso, también frente al resultado del mismo periodo del año pasado. En ambos casos la mejora fue de 2 puntos porcentuales, según el reporte.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.