El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) alertó a los productores el posible ingreso de plagas dañinas para el cultivo de la soja que estarían encontrándose en la región. Desde la institución sugirieron realizar monitoreos y reportar sospechas.
A través de un comunicado, se recomendó monitorerar de forma constante a las plantaciones para aplicar las medidas de control fitosanitario y reportar de inmediato los síntomas sospechosos, considerando que las mismas se encuentran en la región.
“El Senave recomienda al productor, el monitoreo frecuente de las parcelas, evitar estrés hídrico y nutricional, aplicar tratamientos preventivos según recomendación técnica”, detallaron, añadiendo que ante sospechas de presencia de estas enfermedades, se reporte inmediatamente las oficinas regionales más cercanas.
El hongo corresponde al género Diaporthe, en sus variantes Longicolla y Ueckeri, los cuales son patógenos que afectan a una amplia gama de cultivos, provocando podredumbre de raíces y frutos, muerte regresiva, cancros, manchas foliares, tizones, descomposición y marchitez, según mencionaron desde la Dirección de Protección Vegetal (DPV).
En la alerta fitosanitaria institucional también se incluyó a la enfermedad Cowpea mild mottle virus (CPMMV), caracterizada por un mosaico severo, anillos cloróticos y ampollamiento de la lámina foliar.
Según los informes de la dirección, los niveles de incidencia pueden variar, dependiendo principalmente de la dinámica poblacional de la mosca blanca (bemisia tabaci), vector que transmite el patógeno de manera no persistente.
“A nivel institucional se trabaja en el monitoreo de estas enfermedades en las principales zonas de cultivo de soja, a fin de determinar la presencia o ausencia de los patógenos señalados, los cuales no tienen antecedentes de hallazgo en nuestro país”, explicaron.
Dejanos tu comentario
MAG entregó recursos a productores por valor de G. 124 millones en Canindeyú
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), entregó equipos, infraestructura e insumos de producción por un valor de G. 124.735.000 en Canindeyú, con el objetivo de potenciar la producción avícola y mejorar la economía de los hogares rurales, además otorgó una asistencia directa al Comité de Productoras San Roque González.
Leé más: MAG y gremios frutihortícolas fortalecen estrategias del plan de cultivo de tomate
Durante el acto, el ministro del MAG, Carlos Giménez, enfatizó en que la instrucción y el acompañamiento técnico continuo son esenciales para el desarrollo rural. “Este proyecto ayuda a la diversificación y al impulso del productor que quiere trabajar. Tenemos que seguir trabajando juntos. La instrucción y las capacitaciones son herramientas claves para salir de la pobreza. Estamos desde el gobierno del Paraguay para acompañarles, apoyar a diversificar la producción entregando semillas de hortalizas para que vayan creciendo y teniendo producción continua”. destacó el responsable de la cartera.
El monto mencionado corresponde a incubadoras, generador eléctrico, insumos de producción como pollitos, comederos y bebederos, balanceados iniciadores, balanceados integrales, kits veterinarios y semillas de hortalizas. Todo esto con el fin de garantizar la producción continua y el autoconsumo.
Con este impulso a la diversificación productiva en Canindeyú, el MAG fortalece las capacidades de las familias del campo, promoviendo la seguridad alimentaria y la generación de ingresos sostenibles. Esta acción forma parte del plan gubernamental para el desarrollo rural integral, con la finalidad de consolidar a la agricultura familiar como pilar de crecimiento en la región.
Dejanos tu comentario
La “Escoba de Bruja” avanza por la región y pone en alerta a Paraguay
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) encendió la alerta ante el riesgo de ingreso al Paraguay de la enfermedad conocida como “Escoba de Bruja de la Mandioca”, una amenaza que ya cruzó las fronteras y fue detectada en Argentina, Brasil y Bolivia. El patógeno también fue identificado en Guayana Francesa en 2023, lo que refuerza la necesidad de extremar los controles sobre el material vegetal que ingresa al país.
La enfermedad, denominada Cassava Witches’ Broom Disease (CWBD), es provocada por el hongo Ceratobasidium theobromae y actualmente figura para Paraguay como una Plaga Cuarentenaria Ausente. Su eventual introducción representaría un serio riesgo para uno de los cultivos de mayor importancia para la alimentación y para la economía de numerosas familias productoras.
Te puede interesar: MAG lleva las ferias de la Agricultura Familiar a Asunción, Central y Cordillera
Amenaza oculta
La mandioca es el principal hospedero de esta enfermedad. Entre las señales que pueden aparecer en las plantas se encuentran una excesiva proliferación de hojas, pecíolos más pequeños, alteraciones vasculares y necrosis. Desde el Senave explicaron que a medida que avanza la infección, las plantas pueden presentar deformaciones, crecimiento reducido y la aparición de estructuras semejantes a una “escoba”, característica que dio origen al nombre de la enfermedad.
El impacto no se limita al aspecto de las plantas. La infección puede reducir de manera considerable la producción de raíces, comprometiendo tanto su rendimiento como su calidad comercial.
Uno de los mayores riesgos está precisamente en que las plantas infectadas pueden no mostrar síntomas visibles. Las estacas utilizadas para la propagación constituyen la principal vía de dispersión de la enfermedad, mientras que determinados insectos capaces de alimentarse de la savia también pueden contribuir a su transmisión.
El Senave advierte además que no existe un tratamiento curativo una vez que la planta ha sido infectada. En los escenarios más graves, las pérdidas podrían ubicarse entre el 80 % y el 100 % del rendimiento, con consecuencias que podrían alcanzar tanto al mercado como al abastecimiento de mandioca.
La enfermedad también puede encontrar un hospedero alternativo en plantas de aguacate, ampliando el alcance potencial del problema sanitario.
Leé también: Crece la titulación de tierras para mujeres y jóvenes durante el gobierno de Peña
¿Qué hacer?
Ante la proximidad de los focos regionales, el Senave establece como medida obligatoria no introducir ni utilizar material de propagación de mandioca procedente de zonas o países donde se haya confirmado la presencia de la enfermedad.
La recomendación es utilizar únicamente material certificado, de procedencia conocida y con garantías sobre su condición sanitaria. En el caso de productores que preparan sus propias estacas, estas deben provenir de plantas sanas, vigorosas y representativas de cada variedad, cuidando además que se mantengan su identidad, pureza y calidad sanitaria.
La vigilancia dentro de las fincas también adquiere un papel fundamental. Los productores y técnicos deben realizar inspecciones periódicas y comunicar inmediatamente al Senave cualquier síntoma que genere sospecha, sin esperar a contar con una confirmación. Asimismo, deberán facilitar las tareas de inspección, monitoreo y control que lleven adelante los técnicos de la institución.
El objetivo es evitar que una enfermedad que todavía permanece fuera del territorio nacional logre establecerse en Paraguay. El Senave considera que preservar al país libre de esta plaga es una cuestión de interés nacional debido al peso que tiene la mandioca en la alimentación de la población y en la agricultura familiar y comercial.
Un eventual ingreso y establecimiento de la “Escoba de Bruja” no solo podría golpear el rendimiento de los cultivos. También tendría el potencial de generar un fuerte impacto económico entre los productores y poner bajo presión la seguridad alimentaria, por lo que la prevención y la detección temprana se convierten en las principales barreras frente a esta amenaza sanitaria.
Dejanos tu comentario
Paraguay busca fortalecer la regulación de bioinsumos agrícolas con cooperación de Chile
Nuestro país inició un proceso de revisión de su marco normativo para los bioinsumos de uso agrícola, con el apoyo técnico de Chile. El objetivo es mejorar las reglas para el registro, regulación y control de estos productos, especialmente de los bioplaguicidas microbianos utilizados en el sector agrícola.
El especialista chileno Eduardo Tapia, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), inició una visita técnica al país para realizar un diagnóstico sobre la situación actual. La visita forma parte del proyecto para el Mejoramiento del Marco Normativo de Bioinsumos del Paraguay, que se desarrolla mediante un esquema de cooperación entre ambos países.
La agenda de Tapia está coordinada por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) e incluye reuniones con autoridades y referentes del sector. Durante su estadía, conocerá el marco normativo que actualmente se aplica en Paraguay y visitará los laboratorios de la institución.
Leé también: Prevén superar 12 millones de toneladas de soja en la nueva campaña 2026/27
También se realizarán mesas de trabajo con diferentes áreas técnicas del Senave y visitas a referentes del sector en los departamentos de Central y Alto Paraná. El objetivo es conocer de primera mano la situación del sector, las capacidades disponibles y los principales aspectos que deben ser considerados para mejorar la regulación.
Uno de los principales objetivos del proyecto es establecer un marco específico para la regulación y el uso de bioplaguicidas microbianos en la agricultura paraguaya. A través de este proceso también se busca mejorar los controles y los procedimientos que actualmente lleva adelante el Senave en relación con estos productos.
El intercambio con especialistas chilenos permitirá además fortalecer las capacidades técnicas de los funcionarios paraguayos, a partir de experiencias y prácticas aplicadas en Chile.
Como resultado de esta primera etapa se prevé elaborar un diagnóstico y definir un plan de trabajo para los próximos meses de 2026.
Dejanos tu comentario
Maní paraguayo busca multiplicar su producción y conquistar nuevos mercados
La Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Maní (CAPPEM) apunta a llevar el área cultivada hasta 100.000 hectáreas, aunque el acceso a maquinaria especializada continúa siendo uno de los principales desafíos.
Aprovechamiento de superficies arenosas. El ingeniero agrónomo Fabián Pereira, explicó que el maní viene ganando espacio dentro de la producción agrícola paraguaya y se perfila como una alternativa para aprovechar superficies que presentan limitaciones para otros cultivos.
Durante la zafra 2025, el país alcanzó unas 22.000 hectáreas cultivadas, con una producción total cercana a las 45.000 toneladas y un volumen de exportación de aproximadamente USD 50 millones.
La producción se concentra principalmente en el Chaco, San Pedro, Caaguazú, Itapúa, Paraguarí y Caazapá, además de otros departamentos donde el cultivo comienza a ganar presencia. Desde la CAPPEM proyectan un crecimiento importante a largo plazo, con la meta de alcanzar unas 100.000 hectáreas y generar alrededor de USD 250 millones en exportaciones.
Variedades, costos de producción y desafíos. Entre las variedades utilizadas se destaca la OL3, de calidad tipo runner, con rendimientos que oscilan entre 3 y 4,5 toneladas por hectárea. Los costos de producción se ubican actualmente entre USD 1.500 y USD 1.600 por hectárea.
Si bien los precios disminuyeron en 2025 frente al año anterior, se situaron alrededor de USD 450 por tonelada, mientras que para 2026 se proyecta un valor cercano a USD 500 por tonelada.
Uno de los principales obstáculos para ampliar la superficie cultivada es el acceso a maquinaria especializada. Según señaló Fabián, el equipo completo para la cosecha puede representar una inversión de alrededor de USD 500.000 y tiene capacidad para trabajar unas 300 a 350 hectáreas por año.
El elevado costo frente a la superficie que puede cubrir limita la incorporación de estos equipos, especialmente para productores que no cuentan con grandes extensiones o posibilidades de compartir la maquinaria.
Una ventaja estratégica. Aun así, el cultivo presenta una ventaja estratégica, y es la posibilidad aprovechar suelos arenosos y superficies con baja productividad para otras alternativas agrícolas.
Además, requiere la aplicación de entre 2 y 3 toneladas de cal agrícola por hectárea al año para lograr condiciones adecuadas de producción. Aunque esto incrementa los costos, también contribuye a corregir las condiciones del suelo y puede convertir áreas poco productivas en superficies capaces de generar ingresos.
Exportaciones y perspectivas. En el frente externo, Rusia, Países Bajos y Ecuador se encuentran entre los principales destinos del maní paraguayo. Para la campaña 2026, el manejo sanitario será un factor ante un escenario de mayores lluvias asociado al fenómeno de El Niño.
En condiciones normales, el cultivo requiere entre siete y ocho aplicaciones de fungicidas para controlar enfermedades, por lo que un exceso de humedad podría elevar la frecuencia de los tratamientos y, consecuentemente, los costos.