El futuro empresarial no se improvisa, se interpreta con datos y una lectura estratégica del mercado. Osmar Colmán, director de Desarrollo y Nuevos Negocios de TEXO, ofrece las herramientas y la mirada necesarias para tomar decisiones con sentido en tiempos de cambio.
Paraguay atraviesa uno de los ciclos de crecimiento más robustos y sostenidos de la región en la última década. Sin embargo, detrás de esa estabilidad macroeconómica, los negocios viven una presión creciente con nuevos competidores, consumidores más sofisticados, una digitalización acelerada y un ritmo de cambio que obliga a repensar decisiones todos los días.
Osmar Colmán, director de Desarrollo y Nuevos Negocios de TEXO, comparte cuatro claves que marcarán el rumbo de los negocios. Tomá nota de las recomendaciones para mantener tu empresa relevante.
1. Leer el mercado más allá de la estabilidad: El mercado paraguayo ya no es previsible. La oferta se multiplicó, los consumidores comparan, opinan y deciden distinto. La estabilidad macro no garantiza estabilidad competitiva, significa que todos compiten en el mismo tablero, pero con márgenes más ajustados y un entorno donde cada movimiento cuenta.
Hoy, leer el mercado no es solo mirar ventas o shares, es construir sistemas de lectura continua. Implica cruzar información de diferentes fuentes tales como el comportamiento del consumidor, desempeño de categorías, inversión publicitaria, contexto macro y señales culturales.
El objetivo es detectar patrones antes que los demás. Las empresas que logran hacerlo no reaccionan al mercado, lo anticipan. “He visto y muchas veces liderado procesos donde el crecimiento vino de decisiones tomadas con evidencia, no con intuición.
La diciplina de revisar semanalmente el tablero, testear hipótesis pequeñas antes de escalar y transformar los datos en decisiones de producto, precio o comunicación con agilidad. La ventaja no está en tener más datos, sino en tener una narrativa que los conecte con las decisiones correctas”, asegura Osmar.
2. Convertir la planificación en un sistema de aprendizaje continuo: En un entorno en el que las variables cambian más rápido que los presupuestos, planificar ya no es proyectar, es prototipar.
Las empresas más ágiles no eliminan la incertidumbre, la administran con método. Y uno de los enfoques más eficaces para hacerlo es el pensamiento de diseño, no solo como herramienta creativa, sino como sistema de gestión del aprendizaje.
En mi experiencia con los procesos de transformación comercial y el desarrollo de nuevos productos e innovaciones, confirmé que los planes más efectivos no son los que buscan predecir, sino los que aprenden mientras avanzan.
El pensamiento de diseño aporta justamente eso, una estructura que permite pasar del diagnóstico a la acción en ciclos cortos, donde cada hipótesis se prueba, se mide y se ajusta antes de escalar.
En la práctica, este enfoque se traduce en observar con más profundidad, actuar con más agilidad y mejorar con más frecuencia. Cuando una empresa adopta este ritmo de pensamiento, deja de planificar desde la distancia y empieza a evolucionar en tiempo real.
3. Colaboración ampliada: Las mejores ideas no surgen de una sola mente, ni de un solo departamento, surge de la intersección entre disciplinas, saberes y perspectivas. La colaboración ampliada no es un valor blando; es una estrategia dura.
Significa conectar datos con creatividad, marketing con operaciones, producto con comunicación, personas con tecnología, es dejar de trabajar por silos y empezar a interconectar. Las organizaciones que logran ese tipo de conversación transversal no solo resuelven problemas más rápido: descubren oportunidades que otros ni siquiera ven, ahí es donde la innovación deja de ser un área y se vuelve una forma de trabajar.
La colaboración ampliada permite que los datos encuentren historias, que las historias encuentren propósito y que el propósito encuentre resultados, no es sumar más reuniones, es crear más conexiones inteligentes.
4. Ver oportunidades donde otros no las ven: En los mercados estables y emergentes como el nuestro, las oportunidades más valiosas no están en lo visible, sino en los márgenes del cambio.
Solo por citar como ejemplo, tres datos del mapa empresarial paraguayo: a) Las pymes proveedoras se consolidan: su número creció más de 30 % en cuatro años, ganando terreno en cadenas dominadas por grandes grupos. Las marcas que saben integrarse a ese ecosistema capturan crecimiento conjunto; b) Exportar conocimiento: los servicios basados en tecnología, marketing y diseño crecieron 47 % desde 2022, y muestran que el talento local puede competir fuera del país; c) Las exportaciones con certificación ambiental aumentaron 60 %, marcando un giro donde la sostenibilidad pasa de discurso a ventaja comercial.
Tres tendencias distintas, una misma lección: el futuro no se conquista desde la comodidad.