Desde la semana pasada, los trabajadores agrupados en la asociación de cañicultores han mantenido como medida de fuerza el cierre de rutas, además del cese de la producción de caña, afectando así no solo la movilidad de la zona, sino también el trabajo de la planta alcoholera en Mauricio José Troche.
Ante este escenario, el viernes pasado se integró una mesa de trabajo con representantes de Petropar, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, las gobernaciones de Caaguazú y Guairá, y los representantes del sector cañicultor, donde estos presentaron como principal pedido la culminación de la construcción del proyecto del nuevo tren de molienda en la planta de Troche.
En conversación con el programa “Así son las cosas”, emitido por GEN y Universo 970 AM / Nación Media, el gobernador del Guairá, César Sosa, comentó que desde el pasado viernes las autoridades pertinentes realizaron varias reuniones de las cuales surgieron nuevas ideas para mediar y poder llegar a un acuerdo con los productores.
Podés leer: Ruta PY08: presentan seis ofertas de entre 115 mil y 77 mil millones de guaraníes
“Estuvimos discutiendo varias ideas y luego todo eso lo tratamos con el ejecutivo, y bueno, hoy a las 9 vamos a tener la reunión para comentarle a los cañeros todas las decisiones y trabajos que vamos a hacer en Troche; queremos que esta problemática se solucione. Creo que el diálogo es fundamental en esto; hay buenas noticias y creo que vamos a llegar a buen puerto hoy”, indicó el gobernador de Guairá.
El mismo remarcó que, como autoridades, lo que más les interesa es levantar la producción de caña, en este caso para los tres departamentos afectados, y que el resto de los inconvenientes se vayan viendo a la par, ya que lo importante es que no quede ninguna caña en finca, que es justamente la principal preocupación.
Dejanos tu comentario
El MAG busca mercados para productos agropecuarios de Canindeyú afectados por los granizos
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) impulsa nuevas gestiones comerciales para sostener la venta de tomate nacional, en medio de una sobreoferta y los daños ocasionados por granizadas en Caaguazú. La institución retomará esta semana las ruedas de negocios con supermercados y mantiene gestiones para concretar envíos al mercado brasileño.
El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, informó que las granizadas afectaron más de 170 hectáreas de cultivos hortícolas, destruyeron 676 casetas de producción y perjudicaron a casi 700 familias productoras. La situación impactó en uno de los principales departamentos proveedores de hortalizas del país.
Como parte de la asistencia, el MAG entregó insumos, incluidos fertilizantes, y trabaja en el acompañamiento para recuperar las estructuras dañadas. Además, abordó con entidades crediticias estatales la situación financiera de los productores, cuyos compromisos podrían verse afectados por los gastos imprevistos para reanudar sus actividades.
Te puede interesar: BCP reporta economía robusta con una expansión acumulada del 5,7 %, a agosto
Gestiones para ampliar las ventas
La cartera agropecuaria anunció que esta semana se retomarán las ruedas de negocios con supermercados, dando continuidad a los encuentros realizados en febrero. El objetivo es fortalecer los vínculos entre compradores y organizaciones de productores, ampliar las oportunidades comerciales y facilitar la colocación de la producción.
El ministro también mencionó las gestiones para exportar tomate a Brasil. El envío previsto para este lunes no pudo concretarse, aunque manifestó su expectativa de avanzar durante la semana.
En cuanto a la oferta para los próximos meses, indicó que los daños podrían reducir la disponibilidad de hortalizas, pero evitó anticipar una eventual escasez, debido a que parte de los productores mantiene sus instalaciones en condiciones operativas.
Giménez advirtió, además, que el MAG acumuló una reducción presupuestaria del 42 % en cinco años, una limitación que podría afectar progresivamente la capacidad de capacitación y apoyo a la comercialización. En este escenario, facilitar el acceso a mercados resulta clave para recuperar la producción y sostener los ingresos de las familias rurales.
Leé más: Prevén lluvias irregulares y persistencia del déficit hídrico en cultivos
Dejanos tu comentario
“El desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Fredi Casco, director artístico de la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, habló con La Nación/Nación Media sobre el trabajo que vienen desarrollando desde la organización, comentó sobre el rol formativo que se proponen, y se refifirió a la importancia de la participación estatal y privada en el ámbito artístico local.
La Fundación Texo para el Arte Contemporáneo cumplió diez años de existencia, desarrollando en este tiempo actividades que propician mostrar, contar y pensar el arte desde la particularidad propia del país y sus creadores. Se trata de una organización sin fines de lucro fundada en 2016, que se desprende de la iniciativa y el patrimonio del Grupo Texo, fundado por José Daniel Nasta.
El director artístico de la institución, el artista visual, curador y realizador Fredi Casco, compartió un diálogo con La Nación/Nación Media en el marco de este aniversario, partiendo de una mirada retrospectiva sobre lo hecho en esta década, fijando una caracterización del escenario presente y planteando necesidades y una proyección del espacio.
–¿Cuáles considerás que han sido los logros o aportes de la Fundación en la escena del arte contemporáneo en esta década?
–Creo que uno de los principales aportes de la Fundación Texo en estos diez años ha sido generar un espacio sostenido de reflexión y visibilidad para el arte contemporáneo en Paraguay. Cuando comenzamos, nos interesaba no solamente producir exposiciones, sino contribuir a fortalecer una escena. Nos interesaba generar encuentros entre artistas, curadores, investigadores y públicos locales e internacionales, y propiciar intercambios que pudieran tener continuidad en el tiempo. Creo que otro aporte fue ampliar la propia idea de lo que entendemos por arte contemporáneo. Desde Texo hemos intentado mirar una escena más compleja y heterogénea, en la que pueden coexistir prácticas provenientes de diferentes lugares e incluso de diferentes disciplinas.
APRENDIZAJES
–¿Qué aprendizajes generaron un cambio de estrategias o de objetivos a partir del trabajo realizado?
–Diez años son suficientes para descubrir nuevas formas de llevar adelante el programa inicial, incluso aquellas que desafían nuestras propias certezas. Al comienzo quizás pensábamos más en construir una plataforma para una escena contemporánea que necesitaba mayor visibilidad. Con el tiempo entendimos que la cuestión no era solamente cómo colaborar en ello y cómo fortalecer la escena del arte paraguayo, sino también preguntarnos desde dónde queríamos hacerlo.
–¿Qué lectura del escenario local los impulsa a apostar por la formación y la difusión?
–Paraguay tiene una escena artística muy rica, pero históricamente ha tenido una infraestructura institucional bastante precaria, con una política cultural pública débil. Existe una enorme capacidad de producción, pero no siempre existen las mismas condiciones para investigar, debatir, publicar, conservar, formar públicos o hacer circular esas producciones. No es suficiente con producir exposiciones. Una escena necesita pensamiento crítico, conversación, archivos, investigación, mediación y posibilidades de intercambio. Y hay otra cuestión que para mí es importante: durante mucho tiempo Paraguay fue leído desde centros culturales extranjeros. Parte del desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural. –¿Qué planteamientos o proyectos vienen trabajando respecto a la valoración del arte local contemporáneo, sea desde el Estado, los mecenas o los inversionistas?
–Creo que uno de los grandes desafíos sigue siendo construir un sistema más sólido alrededor del arte paraguayo. No podemos depender únicamente de la voluntad de los artistas ni de iniciativas privadas aisladas. Es necesario que exista una articulación entre políticas públicas, instituciones culturales, coleccionismo, mecenazgo, investigación, educación y mercado. También hace falta comprender que apoyar el arte no significa solamente comprar obras o financiar exposiciones. Significa invertir en archivos, publicaciones, investigación, conservación, residencias, formación y circulación internacional. Es decir, construir las condiciones para que una escena pueda desarrollarse y sostenerse en el tiempo. El sector privado puede desempeñar un papel muy importante, pero el Estado tiene responsabilidades que no pueden ser sustituidas por el mecenazgo. Y al mismo tiempo necesitamos desarrollar un coleccionismo local más informado y comprometido, capaz de comprender que adquirir arte paraguayo también significa participar en la construcción y preservación de nuestro patrimonio contemporáneo.
EXPERIMENTACIÓN, INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN
–¿Qué proyectos u objetivos se trazan para la siguiente década?
–Después de diez años, creo que el principal desafío consiste en profundizar y fortalecer lo que hemos realizado. Nos interesa que la Fundación Texo continúe siendo un lugar de experimentación, investigación y formación; que podamos fortalecer todavía más los vínculos con artistas y comunidades de distintas partes del Paraguay y ampliar nuestras redes internacionales o, como diría José Daniel Nasta, el presidente de la fundación: “Hacer diplomacia cultural”. Tal vez el objetivo más ambicioso será continuar trabajando para que Paraguay sea visto como un lugar desde el cual también es posible producir pensamiento y formas de comprender el mundo que son capaces de interpelar a los centros.
–¿Cuáles son los momentos trascendentes o bisagras del proyecto en esta década?
–Me cuesta elegir acontecimientos aislados porque veo estos diez años más como un proceso que continúa al día de hoy, un “work in progress”, como se le dice en la jerga del arte contemporáneo a las obras que aún no están cerradas. Hay exposiciones, programas de formación, encuentros y colaboraciones que fueron modificando nuestra manera de trabajar. Pienso más bien en que hubo programas-bisagra, como “Contar el arte” en el cual desde hace diez años damos la palabra a artistas visuales, arquitectos, músicos, cineastas, gestores culturales, curadores y teóricos. Otro programa, en ese sentido, es “Selección”, que comenzó antes de la Fundación Texo, como un programa de responsabilidad social de las empresas Texo y que luego, a partir de la Fundación, generó un diálogo más transversal con otras disciplinas. También fueron fundamentales las relaciones que construimos con interlocutores internacionales, como la Fondation Cartier, la Bienal de Curitiba o Pinta Sud. No tanto por una cuestión de legitimación externa, sino porque permitieron poner la producción paraguaya en conversación con otras experiencias.
–¿Podrías explicarnos en qué consiste su trabajo y mirada respecto al arte indígena?
–Nosotros, más que nada, intentamos aportar y sumar a las miradas de instituciones como el Museo del Barro o el pensamiento de autores como Ticio Escobar, entre otros, quienes desde hace décadas trabajan y reflexionan en torno a ese universo artístico. Considero que una cuestión central es evitar mirar el arte indígena exclusivamente desde categorías etnográficas. Eso no significa desconocer la importancia de la etnografía o la antropología, pero debemos reconocer que estamos también frente a producciones estéticas contemporáneas de enorme complejidad. Cuando un artista indígena dibuja, pinta, talla o trabaja con fibras, está produciendo universos simbólicos desde sistemas de conocimiento y formas de comprender el mundo diferentes y absolutamente actuales.
REVISAR CATEGORÍAS
–¿Qué desafíos plantea esta visión?
–Esto nos obliga a revisar nuestras propias categorías. Me interesa pensar qué ocurre cuando esas producciones obligan al propio sistema del arte contemporáneo a ampliar o cuestionar sus categorías. Las colaboraciones de antropólogos como Guillermo Sequera, la de Lía Colombino o Ticio Escobar fueron fundamentales para la Fundación Texo. Así como también lo fue la visita de Bruce Albert, Joseca Yanomami y Hervé Chandès. Bruce lleva décadas de convivencia y trabajo con los yanomamis, y su experiencia permite comprender hasta qué punto una imagen puede estar vinculada a cosmologías, conocimientos y experiencias que no se dejan reducir fácilmente a nuestras categorías occidentales.
–¿En qué sentido estas producciones difieren de nuestro imaginario dominante?
–En el caso de Joseca, sus dibujos hacen visibles seres y dimensiones del mundo yanomami que para nosotros pueden pertenecer al terreno de lo imaginario, pero que dentro de su cosmología poseen otra condición de realidad. El diálogo con Hervé también permitió abordar otra cuestión que nos interesa mucho: qué sucede cuando estas producciones ingresan en instituciones internacionales de arte. No se trata simplemente de trasladarlas de un contexto a otro, sino de preguntarse cómo mostrarlas sin neutralizar los mundos y conocimientos de los cuales proceden.
Dejanos tu comentario
Sésamo exporta por USD 38,8 millones y se prepara para una nueva campaña
Las exportaciones de sésamo alcanzaron USD 38,8 millones, consolidando al rubro como una alternativa relevante para la agricultura nacional. El sector se prepara para una nueva campaña con expectativas de obtener rendimientos de entre 500 y 700 kilogramos por hectárea, aunque enfrenta desafíos relacionados con los precios internacionales y el tipo de cambio.
El presidente de la Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Sésamo (Capexse), Gilberto Ozorio, destacó que Paraguay mantiene entre 35 y 40 mercados habituales para su producción. Pese a la competencia de países de África, India y Centroamérica, la calidad continúa siendo uno de los principales atributos diferenciadores del producto nacional.
Lea más: MAG destina G. 708 millones para recuperar invernaderos en Yhú
La mecanización, especialmente en el Chaco, representa una oportunidad para mejorar los rendimientos y reducir costos. Asimismo, el sector busca avanzar en la industrialización, con el crecimiento de las exportaciones de sésamo descortezado y el objetivo de desarrollar la producción de aceite para exportación, a fin de generar mayor valor agregado.
El rubro también cumple un papel importante en la economía de los pequeños productores y sus familias, por ello, el sector considera fundamental fortalecer la productividad, preservar la calidad e inocuidad, mejorar la planificación de las campañas y ampliar los mercados para consolidar al sésamo como fuente de ingresos y generación de divisas para Paraguay.
Dejanos tu comentario
Capeco apunta a producir hasta 45 millones de toneladas en 2040
La expansión de áreas cultivadas, la diversifiación de los rubros y la incorporación de nuevas zonas productivas marcan la hoja de ruta del sector agrícola paraguayo hacia 2040.
Proyecciones y nuevas zonas productivas. El sector agrícola paraguayo apunta a alcanzar entre 40 y 45 millones de toneladas de granos para el año 2040, según proyectó el director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Hugo Pastor, dentro de esta meta, la soja continuará como principal rubro agrícola.
Como parte de esta visión, el sector plantea llegar a 5 millones de hectáreas de soja, acompañadas por unas 2,5 millones de hectáreas de maíz y la recuperación del área de trigo hasta unas 800.000 hectáreas. A estos cultivos se sumarían el crecimiento del arroz y otros rubros de rotación, como chía, sésamo, girasol y canola.
La expansión agrícola también avanza hacia nuevas zonas del país; Pastore señaló que departamentos como Paraguarí, Cordillera y Concepción están incorporando progresivamente a la agricultura algunas tierras tradicionalmente destinadas a la ganadería.
Este proceso abre oportunidades para ampliar la base productiva y diversificar las regiones agrícolas. Otro territorio con potencial es la Región Occidental, donde Pastore destacó las condiciones de los suelos del Chaco y el avance de la integración entre agricultura y ganadería, acompañado por la infraestructura y la industria instalada en las colonias menonitas.
Integración de productores. Pastore también resaltó la importancia de integrar a los pequeños productores a las cadenas productivas como una vía para contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades rurales.
“Entre el 2002 y el 2022 se redujo a más de la mitad la pobreza en el país precisamente por la integración de estos campesinos a las cadenas productivas”, afirmó.
Sobre el fenómeno de El Niño, Pastore señaló que las lluvias son favorables para la producción frente a escenarios de sequía, aunque advirtió que eventuales excesos de precipitaciones podrían generar dificultades en la logística vial y portuaria.
La proyección hacia 2040 combina así mayor producción, diversificación de cultivos, incorporación de nuevas áreas y participación de más productores, con el desafío de sostener la competitividad y fortalecer la infraestructura necesaria para movilizar una producción cada vez mayor.