El Centro Azucarero y Alcoholero Paraguayo (CAAP) comunicó que los ingenios azucareros y alcoholeros de las zonas de influencia de Mauricio José Troche están dispuestos y en condiciones de recibir la caña dulce recolectada que se encuentra sin poder entregar a fin de evitar pérdidas de la materia prima.

Esto, teniendo en cuenta la situación entre los cañicultores de Troche, que están a la espera de la culminación del tren de molienda en la planta alcoholera de la empresa estatal, Petróleos Paraguayos (Petropar), la cual impide la entrega de la materia prima para procesar alcohol generando preocupación por el deterioro del producto si no es procesado a tiempo, puesto que podría perder calidad y disminuir el rendimiento.

El gremio siempre está atento a lo que sucede dentro del sector”, explicó José Luis Jiménez, gerente técnico del CAAP, asegurando que se busca que en consecuencia también se logre evitar una pérdida económica de manera mantener la cadena productiva.

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Asimismo, señaló que el sector azucarero y alcoholero paraguayo no son una simple mercancía, sino un pilar de alto impacto económico y social y un sector estratégico para el desarrollo nacional.

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Durante décadas el Estado ha reconocido su carácter sensible, estableciendo marcos regulatorios que han permitido su desarrollo y ha protegido a los productores locales”, indicó, agregando que la recaudación fiscal, los aportes sociales, impuestos municipales e ingresos por divisas son las principales fortalezas del sector.

Importancia económica

En cuanto a la importancia económica, manifestó que el cultivo de caña dulce representa un pilar clave en la economía nacional, especialmente en los departamentos de Caaguazú, Guairá, Caazapá, Paraguarí, Cordillera, entre otros.

“Este rubro es generador de empleos, actualmente unas 32.500 familias dependen de él e indirectamente 250.000 personas se sustentan del mismo”, añadió. Como materia prima de la caña dulce se produce azúcar y el etanol, dinamizando toda la cadena de valor, y su uso se extiende para producir azúcar orgánico especialmente para exportación con oportunidades para el biocombustible.

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La zafra tiene una duración de 6 meses y generalmente se inicia a finales de abril o en el mes de mayo de cada año, todo dependiendo de la maduración de la caña y el clima. ”Este periodo no solo implica la cosecha intensiva en el campo, sino también el bienestar de la gente”, dijo, atendiendo a que garantiza el sustento, el arraigo familiar y la paz social en comunidades y logísticos para garantizar el procesamiento oportuno.

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