- Por Rodolfo Sosa.
En esta edición de Hacedores LN, el diplomático y especialista en asuntos energéticos Guido Maiulini, actual jefe de Asesoría Estratégica en la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), manifestó que Paraguay tiene potencial para liderar la integración energética en América Latina y que las oportunidades del país no se limitan a sus recursos hídricos sino también a su ubicación estratégica y a la visión de sus gobernantes, que supieron combinar prudencia macroeconómica con la actual exploración de nuevas fuentes como el gas natural y la energía nuclear en un futuro.
El directivo de OLADE dijo a La Nación/Nación Media que Paraguay no sólo participa activamente en los procesos de cooperación regional, sino que además posee un “predicamento particular” dentro de América Latina gracias a su dotación de recursos y a la forma en que los ha gestionado.
El desafío ahora, sostuvo, es avanzar en acuerdos multilaterales que den garantías técnicas y jurídicas a la circulación de energía en la región, un paso clave para que el país pueda consolidarse como hub energético.
En esa proyección, la diversificación de la matriz del Cono Sur abre una ventana de oportunidades. Maiulini observa un crecimiento sostenido de las energías renovables no convencionales y del almacenamiento con baterías, con Chile como referente, mientras los proyectos hidroeléctricos binacionales continúan en agenda.
En ese futuro, Paraguay podría transformarse en un nodo central para la comercialización de energía limpia en Sudamérica, con un impacto que trasciende lo económico para convertirse en una verdadera palanca de desarrollo regional.
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- Desde su perspectiva, ¿cuál es el rol que Paraguay puede desempeñar en la integración energética de América Latina?
Creo que no exagero al decir que Paraguay está destinado a desempeñar un rol de liderazgo. Por su dotación de recursos, por su ubicación en la geografía sudamericana, por la inteligencia con que ha sabido aprovechar esos recursos y por la visión de sus élites en la búsqueda de nuevos itinerarios tecnológicos, Paraguay es un actor central en los procesos de integración energética de la región.
- ¿Qué ventajas estratégicas observa en Paraguay en materia de generación hidroeléctrica y transición energética?
Paraguay tiene una historia muy rica en el aprovechamiento de sus recursos hídricos. De hecho, es el único país del mundo con una matriz que es predominantemente —en un 99%— cero carbono.
Sin embargo, también es un país que en las últimas décadas, gracias a un manejo macroeconómico prudente y a la pujanza de su economía, ha mostrado tasas de crecimiento muy interesantes. Y eso hace que hoy esté explorando nuevas fuentes energéticas, como el gas natural o la nucleoeléctrica.
- ¿Cómo evalúa la participación de Paraguay en los procesos de cooperación energética regional impulsados por OLADE?
Siempre tiene una participación muy activa en los procesos de cooperación energética regional que impulsa OLADE y, por todo lo que mencioné antes —su dotación de recursos, su ubicación estratégica y la manera en que ha sabido aprovechar esos recursos—, Paraguay tiene un predicamento particular dentro de la región.
- ¿Qué desafíos identifica para que Paraguay pueda convertirse en un hub energético en la región?
El principal desafío es colectivo: avanzar en acuerdos multilaterales. Todavía faltan marcos que den las garantías técnicas y jurídicas necesarias para que la energía pueda circular entre los países con criterios de competitividad económica.
Y eso, naturalmente, supone discusiones complejas, negociaciones internacionales, acuerdos técnicos y políticos. Justamente, mi visita a Paraguay tuvo que ver con acompañar y participar en algunas de estas conversaciones.
- ¿Cuáles son las proyecciones de OLADE respecto a la diversificación de la matriz energética en el Cono Sur?
La matriz energética del Cono Sur presenta algunos vectores de desarrollo claros para la próxima década. Las energías renovables no convencionales continuarán ampliando su participación en la región.
Vemos un crecimiento sostenido en la incorporación de sistemas de almacenamiento con baterías, con Chile liderando el rubro y avances importantes también en Argentina y Brasil. Al mismo tiempo, la generación térmica seguirá sumando capacidad, principalmente como respaldo al sistema.
En cuanto a los grandes proyectos hidroeléctricos, muchos de ellos de carácter binacional, permanecen en agenda, aunque todavía sin un horizonte claro de materialización.
- ¿Qué oportunidades de inversión y cooperación internacional visualiza para Paraguay en el marco de la transición energética?
Como decía antes, avanzar en grandes acuerdos multilaterales —en lo operativo, en lo regulatorio y en lo económico— puede abrir la puerta a un proceso masivo de inversiones en energías limpias en la región.
Y Paraguay, por su situación geográfica y por las obras que viene desarrollando, está en condiciones de convertirse en uno de los nodos clave para la comercialización de energía en el marco de un mercado sudamericano.
- Finalmente, ¿cómo imagina la matriz energética latinoamericana en los próximos 20 años y qué papel le asigna a Paraguay en ese futuro?
Nosotros vemos con mucha claridad el potencial de la integración: una mayor interconexión, un planeamiento más integrado y una convergencia regulatoria.
Si logramos avanzar en esos tres desafíos, el sistema eléctrico de la región no sólo seguirá siendo el menos carbónico del mundo —como ya lo es hoy—, sino que además contará con una energía competitiva y confiable.
Y eso puede transformarse en una verdadera palanca de desarrollo económico y social, tanto para Paraguay como para América Latina y el Caribe en su conjunto.
Perfil
- Jefe de Asesoría Estratégica en la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE)