El reciente recorte de tasas realizado por la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), el primero realizado en lo que de la administración de Donald Trump, tendría efectos limitados en el tipo de cambio a nivel local, ya que no es el único factor que configura el valor del dólar en nuestro país. Los actores económicos descartan que el dólar alcance los G. 7.800 para este año, pero sí vaticinan leves repuntes.
El economista Jorge Garicoche explicó a La Nación/Nación Media que la decisión de Estados Unidos de recortar sus tasas responde a presiones en el mercado laboral estadounidense y no a una baja en los niveles de su inflación, que persisten en porcentajes elevados.
“La FED tiene un mandato dual, es decir, monetario y económico. A diferencia de nuestro Banco Central, que se centra principalmente en la política monetaria, la FED también busca sostener la actividad económica y el empleo. En ese marco se entiende la decisión”, señaló Garicoche.
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El economista subrayó que la inflación en el país del norte sigue por encima del objetivo, lo que significa que las tasas reales incorporan todavía esa presión de precios, por lo que no se debe interpretar la medida como un abaratamiento inmediato del crédito.
Consultado sobre los efectos en el tipo de cambio regional, Garicoche advirtió que no es posible reducir el análisis a un único factor, ya que en la región y en nuestro país también pesan factores como la balanza comercial y otros. No obstante, mencionó que el tipo de cambio bajo responde a un escenario global y regional más amplio.
“Estamos alineados a un mercado más general que particular. El dólar en la región enfrenta un debilitamiento que explica más la coyuntura que factores domésticos. Lo importante es entender que este recorte es más una señal hacia el empleo en Estados Unidos que una herramienta contra la inflación”, sostuvo.
Recordó que en Paraguay las importaciones mantienen un peso significativo pese a la recuperación del comercio exterior, situación que sigue presionando al mercado cambiario.
En ese sentido, Garicoche mencionó que ya no se espera un escenario de dólar a G. 7.800, aunque sí prevé un repunte moderado en los próximos meses. “Yo esperaría algunos puntos más para arriba, sin que eso implique una tendencia abrupta. Es una recalibración constante”, dijo a LN.
Consultado acerca de la incidencia de la liquidez de la moneda nacional en la ecuación del tipo de cambio, el economista reconoció que la demanda de liquidez es un factor a tener en cuenta, pero aclaró que no hay motivo para alarma, considerando que sus niveles no representan un escenario crítico.
“El mercado no está en luces rojas, apenas en luces amarillas, lo que en este caso significa un sector en crecimiento que requiere recursos para acompañar su expansión. Las atractivas tasas ofrecidas en depósitos a plazo son un buen reflejo de esa necesidad”, afirmó.
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