La Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dieron un paso clave para modernizar y hacer más eficientes los procesos de compras del Estado.
A partir del lunes 15 de septiembre, las Unidades Ejecutoras de Proyectos (UEP) financiadas por el organismo internacional podrán adquirir directamente productos desde la tienda virtual de la DNCP, una plataforma 100 % digital que reúne más de mil artículos disponibles para las instituciones públicas.
El acuerdo fue formalizado mediante la firma de un memorándum de entendimiento entre ambas instituciones, tras un proceso de validación en el que se verificó que el sistema de la DNCP cumple con las prácticas óptimas internacionales y con las políticas del BID para la adquisición de bienes y obras.
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Este análisis incluyó la revisión de principios básicos de adquisiciones, la prevención de prácticas prohibidas, y la garantía de que la plataforma reúne los estándares mínimos de seguridad, integridad de la información y madurez tecnológica.
Para la DNCP, esta alianza significa que los proyectos de inversión financiados por el BID podrán agilizar la compra de bienes y servicios, disminuyendo tiempos burocráticos y costos administrativos, sin sacrificar transparencia.
La trazabilidad de cada proceso estará garantizada por el carácter digital de la plataforma, lo que fortalece el control sobre el uso de los recursos públicos y refuerza la confianza en los mecanismos de contratación.
El trabajo técnico previo permitió identificar elementos clave para una gestión eficiente, tomando como referencia las mejores prácticas internacionales en compras públicas.
Con ello, Paraguay se posiciona un paso más cerca de alinear su sistema de adquisiciones con estándares globales, lo que no solo optimiza la ejecución de proyectos, sino que también contribuye a generar un mayor impacto económico a través de la correcta utilización de fondos internacionales destinados al desarrollo.
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Infraestructura que transforma: la obra completa es la que mejora vidas
Alonso Chaverri-Suárez, representante del Grupo BID en Paraguay
Hace unas semanas, Asunción reunió a referentes del sector público, empresarial y financiero para debatir sobre infraestructura, competitividad y desarrollo en la Noche de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco) y en el VI Foro de la Cámara Vial Paraguaya, ambos con el apoyo del Grupo BID. El foco de estos espacios estuvieron unidos por una misma convicción: el desarrollo no ocurre por accidente; se construye.
Cuando hablamos de infraestructura solemos pensar en rutas, puentes, aeropuertos o viviendas. Sin embargo, una obra empieza mucho antes de la primera excavadora y no termina con el corte de cinta inaugural. Comienza con una buena decisión de inversión y alcanza su verdadero propósito cuando un productor llega más rápido a un mercado, una familia accede a agua segura o una persona abre por primera vez la puerta de su casa propia.
Por eso, la infraestructura debe entenderse como una cadena de valor completa. Cada eslabón cuenta: la planificación, el financiamiento, la ejecución, la operación y el mantenimiento. Si uno falla, el resultado pierde impacto. Una ruta construida sin mantenimiento oportuno se deteriora. Un proyecto mal diseñado eleva costos y retrasa beneficios. Una inversión sin una adecuada articulación institucional termina entregando menos valor del esperado.
El Grupo BID estima que el país necesitará alrededor de USD 15.000 millones hacia 2030 para fortalecer su infraestructura de transporte, logística y conectividad. Al mismo tiempo, estudios internacionales señalan que será necesario sostener durante años niveles de inversión superio superiores a los actuales para cerrar las brechas existentes.
Paraguay llega a este momento con activos importantes y unas oportunidades estupendas. La obtención del grado de inversión abre acceso a capital de largo plazo y a condiciones de financiamiento más favorables. Sin embargo, el desafío no es solo invertir más, sino hacerlo sin comprometer la disciplina fiscal que permitió construir esa credibilidad. Ambos objetivos son compatibles.
La clave está en innovar en los mecanismos de financiamiento. La inversión pública seguirá siendo fundamental, pero debe complementarse con financiamiento multilateral, asociaciones público-privadas, concesiones, garantías, mercado de capitales y nuevos instrumentos capaces de movilizar recursos privados e institucionales. Cuanto más amplia sea la base de financiamiento, mayor será la capacidad de sostener inversiones estratégicas sin concentrar toda la presión sobre el presupuesto público.
También es esencial fortalecer la calidad de la preparación de proyectos. Contar con una cartera madura, evaluaciones rigurosas, reglas previsibles, contratos equilibrados y una adecuada distribución de riesgos es lo que convierte una intención de inversión en una obra exitosa.
La misma lógica se aplica a la integración regional. Paraguay, como país sin litoral marítimo, depende de la eficiencia de cadenas que trascienden sus fronteras. Una ruta no termina donde termina el pavimento. Su valor depende también de pasos fronterizos ágiles, servicios logísticos eficientes, procesos digitales y regulaciones regulaciones coordinadas entre países.
En ese contexto -y solo como un ejemplo-el Corredor Bioceánico, en el Chaco paraguayo, representa una oportunidad de cambio. La inversión de USD 200 millones del BID para el Tramo II y conectores permitirá mejorar más de 130 kilómetros de la Ruta PY15 y fortalecer la conexión de una región donde operan más de 7.000 productores.Pero el verdadero impacto llegará cuando esa infraestructura se integre a un sistema logístico que reduzca costos, facilite el comercio y amplíe oportunidades para quienes producen y generan empleo.
Desde el Grupo BID compartimos esta visión. Nuestra Estrategia de País 2025-2029 prioriza inversiones en transporte, energía, agua y saneamiento, y vivienda sostenible. Lo hacemos convencidos de que el Estado y el sector privado no son actores excluyentes, sino socios indispensables. El primero planifica, regula y protege el interés público; el segundo aporta capital, innovación y capacidad de gestión.
Paraguay tiene hoy la oportunidad de convertir su impulso constructor en una transformación duradera. Porque, al final, la mejor infraestructura es aquella que mejora vidas. Y esa es nuestra misión central.
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BID destaca avances de Paraguay en el desarrollo del servicio civil
Paraguay alcanzó 48 de 100 puntos en el Índice de Desarrollo del Servicio Civil 2026, según el último estudio presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este resultado posiciona al país en un nivel de desarrollo medio y por encima del promedio de América Latina y el Caribe, consolidando un avance histórico frente a los 40 puntos registrados en 2017 y los 12 obtenidos en 2004.
Como parte esencial de este progreso, el BID destaca la puesta en funcionamiento de la Ley N.º 7445/2025 de la Función Pública y del Servicio Civil, la creación del Viceministerio de Capital Humano y Gestión Organizacional (VCHGO) y la adopción de herramientas técnicas para planificar el personal público.
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Además, destaca el inicio de la implementación gradual de la nueva carrera administrativa en 12 instituciones piloto, que comprende a unos 12.000 funcionarios públicos.
“Paraguay mejoró de manera sostenida en el desarrollo de su Servicio Civil desde la primera medición, realizada en 2004. En aquel año obtuvo 12 puntos sobre 100; luego subió a 26 puntos en 2013 y a 40 en 2017, llegando ahora a los 48 puntos que le permite subir del nivel bajo al nivel de desarrollo medio, encontrándose por detrás de Costa Rica y Colombia (57 puntos cada uno) y Jamaica (51 puntos). Otros países de la región, ya alcanzan un nivel de desarrollo alto como Chile (73), Brasil (68) y Uruguay (60)”, destaca parte del informe.
Retos para consolidar la reforma
Pese a los progresos, el organismo internacional identificó un total de once desafíos prioritarios para afianzar el nuevo modelo institucional. Entre las principales “tareas pendientes” figura extender la planificación de la fuerza laboral a las instituciones de mayor peso dentro del Poder Ejecutivo, modernizar e integrar los sistemas de información de recursos humanos y ampliar las descripciones y valoraciones de puestos a todas las instituciones comprendidas en el ámbito de la reforma.
También plantea fortalecer el sistema de directivos públicos y los mecanismos de selección por concurso, implementar el modelo completo de evaluación del desempeño y finalizar el diseño de una escala salarial única, cuya aplicación deberá ser gradual y fiscalmente sostenible.
Asimismo, señala la necesidad de reglamentar los ascensos y las promociones dentro de la carrera administrativa, implementar los planes institucionales de capacitación y extender las encuestas de clima laboral a las distintas dependencias públicas.
Paralelamente señalan que las unidades de gestión y desarrollo de las personas deben estar acompañadas de programas de formación, asistencia técnica y seguimiento de indicadores. A esto se suma la necesidad de institucionalizar un ciclo de monitoreo y evaluación de la reforma, con indicadores clave y mediciones periódicas de resultados.
Servicio público eficiente y premiar el mérito
Durante la presentación del documento, el ministro de Economía y Finanzas, Oscar Lovera, explicó que la profesionalización “exige funcionarios idóneos y comprometidos con sus cargos” y que el objetivo final es transformar esta profesionalización en “bienes y servicios públicos oportunos y de calidad para la ciudadanía”, acotó.
Por el mismo lado, la viceministra de Capital Humano, Andrea Picaso, valoró el trabajo coordinado con las unidades de gestión humana y señaló que el éxito de la ley dependerá del fortalecimiento de las capacidades operativas.
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El Silvio Pettirossi agiliza el embarque con puertas electrónicas y prepara una millonaria inversión
El Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi avanza en la modernización de sus operaciones con la incorporación de puertas electrónicas (e-gates), una tecnología que permite agilizar el ingreso de pasajeros al área de embarque y fortalecer los controles de seguridad. El sistema ya se encuentra operativo y su implementación se realizó de manera progresiva con las compañías aéreas que operan en la principal terminal aérea del país, según explicó a La Nación / Nación Media el director de Aeropuertos, Daniel Báez Argaña.
El mecanismo funciona mediante lectores electrónicos en los que los pasajeros presentan su tarjeta de embarque y su documentación. A partir de estos datos, el sistema realiza las verificaciones correspondientes y, si todo está en orden, habilita automáticamente el acceso. El objetivo es simplificar el procedimiento, reducir las filas y evitar aglomeraciones, especialmente durante los horarios de mayor movimiento.
“Principalmente buscamos la comodidad de los pasajeros, que puedan realizar en menor tiempo los controles correspondientes”, señaló Báez Argaña, al referirse a los beneficios de la herramienta. El director indicó que, durante la incorporación progresiva del sistema, ya se observaron mejoras en las compañías aéreas que lo utilizan, aunque continúan realizando ajustes para optimizar su funcionamiento.
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La implementación de los e-gates forma parte de un proceso más amplio de modernización de la infraestructura aeroportuaria, que contempla proyectos orientados a fortalecer la seguridad operacional y ampliar la capacidad de las instalaciones. En ese sentido, Báez Argaña afirmó que la institución trabaja con una perspectiva de crecimiento para acompañar la evolución de la actividad aeronáutica en Paraguay.
Entre las próximas obras mencionó la construcción de una nueva terminal de carga, que tendría aproximadamente 9.000 metros cuadrados de depósitos y 840 metros cuadrados de áreas administrativas, con un plazo estimado de ejecución de 18 meses. También está proyectada la ampliación de la plataforma de cargas, con unos 22.000 metros cuadrados, para fortalecer las operaciones logísticas. De acuerdo con el entrevistado, la inversión estimada para la nueva terminal rondaría los G. 124.000 millones.
“Estamos trabajando con una visión de futuro y preparando nuestras infraestructuras para acompañar este crecimiento en la actividad aeronáutica del país”, expresó el director. Con la incorporación de controles electrónicos y la planificación de nuevas obras, la Dinac busca mejorar la experiencia de los viajeros y ampliar la capacidad operativa del aeropuerto, al tiempo de responder a las necesidades del transporte aéreo y de la logística de cargas.
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Paraguay necesita USD 15.175 millones para cerrar brechas de infraestructura
Paraguay requiere inversiones por USD 15.175 millones entre 2025 y 2030 para cerrar las brechas de infraestructura en sectores clave como transporte, agua y saneamiento, electricidad y telecomunicaciones. Así lo señala un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que advierte sobre las necesidades de recursos para mejorar la cobertura y la calidad de los servicios.
El sector transporte concentra la mayor demanda de inversión, con USD 6.170 millones, seguido de agua y saneamiento, con USD 4.194 millones. Por su parte, electricidad requiere USD 2.450 millones y telecomunicaciones, USD 2.361 millones. En conjunto, transporte y agua y saneamiento representan cerca del 68 % del monto total estimado.
Dentro del área de transporte, la infraestructura vial representa la mayor parte de los recursos necesarios, con USD 5.299 millones. Estas inversiones contemplan la ampliación, el mantenimiento y el reemplazo de estructuras existentes, con el objetivo de avanzar en las metas de acceso y calidad de los servicios.
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El documento también destaca los desafíos pendientes en materia de cobertura de agua, ya que el acceso gestionado de manera segura alcanzaba el 64,4 % de la población paraguaya. En este contexto, el fortalecimiento de la infraestructura resulta fundamental para mejorar la conectividad y acompañar el desarrollo productivo.
En cuanto a las perspectivas fiscales, el estudio prevé una recuperación gradual de la inversión pública, cuya adquisición neta de activos no financieros pasaría del 1,6 % del producto interno bruto (PIB) en 2025 al 1,8 % en 2026.
Las estimaciones nacionales y regionales sitúan las necesidades de inversión en infraestructura entre el 4,6 % y el 6 % del PIB anual. Alcanzar estos niveles supone desafíos de financiamiento y asignación de recursos, por lo que el BID plantea priorizar proyectos, mejorar la eficiencia de la inversión pública y recurrir a mecanismos complementarios de financiamiento.
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