Comunidades chaqueñas dejan el barro y el aislamiento con la ruta PY12
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Hasta no hace mucho, intentar la travesía a través de los 741 km del trayecto conocido como la Ruta del Pilcomayo que oficialmente recibía el nombre de Vicepresidente Sánchez, era una odisea. Y es que el camino tenía como característica tramos bastante desconectados en los que los conductores, al ser una vía de tierra, en épocas de lluvia era anegada y los pobladores quedaban aislados durante gran parte del tiempo.
Sin embargo, desde el MOPC advirtieron que en pleno corazón del Bajo Chaco, “la ruta PY12 empieza a escribir una nueva historia. Lo que antes era un trayecto marcado por el barro y el aislamiento, hoy se transforma en una vía que promete accesibilidad permanente y desarrollo para miles de familias”.
Los técnicos de la cartera estatal explicaron que el Lote 3, a cargo del Consorcio Vial Chaco, se extiende entre el km 80,2 y el km 122,2, e incluye el acceso a Cabo Oliborio Talavera, localidad que por años sufrió el encierro geográfico cada vez que las lluvias hacían intransitable el suelo arcilloso de la zona.
La falta de caminos transitables significaba quedar lejos de todo: hospitales, escuelas y hasta de lo más básico, como alimentos o medicamentos. Foto: Gentileza
Hacia el asfalto
A diferencia de años anteriores, cuando era frecuente que los vehículos quedaran empantanados, hoy las obras del MOPC avanzan con tareas de terraplén, estabilización de suelo con cal, espaldones, excavaciones, base granular y alcantarillas.
“También ejecutan la aplicación de suelo cemento, un procedimiento que refuerza la resistencia del pavimento antes de la colocación del asfalto. Cada tramo concretado representa un paso más hacia la seguridad vial y la integración regional”, aseguraron.
Agregaron que más allá de la ingeniería, lo que se juega es el día a día de las comunidades. La nueva carretera permitirá reducir tiempos de viaje, abaratar costos de transporte y facilitar el ingreso de bienes y servicios, generando un efecto directo en la economía local.
Las obras avanzan con tareas de terraplén, estabilización de suelo con cal, espaldones, excavaciones, base granular y alcantarillas. Foto: Gentileza
De Chaco´i a Gral. Bruguez
Finalmente, aseguraron que el proyecto global contempla la rehabilitación de 165 kilómetros, divididos en cuatro lotes.
“Desde Chaco’i hasta General Bruguez, la ruta se abre paso con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), llevando progreso a una región históricamente relegada”.
El Bajo Chaco, alguna vez sinónimo de caminos cerrados, se prepara ahora para conectarse al país y al mundo a través de la PY12. Una obra vial, sí, pero sobre todo una puerta hacia nuevas oportunidades.
Lote de la ruta PY12 registra avance del 98 % en la base asfáltica
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El lote 2 de la ruta PY12 llegó a un avance de 98 % en el desarrollo de la base asfáltica. Se trata de la construcción de una vía que elevará la conectividad de la Región Occidental, beneficiando a comunidades del Bajo Chaco.
El frente de trabajos mencionado anteriormente se extiende por 42,8 kilómetros, el cual permitirá afianzar una conexión estratégica entre Paraguay y Argentina, de acuerdo a lo informado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
La obra de la ruta PY12, en toda su extensión, comprende 166 kilómetros entre Chaco’i y General Bruguez y beneficiará directamente a unas 60.500 personas, facilitando el traslado, el acceso a servicios esenciales y la circulación de la producción regional.
Las tareas se concentran en la colocación de la carpeta asfáltica, las obras de drenaje y la protección de taludes, mientras la base asfáltica registra un 98 % de avance y la aplicación de concreto asfáltico prosigue desde el kilómetro 55 en adelante.
Adicionalmente, continúan la siembra de pasto para su revestimiento, además de la construcción de encauzadores de agua mediante cunetas revestidas prefabricadas con decantadores que conducen el flujo hacia las alcantarillas.
La ejecución del Lote 2 está a cargo del Consorcio Avanza Chaco, integrado por Construpar S.A., Tecnoedil S.A. y Ocho A S.A., con una inversión original de G. 343.543.481.619, financiada mediante un crédito otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El proyecto se encuentra dividido en cuatro lotes, cuenta además con un plazo de 48 meses destinados al mantenimiento, con el objetivo de asegurar la conservación y funcionalidad de la infraestructura una vez concluidas las tareas principales.
El 26 de julio de 2024, Moody's Ratings otorgó a Paraguay la calificación Baa3, con perspectiva estable y al año siguiente, el 17 de diciembre de 2025,la Standard & Poor's brindó la calificación BBB-, con perspectiva estable. Foto: Ilustrativa
El pacto que cambió el destino económico de Paraguay
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Hace 122 años, Paraguay comprendió que ninguna economía puede crecer sin estabilidad y confianza. El Pacto del Pilcomayo marcó el inicio de esa recuperación y dejó una enseñanza que hoy vuelve a cobrar fuerza con la obtención del grado de inversión.
Pocas efemérides nacionales permiten explicar con tanta claridad uno de los pilares del desarrollo económico como el Pacto del Pilcomayo. Aunque prácticamente ha desaparecido de la memoria de las nuevas generaciones, el acuerdo firmado el 12 de julio de 1904 a bordo del cañonero argentino El Plata, fondeado frente a Asunción, representó mucho más que el cierre de un conflicto interno: devolvió al país las condiciones necesarias para recuperar la actividad económica y reconstruir la confianza.
A comienzos del siglo XX, Paraguay enfrentaba un escenario de profunda incertidumbre que afectaba la producción, el comercio, las finanzas públicas y las inversiones. Sin previsibilidad era imposible impulsar el crecimiento, generar empleo o atraer capitales.
El Pacto del Pilcomayo fue un acuerdo firmado en Paraguay en el que el principal objetivo fue poner fin a la guerra civil que enfrentaba al gobierno y a las fuerzas revolucionarias, iniciando una etapa de mayor estabilidad institucional que permitió al país recuperar la normalidad económica y administrativa.
De la hazada a la agricultura con drones, una transformación que comenzó con la firma de un pacto en 1904, en aguas del río Paraguay. Foto: Ilustrativa
Aunque suele estudiarse como un acontecimiento político, su trascendencia también fue económica, ya que contribuyó a restablecer la confianza necesaria para reactivar la producción, el comercio y las finanzas públicas.
La firma del acuerdo permitió iniciar un proceso de normalización que favoreció la recuperación de la economía. Con mayor estabilidad, comenzaron a fortalecerse el comercio, la actividad agropecuaria, la administración pública y las relaciones económicas con el exterior, en un país que todavía buscaba dejar atrás las consecuencias de la Guerra de la Triple Alianza.
Más de un siglo después, aquella enseñanza mantiene plena vigencia. El reciente acceso de Paraguay al grado de inversión no fue producto de un hecho aislado, sino del reconocimiento internacional a un largo proceso de estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal, instituciones económicas sólidas y reglas previsibles para quienes producen e invierten. Precisamente esos factores fueron destacados por las agencias calificadoras al mejorar la nota soberana del país.
Aunque separados por más de un siglo, ambos acontecimientos comparten un mismo denominador: la confianza. En 1904 fue el activo que permitió reactivar una economía golpeada por la incertidumbre; en 2025 y 2026, esa confianza se refleja en un menor riesgo país, mejores condiciones de financiamiento y mayores oportunidades para captar inversiones.
Hoy, cuando Paraguay busca consolidarse como un destino competitivo para proyectos industriales, energéticos, logísticos y de infraestructura, la principal lección del Pacto del Pilcomayo conserva una sorprendente actualidad: las grandes transformaciones económicas no comienzan con una inversión millonaria, sino con la construcción de un entorno estable, previsible y confiable.
Más de un siglo después, ese sigue siendo el principal capital del país y uno de los fundamentos sobre los que Paraguay aspira a sostener su crecimiento en los próximos años. Estas son las cinco lecciones económicas que dejó el Pacto del Pilcomayo:
1. La estabilidad es el primer requisito para crecer: sin un entorno previsible es difícil que prosperen las inversiones, aumente la producción o se generen nuevos empleos. La recuperación económica de Paraguay comenzó cuando disminuyó la incertidumbre.
2. La confianza es un activo económico: los mercados, los empresarios y los inversionistas toman decisiones basándose en la confianza. Cuando un país demuestra capacidad para resolver sus diferencias mediante acuerdos, mejora su credibilidad dentro y fuera de sus fronteras.
3. Las instituciones fuertes generan desarrollo: el acuerdo permitió restablecer el funcionamiento normal del Estado y de sus instituciones. Hoy, las calificadoras de riesgo siguen considerando la fortaleza institucional como uno de los principales factores para evaluar la solvencia de un país.
4. La seguridad jurídica impulsa las inversiones: los proyectos de largo plazo necesitan reglas claras y previsibles. Esa necesidad era válida en 1904 y continúa siendo uno de los principales requisitos para atraer capitales nacionales y extranjeros.
5. La historia demuestra que la estabilidad tiene premio: más de un siglo después, Paraguay alcanzó el grado de inversión gracias a una combinación de disciplina macroeconómica, responsabilidad fiscal y estabilidad institucional. Aunque pertenecen a contextos históricos distintos, tanto el Pacto del Pilcomayo como ese reconocimiento internacional reflejan una misma enseñanza: la confianza es uno de los activos más valiosos para el desarrollo económico de un país.
Tramo de construcción de la ruta PY12 llega a avance del 98 %
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La construcción de la ruta PY12 se encuentra en franco avance, más específicamente el lote 3, que comprende un extenso tramo en el Bajo Chaco. La obra es de fundamental importancia para la interconexión regional, entre localidades de la región Occidental con la región Oriental.
La vía, en el tramo comprendido entre Chaco’i y General Bruguez, departamento de Presidente Hayes, continúa acercándose a su etapa final en el lote 3, que ya registra un avance físico del 98 %, de acuerdo con lo informado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
La ruta, de aproximadamente 166 kilómetros de extensión total, dará impulso a la conectividad del Bajo Chaco, al facilitar el traslado de personas y cargas, además de ampliar el acceso a servicios y consolidar la integración con Asunción y la red vial principal del país.
Trabajos
Las labores en este sector se concentran en la conformación de la carpeta asfáltica en los últimos tramos correspondientes al lote mencionado anteriormente, que abarca desde el km 80,2 hasta el km 122,2. Este frente también incluye el acceso a las comunidades Ninfa y Cabo Olivorio Talavera.
Igualmente, prosigue la ejecución de las distintas capas que conforman la estructura de la calzada, entre ellas la base de concreto asfáltico, la base estabilizada y los tratamientos con suelo cemento y suelo cal. Las intervenciones en este tramo están a cargo del Consorcio Vial Chaco, integrado por las empresas Weell Co S.A. y Teco S.R.L., y avanzan conforme al cronograma previsto.
La construcción de la ruta PY12 está dividida en cuatro lotes y constituye una de las principales obras de infraestructura vial en ejecución en el Bajo Chaco, debido a su impacto en la integración de comunidades y el acompañamiento al desarrollo productivo.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) informó que la obra de la ruta PY12 se encuentra en un franco avance, prometiendo generar un gran desarrollo en la zona del Bajo Chaco, en la Región Occidental. De acuerdo a la cartera de Estado, los trabajos transitan su etapa final y una vez finalizados beneficiarán a la producción, facilitando la salida de productos del sector agroganadero.
Se espera que con esta nueva vía se subsanen los inconvenientes que se frecuentan en la temporada de lluvia, generando aislamiento de manera histórica, en el extenso territorio del departamento de Presidente Hayes. Los indicadores indican que se registra un 93,12% de avance en la subbase mejorada con cemento, un 90,20% en la conformación de la base granular y un 87,90% en la colocación de la base de concreto asfáltico, en el tramo comprendido entre el km 37,4 y el km 80,2.
La habilitación de esta carretera, que se desarrolla en cuatro lotes desde Nanawa hasta General Bruguez, lo que se extiende por 166 km, incluyendo accesos, trasciende el simple mejoramiento vial y constituye una apuesta firme por la transformación estructural del Chaco paraguayo, junto con otras obras emblemáticas.
Despegue económico
La ruta PY12 sin dudas facilitará un despegue económico en su zona de influencia, generando un mejor porvenir en el Bajo Chaco. La vía resulta fundamental para el sector agroganadero, ya que agiliza el traslado de ganado en pie y productos lácteos hacia los mercados de Asunción y alrededores, además del exterior, reduciendo de manera importante los costos operativos y los tiempos de transporte, anteriormente condicionados por las características del terreno.
Por otro lado, en el ámbito social, la obra responde a históricos desafíos de conectividad, garantizando a las comunidades locales el acceso ininterrumpido a centros de salud, educación y servicios básicos, superando las barreras que imponía el terreno (mayormente lodo) en épocas de lluvia.
Igualmente, la ruta impulsará el valor cultural y turístico de la región al atravesar los paisajes característicos del Chaco húmedo, fomentando el turismo de naturaleza y poniendo en valor la identidad chaqueña, una zona de amplio valor histórico y rica en flora y fauna.
La obra del tramo mencionado está a cargo del Consorcio Avanza Chaco —integrado por las firmas Construpar S.A., Tecnoedil S.A. y Ocho A S.A.— bajo la supervisión del MOPC y con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).