Carne cerró julio con inflación de -1,2 %, pero sigue 22,3 % más cara que hace un año
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La inflación de la carne en julio fue en general del -1,2 % comparado con junio, debido a reducciones en los precios de cortes para asado. No obstante, otros cortes más cotidianos tuvieron incrementos de hasta el 3,7 %.
De acuerdo con el informe del Índice de Precios del Banco Central del Paraguay (BCP), los valores de la carne tuvieron un retroceso en julio respecto al mes anterior, pero en lo que va del año acumulan una inflación del 6,1 % y comparando con julio del 2024, la proteína vacuna se comercializa a 22,3 % más.
La variación negativa de la inflación mensual se debe, según el informe, a menores precios en los cortes para asado. Se detalla que la costilla de primera varió -5,7 %, mientras que la costilla de segunda -5,9 % en julio. (Ver info)
En ese mismo orden, la falda tuvo una disminución de -5,5 %, mientras que el vacío bajó -3,9 %, no obstante, en términos interanuales, todos estos cortes mantienen precios entre 19 a 24 % superiores comparando con julio de 2024.
Los cortes para asado tuvieron en julio reducciones en sus precios comparado con junio.
El puchero de segunda, el corte con mayor inflación acumulada
Los cortes cotidianos, en su mayoría, tuvieron incrementos de hasta casi el 4 %. El puchero de segunda es el corte que tuvo el mayor porcentaje de variación mensual, con un 3,7 %. Sin embargo, al séptimo mes, este corte básico carga una inflación acumulada del 28,5 %.
La carne molida de segunda es el segundo corte con mayor variación mensual, con 2,1 % de inflación. En términos acumulados, la inflación de este corte a julio se sitúa en 15 %, mientra que en relación con julio del año pasado, la diferencia de precios es de 20,5 %.
La carnaza de segunda, por su parte, cerró julio con un precio 1,5% superior al registrado en julio, y en lo que va del año acumula una inflación del 16,1 %, mientras que respecto a julio de 2024, la inflación interanual es del 27,8 %.
La carne molida de primera subió 1,5 % comparando con junio, y su inflación acumulada se sitúa en 9,5 %, pero comparando con el mismo periodo de 2024, la inflación interanual es del 16,2 %.
La paleta tuvo al término de julio una inflación mensual del 1,2 %, y su precio tiene una inflación acumulada en lo que va del año del 8,5 %. El precio de este corte es 24,1 % superior al registrado en el mismo periodo de 2024.
Importación de automóviles creció más del 40 %, reporta el BCP
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El Reporte de Comercio Exterior dado a conocer recientemente por el Banco Central del Paraguay (BCP) reveló un gran dinamismo en la importación de vehículos. La actividad se encuentra estimulada por la baja del dólar y la expansión económica, de acuerdo a las consideraciones brindadas desde el regulador.
Al cierre del primer semestre del ejercicio, las importaciones bajo el concepto de vehículos automóviles terrestres tuvieron un incremento de 42,7 %, llegando a los USD 651 millones, ante los USD 456,2 millones sumados en el mismo periodo de 2025.
En términos de montos, el sector automotor fue el de mayor expansión, el que le hace sombra son las máquinas para procesamiento de datos, con un desarrollo de 62,9 %, pasando de USD 221,7 millones a USD 361,3 millones.
Consultado sobre el aumento en la importación de automóviles, Gustavo Cohener, gerente de Estadísticas Económicas del regulador, indicó que se presume este movimiento se debe en gran parte por el fortalecimiento del guaraní frente al dólar. Sumó otro factor que hace referencia al crecimiento sostenido que viene presentando la economía en los últimos años, lo que también estimula el consumo de los productos como vehículos, maquinarias, electrónicos, entre otros.
Las importaciones totales en el primer semestre del presente ejercicio llegaron a los USD 9.416,2 millones, lo que representa un aumento interanual del 9,6 %. Este desempeño está explicado principalmente por las importaciones bajo el Régimen de Turismo, que presentaron un crecimiento de 40 %.
El dólar cerrará el año alrededor de los G. 6.400, según últimas estimaciones
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El tipo de cambio dio mucho de qué hablar en el primer semestre del año, sobre todo luego del mes de abril, cuando se vio una sostenida caída en la cotización del dólar. Pasado el sofocón, al menos para algunos, se espera que la divisa tenga un comportamiento al alza, oscilando los G. 6.400 al cierre del presente año.
Actualmente, la moneda norteamericana se encuentra en G. 6.020 a la compra y a G. 6.075 a la venta, nivel muy por debajo del inicio del ejercicio, cuando se encontraba por sobre los G. 6.600.
En el caso de las proyecciones para el final de año, el último informe (a junio) de Expectativas de Variables Económicas (EVE), del Banco Central del Paraguay (BCP), los actores económicos señalaron que esperan que a final de año la divisa se posicione en G. 6.393. Por su parte, el banco Itaú en su análisis periódico ubicó a la moneda extranjera en G. 6.450 al final del periodo.
Por su parte, un reciente reporte de Bloomberg cita a la economista Ingrid Herrera, de MF Inversiones, quien auguró un dólar a G. 6.375, por una cuestión estacional, considerando el menor ingreso de divisas por las exportaciones y un aumento en la demanda de dólares para las importaciones que tienen como objetivo prepararse para las compras de fin de año.
Desde hace un tiempo se viene hablando de la baja del dólar y el precio de los importados. Sobre el punto, el director ejecutivo del Centro de Importadores del Paraguay (CIP), Hugo Royg, dialogó con el programa “Así son las cosas” de GEN y Universo 970/Nación Media y afirmó que se puede observar una disminución en los precios de los productos venidos del exterior.
Entre otras cosas, afirmó que la no se dio tan sustancialmente, considerando que los costos logísticos se incrementaron debido a las tensiones de Medio Oriente. “Eso compensa la baja del dólar”, sostuvo.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos demostraron que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. Foto: Pexeles
La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
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El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos. Foto: Pexeles
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.
Los envíos superan los USD 10.000 millones en el 1er semestre del año
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El comercio exterior de Paraguay presenta un saldo positivo de la balanza comercial de USD 746,6 millones.
El Banco Central del Paraguay (BCP) dio a conocer su Reporte de Comercio Exterior al cierre de junio, es decir, al primer semestre del año. En ese sentido, se destaca el dinamismo de las exportaciones, que están creciendo de la mano de los envíos de productos agrícolas y sus derivados.
El documento de la banca matriz señala que las exportaciones alcanzaron USD 10.162,8 millones, al cierre del periodo mencionado anteriormente, lo que representa un incremento en el acumulado del 23,6 % de manera interanual.
Solo en el sexto mes del año se llegó a los USD 1.744,4 millones, lo que indica una expansión del 25,1 % comparando con el mismo mes de 2025. Haciendo una observación por productos, se puede ver que el mayor volumen enviado corresponde a la soja, con USD 2.671,2 millones, presentando un desarrollo de 50,9 %. Uno de sus derivados, el aceite de soja, también tuvo un incremento destacable, con 22,4 %, sumando USD 354,7 millones.
MAQUILA CRECE, CARNE A LA BAJA
En cuanto a los envíos bajo el Régimen de Maquila, presentaron un crecimiento de 29,6 %, llegando a USD 716,7 millones, frente a los USD 552,8 millones registrados en el primer semestre del año pasado.En contrapartida, la exportación de carne y menudencia bovina sigue mostrando un desempeño negativo (-12,7 %), considerando que los envíos ascendieron a USD 935,4 millones, ante los USD 1.070,8 millones del periodo anterior.
IMPORTACIONES CON DINAMISMO
Por su parte, las importaciones totalizaron USD 9.416,2 millones, representando una expansión del 9,6 %, con relación a 2025. En este sentido, se destacan la compra de vehículos automóviles terrestres, por valor de USD 651 millones, lo que implica un aumento del 42,7 %, y las máquinas para procesamiento de datos que llegaron a USD 361,3 millones, lo que significa un crecimiento de 62,9 %. Finalmente, el comercio exterior de Paraguay presenta un saldo positivo de la balanza comercial de USD 746,6 millones.