En Paraguay se realiza el reajuste del salario mínimo legal de manera anual y entra en vigencia en julio de cada año. Este 2025, el aumento será de 3,6 %, lo que representa G. 100.739, con lo cual el nuevo salario total quedará en G. 2.899.048.
Esto, en base al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Banco Central del Paraguay, dado a conocer ayer. La inflación mensual de mayo fue de 0 %, mientras que la interanual (últimos 12 meses) fue de 3,6 %, punto de referencia para el reajuste salarial.
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El presidente de la Comisión Nacional del Salario Mínimo (Conasam), Enrique Galeano, confirmó a Universo 970/Nación Media que se reunirán mañana a las 10:00 de la mañana, donde cada parte (trabajadores, gremios) expondrá su postura, pero indicó que la fórmula ya está definida, por lo tanto, será solo un trámite.
El Poder Ejecutivo recibirá la recomendación del reajuste salarial para su aprobación. El nuevo salario se cobrará recién a finales de julio, principios de agosto. Según datos del Ministerio de Trabajo, cerca de 230.000 personas cobran el salario mínimo en Paraguay. Además, los jornaleros también deben recibir el reajuste.
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Sindicales
Las cinco centrales sindicales (CUT, CNT, CUT-A, CPT y CGT) piden un reajuste del 15 % sobre el salario actual, es decir, que suba a G. 3.207.705. Según una de las obreras, manifestaron que el costo de vida mínimo actual es de G. 6.379.630 mensuales para una familia tipo de 4 miembros.
Este documento fue elaborado por ellos y enviado por nota a la ministra de Trabajo, Mónica Recalde. “Hemos recibido el pedido de algunas centrales sindicales y 5 de ellas concretamente plantean un reajuste del 15 %”, manifestó al respecto el viceministro de Trabajo, César Segovia.
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También contó que están realizando un estudio internacional en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde recopilan experiencias del extranjero sobre cuál es el instrumento más apropiado para evaluar y analizar el reajuste salarial.
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Gobierno ve con buenos ojos cambiar el IPC para fijar el salario mínimo
Mañana martes se reunirá el Consejo Consultivo Tripartito (CCT) para analizar propuestas sobre la fijación del salario mínimo. Al respecto, César Segovia, viceministro de Trabajo, dijo que la instancia es más amplia que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) y que hay planteamientos a ser analizados entre las partes. La visión del Gobierno consiste en ir más allá del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El funcionario explicó que el CCT es más amplio que la Conasam, dando cabida a más entes del Estado, sindicatos y gremios empresariales. La instancia consultiva fue creada por decreto en el año 2014, precisó en diálogo con la 780 AM.
Segovia habló sobre las diferentes propuestas acercadas, tanto desde los sindicatos, los empresarios y la visión del propio Gobierno. “Son diferentes propuestas, sobre todo del sector sindical, una de ellas que plantea el reajuste del 20 %, una del 25 %, otra que plantea incorporar en el análisis una nueva canasta de productos, por sobre todo alimenticios, y apartarse un poco del IPC, que es lo que la normativa establece en el artículo 255”, explicó. “El sector empresarial ha manifestado su predisposición a escuchar, pero aparentemente están con la idea de mantener el IPC”, citó por otro lado.
Visión del Gobierno
En cuanto a lo que puede plantear el Gobierno en la fijación del salario mínimo, expresó que el IPC no sería un índice adecuado actualmente. “En el Gobierno estamos con la idea de que el IPC es un buen instrumento a nivel monetario, pero no para poder evaluar adecuadamente la pérdida del poder adquisitivo del trabajador asalariado y, por sobre todo, del salario mínimo, ya que el IPC contiene canasta muy amplia de productos, y muchos de los cuales no consume habitualmente el sector trabajador”, manifestó.
La normativa vigente establece que, a mitad de año, la Conasam debe establecer el reajuste del salario mínimo con base en la variación del IPC (inflación acumulada), fijado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
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Patrimonio cultural: lo que Paraguay está a tiempo de no perder
Entre el crecimiento urbano, globalización y cambios culturales, el desafío ya no es solo preservar el patrimonio, sino evitar que desaparezca silenciosamente.
Cada 27 de abril, Paraguay conmemora el Día del Patrimonio Cultural. Pero más allá de la fecha, la discusión de fondo es qué parte del país sigue viva en su identidad y cuál está en riesgo de desaparecer.
El patrimonio cultural no se limita a monumentos o sitios históricos. También incluye tradiciones, saberes, expresiones artísticas y formas de vida que se transmiten de generación en generación. Es, en esencia, lo que define la identidad de un país.
Sin embargo, ese patrimonio no es estático. Y hoy enfrenta presiones concretas con el avance de las ciudades, los cambios en los hábitos de consumo y la influencia global que están reconfigurando la forma en que se vive y se transmite la cultura.
En ese contexto, el riesgo no siempre es visible, ya que no se trata solo de la pérdida de edificios históricos, sino de algo más profundo: de tradiciones que dejan de practicarse, de oficios que no encuentran relevo, de saberes que no se documentan.
La pérdida del patrimonio suele ser silenciosa, progresiva y, muchas veces, irreversible. El patrimonio cultural también tiene un valor económico que suele subestimarse.
Sectores como el turismo, la gastronomía, la artesanía, y las industrias creativas, dependen directamente de ese capital cultural. Cuando se preserva y se pone en valor, el patrimonio no solo fortalece la identidad, sino que genera oportunidades, empleo y desarrollo local.
Pero para que eso ocurra, debe dejar de verse como algo decorativo y empezar a entenderse como un activo estratégico. La conmemoración del Día del Patrimonio Cultural tiene un objetivo claro, el de generar conciencia.
Sin embargo, el desafío es avanzar hacia una gestión más activa: proteger, documentar, transmitir, integrar al desarrollo. Es decir, pasar de la intención a la acción.
En un escenario de transformación constante, Paraguay enfrenta una tensión inevitable, el cómo crecer sin perder aquello que lo hace único.
El patrimonio cultural no es solo memoria. Es también presente y futuro, y en esa ecuación, el tiempo juega un rol clave, porque en muchos casos, lo que no se protege hoy, mañana ya no está.
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Paraguay, imán del capital brasileño
Por: Alba Delvalle
Una serie de empresas consultan cada semana cómo instalarse en el país, atraídas por costos, talento y su posición estratégica como puerta de entrada al mercado sudamericano.
El interés de empresas brasileñas por instalarse en Paraguay dejó de ser una premisa para convertirse en un flujo constante de consultas, proyectos en evaluación y, en algunos casos, inversiones en marcha. Lo que décadas atrás era una oportunidad poco explorada, hoy empieza a consolidarse como una estrategia concreta de expansión regional.
En ese proceso, actores como TOTVS, firma tecnológica con presencia en Paraguay, Brasil y Bolivia, están cumpliendo un rol silencioso pero clave: acompañar a empresas en su desembarco, integración operativa y comprensión de los negocios a nivel local.
“Todas las semanas recibimos entre tres y cuatro consultas de empresarios interesados en Paraguay”, expresa Emerson Wagner, quien lleva más de dos décadas vinculado al desarrollo de negocios en la región. Estas indagaciones reflejan una tendencia más amplia, de que decenas o incluso cientos de empresas evalúan al país como destino.
Pero lo interesante no es solo el volumen, sino el tipo de consulta, ya que, según el referente, ya no se trata de un interés exploratorio superficial, sino de empresarios que buscan entender cómo abrir operaciones, qué estructura necesitan y de qué manera pueden escalar desde Paraguay hacia otros mercados.
Es decir, el país empieza a posicionarse como algo más que un destino de inversión puntual, y se configura más bien como una plataforma de expansión. Paraguay aparece como el primer paso en su proceso de internacionalización, debido a la cercanía geográfica, la afinidad cultural y un entorno operativo accesible.
Pero el verdadero diferencial está en lo que ocurre después, comenta Emerson, ya que, desde Paraguay, las industrias pueden proyectarse hacia economías como Argentina, Bolivia o Chile, aprovechando una ubicación estratégica y una estructura de costos más competitiva. Esa combinación convierte al país en una especie de “zona de aterrizaje” para operaciones regionales.
“El empresario llega por los impuestos o la maquila, pero se queda por todo lo demás”, remarca el directivo. Esa “segunda capa” de ventajas es la que termina consolidando la decisión, por las ventajas competitivas del país como la disponibilidad de mano de obra joven que contrasta con un mercado laboral más saturado en Brasil.
A esto se suman costos energéticos competitivos y una infraestructura que, según el ejecutivo, suele sorprender a quienes llegan por primera vez. Asimismo, el contexto regional juega su papel, pues Brasil que concentra cerca de la mitad del PIB de América del Sur, enfrenta desafíos propios como mayor competencia interna, costos más elevados y dificultades para encontrar recursos humanos disponibles en ciertos sectores.
Ese escenario empuja a las empresas a mirar más allá de sus fronteras en busca de eficiencia y crecimiento, y Paraguay aparece entonces como una extensión natural. El interés se concentra principalmente en el sector industrial, donde el país ofrece condiciones particularmente atractivas para proyectos orientados a la producción y exportación como la Ley de Maquila, uno de los principales catalizadores.
Pero Wagner comenta que las empresas evalúan también la logística, el acceso a mercados, la estabilidad macroeconómica y la posibilidad de operar con estructuras más livianas. Punto en el que compartió la intención de una firma que podría generar inversiones de USD 200 millones para la instalación de una planta industrial vinculada a la producción textil.
Aunque el desembarco no es automático, aclara, y que uno de los factores clave que determinan si una inversión se concreta o no es la capacidad de generar conexiones locales. “El empresario brasileño necesita aliados en Paraguay”, explica. Desde el conocimiento del marco regulatorio hasta el acceso al sistema financiero o la articulación con actores del sector público, lo que será determinante para transformar el interés en inversión real.
Ahí es donde aparecen oportunidades como las misiones empresariales, que buscan precisamente acortar esa distancia. La reciente llegada de una delegación de 40 empresarios brasileños al país tuvo ese objetivo: generar vínculos, entender el mercado y avanzar en oportunidades concretas. En ese ecosistema, empresas tecnológicas como TOTVS operan como facilitadores. Más allá de su core de negocio, que es el desarrollo de sistemas de gestión empresarial (ERP), su rol se amplía a la integración operativa de compañías que desembarcan en nuevos mercados.
A través de plataformas como su sistema integrado, las empresas pueden centralizar información contable, financiera, productiva y comercial, independientemente del país en el que operen. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que reduce la incertidumbre en procesos de expansión, comentó.
En un entorno en el que la información en tiempo real es clave, contar con visibilidad sobre toda la operación se vuelve un factor crítico, tendencia acelerada en los últimos tres años, y todo indica que no es coyuntural. La combinación de factores internos en Brasil y ventajas estructurales en Paraguay, está generando un punto de inflexión.
Tal es así que, más que una ola puntual de interés, se trata de un cambio en la lógica de expansión empresarial en la región, y Paraguay está dejando de ser una opción periférica para convertirse en una pieza estratégica.
Y aunque el volumen de inversiones concretadas todavía está en proceso de maduración, el dato más relevante ya está sobre la mesa: el país no solo está siendo observado, sino activamente evaluado como base de operaciones, concluye Wagner.
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El Gobierno quiere que el crecimiento se traduzca en el bienestar de más gente
Una de las inquietudes de las autoridades nacionales es hacer que el buen crecimiento macroeconómico propicie con mayor rapidez la mejor situación de las familias de nuestro país. Que las cifras positivas que tiene el Paraguay en sus índices económicos posibiliten un alto bienestar de los individuos. Porque el fin principal de la actividad económica es que la persona humana tenga mayor confort en el contexto en que vive.
La semana pasada el presidente de la República, Santiago Peña, los integrantes de su gabinete y directivos del Banco Central del Paraguay (BCP) mantuvieron una reunión para estudiar qué y cómo hacer para que el crecimiento económico que tiene el país con más inversiones llegue a todos los sectores de la sociedad paraguaya, con mayor cantidad de empleos y mejores posibilidades de existencia para todas las personas.
Las estadísticas están indicando un importante aumento en la cantidad de nuevos empleos, lo que hace posible que mayor cantidad de personas puedan ir saliendo de la extrema pobreza para lograr una mejor situación de vida. La idea es ir creciendo con fuerza y rapidez en ese y otros campos que permitan que cada vez la situación de miles de personas mejore ostensiblemente. Que lo que se ha podido obtener hasta ahora vaya aumentando para conquistar nuevos logros.
Uno de los datos que indica la mejora de la situación de muchas personas es que en los dos últimos años el número de trabajadores que se han incorporado como asegurados al Instituto de Previsión Social (IPS) aumentó en 25 %, de acuerdo con lo indicado por el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que en el 2025 había 118.964 personas más con empleo que en el año anterior, fenómeno que se dio especialmente debido al alza de la mano de obra en el sector secundario, en especial en las industrias manufactureras.
Gracias a los buenos números obtenidos en la creación de empleos en el 2025 nuestro país alcanzó el mínimo histórico de desempleo, con un 3,6 %, que lo ubica en el nivel más bajo desde que se hace la medición en el mercado laboral, que está muy bien ubicado frente al promedio sudamericano que está por encima del 6 %.
Este crecimiento es importante, pero se tiene que ir avanzando más en todos los niveles para que vaya acercándose a la meta. Sobre este tema, el presidente Peña resaltó en su cuenta X que una economía que crece necesita decisiones que acompañen ese crecimiento. “Un diálogo necesario para seguir avanzando, identificar los desafíos que aún tenemos por delante y continuar construyendo un Paraguay donde el crecimiento se traduzca en oportunidades reales para cada familia”, escribió.
Sobre el mismo tema, el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, expresó que recientemente se reunió con el titular de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, para analizar qué medidas concretas se deben tomar en la política económica para que la gente pueda tener plata en su poder.
“¿Cómo hacemos para que los paraguayos puedan sentir el dinero en sus bolsillos? ¿Cómo hacemos para que les sea más fácil llegar a fin de mes? ¿Cómo hacemos para que les sea más fácil con su dinero llenar su carrito de supermercado?”, se preguntó el secretario de Estado.
Los datos estadísticos resaltan que Paraguay ha tenido un crecimiento del 6,6 % en el 2025, que se están creando nuevos puestos de trabajo para la gente y que la desocupación ha llegado a su punto más bajo. Pero el Gobierno es consciente de que se debe avanzar mucho más en el bienestar de mayor cantidad de personas, por lo que está trabajando en esa tarea. No se contenta con los números porque hay que seguir creciendo en los logros para que mejore el confort de cada vez mayor cantidad de individuos y se pueda obtener una calidad de vida del más alto nivel.
En ese afán de ir creciendo no solo en la producción económica sino en el mejor nivel de vida de las personas es fundamental tener conciencia de lo que se ha logrado hasta ahora, y que la fórmula para ir mejorando es intensificar la política y el esfuerzo realizado hasta el presente.